Tras el archivo de la denuncia penal contra Javier Tarragona, Mauro García ratificó su respaldo al concejal de Fuerza Patria y destacó su decisión de ponerse a disposición de la Justicia. El intendente cuestionó la mediatización de la acusación, reconoció que desde el Ejecutivo municipal se generó una situación que perjudicó al edil y anticipó cambios en su gabinete, incluida la definición sobre la continuidad de Nicolás Rapazzo como secretario de Seguridad.
—Recuerdo que me habías afirmado —era una convicción política, pero sobre todo por conocer a Tarragona— que era inocente. La decisión que tomó el fiscal, en una resolución emitida ayer, habla de muchos temas que quiero charlar con vos. Pero la primera pregunta es: ¿qué te pasa hoy?
—Bueno, en principio, muy buenos días. Como sabés, es sábado y nosotros tenemos muchas actividades. Estuvimos recorriendo una numerosa cantidad de obras que estamos realizando en nuestra ciudad y seguimos trabajando. Ahora, a la tarde, tenemos una reunión de gabinete ampliado. Así que estamos trabajando como todos los días.
Pero, por supuesto, con la tranquilidad de saber que Javier pudo ponerse frente a la Justicia como creo que muy pocas veces ha sucedido. Porque, de pronto, a partir de una denuncia —que vuelvo a repetir y sigo sosteniendo que tuvo una mediatización, diría, casi prematura—, en el mismo momento en que se estaba produciendo la denuncia ya había tomado estado público. Y eso es algo que no ocurre con este tipo de denuncias, al menos así lo hemos trabajado siempre nosotros.
—Así lo apunta el fiscal. Así lo escribe el fiscal.
—Exactamente, lo apunta el fiscal. Nosotros también hemos realizado denuncias. De hecho, las hacemos producto de denuncias anónimas que nos llegan o de personas que nos piden, por favor, que resguardemos su identidad, y radicamos esas denuncias. Hace muy poquito hemos tenido allanamientos positivos.
Pero claramente, en este caso, tomó una connotación mediática que expuso a Javier. La verdad es que él decidió, de manera inmediata, ponerse a disposición de la Justicia, como ya lo hemos visto y como ha quedado de manifiesto en esta causa, poniendo todo a disposición del requerimiento judicial: su teléfono, su patrimonio, lo que tenía. Todo en manos del fiscal para que se investigara.
Pero, además, hizo algo que también es muy valorable. Recordemos que los concejales no son personas del Ejecutivo. No es que los echa el Departamento Ejecutivo, en este caso el intendente. Son personas electas.
—Claro.
—Por lo tanto, él podría haber continuado. Ni siquiera la denuncia se había tramitado. Hasta no tener una sentencia firme, podría haber seguido en el Concejo Deliberante. Esa decisión no la tomó. Claramente pidió una licencia: “Si hay sospechas sobre mi persona —lo dice él en su nota—, quiero que la Justicia se expida sobre eso”. Y así ha sido.
—Tarragona hizo lo debido, incluso de manera excepcional dentro de la normalidad, porque es lo que se tiene que hacer. Pero hablemos de Rapazzo, porque hace la denuncia y a mí me sorprende que en la resolución que toma el fiscal se señale que ratifica la denuncia sin elementos. Eso me llama la atención porque —y lo escribe el fiscal— no hay elementos para avanzar. Entonces, ¿cómo se ratifica algo si no hay nada?
—En realidad, es un procedimiento que está establecido en el ordenamiento jurídico. Una persona que realiza una denuncia la tiene que ratificar. Generalmente, cuando uno ratifica esa denuncia…
—Reformulo la pregunta, Mauro: no se podía hacer una denuncia porque no había elementos. Lo voy a decir así: no había ningún elemento para hacer esa denuncia.
—Bueno, justamente ahí habría que haber presentado pruebas. Las pruebas, como estaban en un supuesto sobre el que se había presentado también al momento de realizar la denuncia, podrían haber sido pruebas reales de situaciones que comprometieran a Javier. En este caso, no lo fueron. Tampoco había en ese sobre nada contundente ni elementos que pudieran hacer que el fiscal avanzara en la investigación.
—Ayer, ¿vos pediste que todos presentaran la renuncia? Ayer, viernes.
—Esta semana, después de la última reunión de gabinete, hoy todos los funcionarios tienen sus renuncias presentadas.
—¿Por qué?
—Porque considero siempre que, cuando nosotros tenemos que atravesar un momento de estas características, yo al menos vengo de la vieja escuela, donde los funcionarios políticos, incluso los concejales, poníamos a disposición del conductor nuestras renuncias cuando sucedía algo que podía afectar la gestión. Le dejábamos las manos liberadas para que tomara la decisión que correspondiera.
—Rapazzo no sigue.
—Mirá, hoy no hay ningún funcionario con una situación fija, pero claramente es una situación que se evaluará en estos días y, por supuesto, se van a enterar cuál va a ser la resolución que tome yo. En este caso, Rapazzo pertenece al Departamento Ejecutivo, así que es una responsabilidad mía nombrarlo y también desafectarlo.
—¿Me estás diciendo que va a quedar desafectado o no?
—Será en los próximos días. Por supuesto que todavía no he hablado con él. Hemos estado estos días trabajando muchísimo, pero yo tomo los tiempos necesarios.
