El líder de OLP Moreno cuestionó a la dirigencia por estar cada vez más alejada de las necesidades de la población y concentrada en disputas internas y espacios de poder. Advirtió que el desinterés social puede traducirse en un fuerte ausentismo electoral, en el crecimiento de la ultraderecha y en una crisis de legitimidad del sistema democrático. También reclamó una autocrítica profunda del peronismo y la construcción de un proyecto nacional que vuelva a representar a las mayorías.
Antonio Castillo, referente de OLP Moreno, sostiene que la dirigencia política atraviesa una crisis profunda de representación. Según su lectura, los partidos y sus principales figuras se encuentran cada vez más alejados de la vida cotidiana de la población y concentrados en disputas internas, candidaturas y preservación de espacios de poder.
“Últimamente es una cuestión que se dirime en intereses de dirigentes, en donde el pueblo está totalmente ausente. Y eso puede llevarnos a un resultado sorpresivo en las elecciones”.
El riesgo de un nuevo “que se vayan todos”
El dirigente advierte que la distancia entre la política y la sociedad puede derivar en una nueva crisis de representación, comparable —aunque con características propias— a la de 2001.
“Estamos, creo yo, a las puertas de un nuevo ‘que se vayan todos’, porque realmente el interés de la gente no está en el marco de discusión de la dirigencia ni de los funcionarios, tanto del Ejecutivo como del Legislativo”.
Castillo considera que la dirigencia discute intereses políticos y sectoriales, pero no un proyecto de país.
En ese contexto, señala que el descontento puede expresarse no solamente en las calles, sino también en las urnas, a través de la abstención y el rechazo a las propuestas existentes.
“Lo que realmente le tengo miedo a esto es al interés que está generando todo esto en la gente común. Esto lo vamos a ver reflejado en el porcentaje de asistencia a votar”.
Como antecedente, menciona las elecciones en Santiago del Estero, donde, según señala, concurrió a votar alrededor del 40% del padrón.
“Todos los elegidos carecen absolutamente de legitimidad. Y vamos camino a que a nivel nacional también se produzca este tipo de cosas”.
La falta de propuestas y el avance de la ultraderecha
Para el líder de OLP Moreno, el problema no es solamente que no existan proyectos, sino que la dirigencia no logra explicarlos ni presentarlos como alternativas concretas para la población.
“No es que no hay proyecto. Hay que leer ‘Conducción política en la comunidad organizada’, ‘El modelo argentino’. El proyecto está. Hay que leerlo e interpretarlo”.
Sin embargo, sostiene que esa discusión no aparece en la agenda pública con la claridad necesaria.
“Hay una concepción general de lo que se debería hacer para una Argentina que pretende librarse de todas las ataduras que la han llevado de fracaso en fracaso a través del tiempo”.
El dirigente advierte que el vacío político puede ser aprovechado por sectores autoritarios y de ultraderecha.
“Hay sectores autoritarios derechistas que están tratando de sacar provecho de esa forma de ver las cosas. Esto deja el margen para que se produzca el surgimiento de sectores aún más reaccionarios de los que están ahora”.
Según su análisis, el escenario actual ofrece más espacio para el crecimiento de la ultraderecha que para la consolidación de un peronismo capaz de representar a las mayorías.
“Lamentablemente sí. No hay una propuesta que convoque al pueblo en general”.
Críticas al peronismo y a las disputas internas
Castillo cuestiona las disputas entre dirigentes del peronismo y el kirchnerismo, a las que considera alejadas de las urgencias sociales.
“Estoy cansado de las discusiones y chicanas internas que hay”.
También cuestiona que las candidaturas se definan sobre el cierre de las listas, sin una planificación política previa.
“No podemos estar eligiendo al candidato a presidente el día del cierre de listas”.
Para el conductor de OLP Moreno, esa dinámica demuestra que buena parte de la dirigencia está más preocupada por conservar posiciones que por resolver los problemas de la población.
“Esto significa que les importa un carajo la situación social, política y económica del pueblo en general y solamente les interesa la preservación de los espacios de poder que tiene cada grupo”.
La necesidad de una transformación política
Para Castillo, cualquier transformación profunda debe comenzar por la política.
“Desde ahí tiene que ser la transformación”.
En ese sentido, plantea la necesidad de discutir una nueva Constitución, revisar los programas educativos y construir políticas públicas con una mirada de largo plazo.
“Hace cuántos años venimos hablando de que tiene que haber una nueva Constitución, porque hay que refundar la República”.
El futuro del peronismo
De cara a las elecciones de 2027, Castillo anticipa un escenario marcado por el ausentismo, el crecimiento de la ultraderecha y la indefinición del peronismo.
“Probablemente haya un ausentismo alto en 2027 y probablemente crezca la ultraderecha”.
Sobre el futuro del peronismo, sostiene que el movimiento deberá elegir entre adaptarse al sistema o recuperar una orientación nacional, popular y transformadora.
“La única forma en que el peronismo pueda volver a ser un movimiento nacional, popular y revolucionario de liberación en la región es si vuelve a su concepción revolucionaria”.
Para eso, considera necesario modificar matrices económicas, culturales y políticas.
“Hay que cambiar determinadas matrices económicas, culturales y políticas. Si no se empieza a discutir esto, no hay salida”.
Castillo también cuestiona la posibilidad de construir una alternativa popular junto a dirigentes que, según su mirada, representan posiciones alejadas de esa tradición.
“Si vos me decís que vamos a sacar a la Argentina adelante con Pichetto y Villarruel, sinceramente te digo que esto es una cargada”.
Y agrega:
“Voy a ser el primero en renegar del peronismo si el peronismo es esto”.
La aparición de un segundo nivel de dirigentes
A pesar de sus críticas, Castillo no abandona la posibilidad de reconstruir una alternativa política.
Reconoce que existen capacidades dentro del peronismo, aunque advierte que falta voluntad para asumir el desafío.
“Hay capacidad, pero no hay vocación”.
Frente a la ausencia de dirigentes capaces de encarnar una propuesta transformadora, plantea la posibilidad de que surja un nuevo nivel de conducción.
“Si los actuales dirigentes políticos y sindicales no obran consecuentemente con los intereses de su base soberana, nos consta la existencia de un segundo nivel de dirigentes”.
Ese proceso, admite, puede ser más lento y complejo.
“Vamos a tardar más. El camino va a ser más largo, pero vamos a poder llegar al fin al que aspiramos y por el cual nos metimos a militar en política”.
Para Antonio Castillo, la crisis actual no se resuelve con una nueva disputa interna ni con una candidatura definida a último momento. Requiere una autocrítica profunda, una reconstrucción doctrinaria y un proyecto capaz de devolverle a la sociedad una perspectiva de futuro.
De lo contrario, advierte, el desinterés, el ausentismo y la frustración pueden volver a convertirse en una consigna que atraviese a toda la dirigencia:
“Que se vayan todos”.




MÁS HISTORIAS
La interna que no afloja: “Necesitamos poner la pelota adelante”
Se realizará la Expo Carreras Moreno 2026
Luis Ibáñez, el pibe de San José que jugó dos partidos en Boca y dio el salto a Europa (Parte II)