No es la interna sino la posición para elegir, decidir y definir. El cristinismo de «paladar negro» lanza declaraciones que pueden considerarse un reto – advertencia a los /as desagradecidos que disfrutaron de la Década Ganada y perdieron la memoria. Parado en la tribuna de enfrente, la virulencia es leída como síntoma de evidente fragilidad, expresa una figura muy cercana al gobernador Kicillof.
La Cámpora ganó Hurlingham, destronó a Juanchi Zavaleta, hombre del campo popular. En plena campaña partidaria Don Máximo Kirchner encabeza un acto y horas después el ex Jefe comunal apunta sus críticas al hijo de Cristina colgando mensajes en redes sociales:
«¡Hola, Máximo!” ¿Viniste a Hurlingham a inaugurar por vez número mil el Hospital de Adultos Mayores que se cansaron de anunciar y hoy en día es, con suerte, una sala de primeros auxilios?”, se preguntó Zabaleta. El posteo fue acompañado con un video donde se pueden ver “varias inauguraciones” del mencionado hospital. Sin autocrítica jamás se va a poder reconstruir, dejen de romper todo”, sentenció Zabaleta.
Si la historia se repite y las frases siguen abonando a la liturgia peronista, tal vez la guerra abierta en el kircherismo sea parte de la «reproducción» más que la disgregación.




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