De hecho, ustedes han visto que, más allá de las notas que me hicieron —y vos fuiste inmediatamente uno de los que me entrevistó—, yo te dije que entendía que Javier era una persona intachable por conocerlo, por saber de su actividad y porque conozco a un montón de gente que también lo conoce y sabemos cómo se mueve.
Esto no quita que muchas veces nosotros tenemos un grado de exposición pública muy grande. Yo siempre lo digo: a veces uno camina por la calle, la gente pide fotos, intercambia números de teléfono porque de pronto hay un reclamo o un pedido. Yo lo hago. Mi teléfono lo tiene casi la totalidad de la sociedad rodriguense.
Entonces, puede comprometerte en algún momento que la persona que justo está en la foto o alguna situación genere dudas. Ese es el grado de exposición que tenemos los funcionarios públicos con esta forma de actuar en comunidad, de estar cerca de la gente, participar de las actividades y estar todo el tiempo expuestos.
—Dijiste algo que para mí es muy interesante: le pediste la renuncia a todos. Hoy podrías decir “no hay gabinete”, pero hay una decisión en la postura que adoptás que tiene que ver con la conducción. Lo dijiste vos: “Yo, en mi vieja escuela, hacía esto para que se entienda la conducción”. Vos das un golpe en la mesa y decís: “Vamos a reformular esto porque el daño fue para la gestión, no solamente para Tarragona”.
—Claramente. Yo no llego a dar ningún golpe en la mesa. Lo hago con completa tranquilidad.
Pero quiero decir que los compañeros que ya hace un tiempo me conocen y han transitado conmigo tantos años de gestión saben muy bien que somos parte de un engranaje que tiene que funcionar lo mejor posible, con errores y con virtudes.
Cuando las cosas las hacemos bien, siempre digo que es responsabilidad de todos y comparto las cosas positivas con todo el gabinete. Y cuando las cosas salen mal, el único responsable soy yo.
Y como soy el único responsable cuando las cosas no están bien o salen mal, soy quien tiene que tomar las decisiones que muchas veces, a pesar de que uno las pueda consultar, se toman en una casi completa soledad.
—Entonces, ¿va a haber cambio de gabinete?
—Va a haber cambios, sí. Igual, nuestro gabinete es muy dinámico.
—¿Pero esta situación amerita cambios en el gabinete?
—Habrá por esta y por otras situaciones también que se vienen dando, que están evaluadas y que yo considero que tenemos que mejorar.
—Sos un hombre que hace redes. En un minuto, ¿vos podés explicar cómo hace dos semanas esto estaba detonado y hoy sale el sol y estamos diciendo que la Justicia dice “no hay ninguna prueba, no había elementos”? ¿Lo podés explicar?
—Es parte de la dinámica de la sociedad actual. Todo sucede en lapsos de tiempo que son impensados. Las cosas ocurren.
Yo siempre digo que las cosas malas y los momentos difíciles hay que atravesarlos. Nos tenemos que preparar para eso. Si todo fuese sencillo, hasta sería aburrido. Hay que estar preparado para el conflicto y para poner el pecho en situaciones difíciles.
Me han tocado muchas situaciones en la gestión y nunca me escondí. Siempre di la cara y me puse al frente, reconociendo muchísimas veces los errores cometidos.
Por supuesto que, en esto, desde el Estado municipal, Javier se merece una disculpa de este Departamento Ejecutivo por haber realizado al menos un hecho que no está bien. Esas situaciones pueden complicar tu vida y creo que nosotros hemos sido responsables de la complicación que él tuvo.
—Te agrego el bonus track: te pregunté si no era una cuestión interna, y te lo pregunté en la nota anterior. Yo sigo creyendo que hay cuestiones internas y que tal vez esta decisión de marcar quién conduce reorienta la gestión, el gabinete y te posiciona en el lugar que tenés.
—Si hay una situación interna que llega a esta circunstancia, la verdad es que la desconozco y no me parece un hecho fortuito. Lo lamento terriblemente.
Pero vuelvo a reiterar, con respecto a la conducción: la conducción es responsabilidad de quien encabeza. Me toca encabezar a mí por decisión del pueblo rodriguense y de los compañeros y compañeras que militan con nosotros.
He sido siempre de la misma manera: cuando nos va bien, los logros son colectivos; y cuando hacemos las cosas mal, el responsable de todo soy yo, porque soy quien tiene a cargo la conducción y me hago cargo de eso.
Por eso también tengo que tomar las decisiones que tenga que tomar en función de ese rol, que ordena todo el trabajo de nuestra gestión.
—Gracias por tu tiempo y por la explicación. Y te dije: al haber sido una denuncia tan pesada y grave, que la Justicia con mucha celeridad resuelve en dos semanas, hay que explicarlo rápidamente: por Tarragona, por la gestión y por la población de Rodríguez.
—Que se haya resuelto rápidamente tiene que ver con la actitud de Javier. Como un ciudadano común, se presentó y le dijo al fiscal: “Hay una acusación contra mí, la desconozco porque no fui notificado, me enteré por los medios de comunicación. Quiero decirle que tiene a disposición mi teléfono y todo mi patrimonio para el requerimiento que quiera hacer”.
Posteriormente, se hicieron todas las averiguaciones de rigor bajo todos los mecanismos de la Justicia y, al no encontrar absolutamente ningún elemento que permitiera continuar con la investigación, lógicamente se dispuso el archivo.
—¿Un cambio o varios cambios de gabinete?
—Vamos a ver, vamos a ver.
—¿Más de uno?
—Vamos a ver.
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