Raúl “El Mosca” Soria, trabajador municipal y dirigente de ATE Unidad, volvió a poner en el centro de la discusión la situación económica de los trabajadores municipales de Moreno. En diálogo con Desalambrar, describió un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento y la necesidad de multiplicar las horas de trabajo para poder llegar a fin de mes.
“Hace un tiempo largo que el Ejecutivo dice que pagamos en tiempo y forma, que pagamos el último día hábil. Yo digo: no importa en qué momento pague. Paga el 31, buenísimo. El 5 ya no tenemos plata”, sostuvo.
Soria explicó que buena parte del salario se consume inmediatamente después del cobro, entre tarjetas, deudas acumuladas y compras fiadas.
“Luego de cobrar a las 7 de la mañana, mientras tomo unos mates, empiezo: Carrefour, tarjeta, Visa, deuda del almacén, deuda del kiosco, de la verdulería. Todos los municipales o los estatales. Los municipales somos expertos en el fiado”, graficó.
“No llegamos al 5, algunos al 10 y para de contar”
Para el dirigente, la discusión sobre cuánto dura el salario revela la profundidad de la crisis. Según planteó, solamente algunos trabajadores con mucha antigüedad, bonificaciones o categorías superiores pueden extender un poco más el ingreso mensual.
“Cuando me mandaste el mensajito decías el 15. No, el 15 puede llegar quizás un trabajador con mucha antigüedad, con mucha bonificación, con categorías altas. La gran mayoría no llegamos al 5, algunos al 10 y para de contar”, afirmó.
Pero el problema no termina allí. Soria señaló que el endeudamiento se convirtió en una herramienta para cubrir gastos cotidianos y que los trabajadores ya no solicitan préstamos necesariamente para realizar una inversión o resolver una necesidad extraordinaria.
“Yo el otro día estaba hablando con varios compañeros. Es esto de: saco un préstamo para pagar otro préstamo o saco el préstamo para poder pagar la tarjeta que usé en mercadería. No estamos hablando de sacar un préstamo para mejorar algo en la casa, para invertir. Estamos sacando préstamos para poder comer”, advirtió.
Un aumento de $16.000 y una canasta que supera los $2,5 millones
Soria también cuestionó el último incremento salarial otorgado a los trabajadores municipales.
“El 3% último que dieron de aumento, en un básico de 550, fue de 16.000 pesos”, señaló, para inmediatamente plantear: “No, no le estamos empatando a la inflación”.
En ese contexto, vinculó los salarios municipales con el costo de vida y sostuvo que el incremento resulta insuficiente frente a los ingresos necesarios para cubrir las necesidades básicas.
“No creo que haya ningún compañero que con este 3% que se dio el último mes llegue a 2 millones y medio de pesos”, sostuvo.
El dirigente describió además un circuito de endeudamiento que atraviesa a distintos sectores de los trabajadores: préstamos solicitados en organizaciones sindicales y mutuales, utilización de tarjetas y, en algunos casos, recurrencia a prestamistas.
“Van y piden un préstamo en ATE, lo piden en SITRAM, lo piden en UPCN. Se pueden afiliar a varios porque eso está permitido y van pidiendo préstamos. Bueno, ahí tenés endeudamiento y morosidad”, explicó.
“Ya no alcanza con tener un laburo”
Para Soria, el problema excede la situación específica de los trabajadores municipales y expresa una transformación más profunda de las condiciones de vida de los trabajadores.
“Hoy ya no alcanza con tener un laburo. No alcanza con ser un auxiliar que trabaja en blanco, no alcanza con ser un municipal”, afirmó.
Según describió, muchos trabajadores deben sumar otras actividades para completar sus ingresos.
“Todos tenemos más de un laburo. Algunos trabajan en la municipalidad los fines de semana y en la semana en otro sector privado. Otros salen de trabajar en la municipalidad y van a hacer Uber, Didi y todo esto. Tenemos que estar toda la semana completa laborando para poder medianamente llegar a subsistir”, sostuvo.
La consecuencia, planteó, no es solamente económica. También impacta sobre el tiempo disponible para la vida familiar y sobre la posibilidad de acceder a bienes que excedan la alimentación.
“Ni hablar de estar con la familia, ni hablar de comprarte o invertir, o comprarte ropa. Es solo para comer”, resumió.
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