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Mariel Fernández había advertido a la población de Moreno que su proyecto de transporte tocaba intereses. En ese marco, reclamó responsabilidad a la empresa La Perlita y sostuvo que estaba dispuesta a dialogar con todas las partes para que el proceso se desarrollara con diálogo y en paz, “nunca de espaldas al pueblo”.


Este lunes 7 de septiembre, el poderoso secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, llegó a Moreno para reunirse con la intendenta. Lo hizo acompañado por un grupo de delegados.


Pero la noticia terminó siendo la no noticia.


Según consignó el colega Rodrigo Solórzano, de Semanario Actualidad, el cónclave Fernández-Fernández no habría llegado a iniciarse o habría terminado abruptamente. La permanencia del dirigente sindical en el Palacio municipal habría sido de apenas cinco minutos.

«Junto a los representantes locales de los choferes, subieron al primer piso del palacio municipal. Allí les habrían dicho que Mariel Fernández solo podía recibir a tres personas de la decena presente. Finalmente, solo ingresó Roberto Fernández al despacho de la intendenta. Cinco minutos después ya estaba en la calle. Las fuentes consultadas indicaron que Mariel Fernández se habría comprometido a recibirlos a todos en los próximos días y que estaba trabajando en modificaciones al pliego de bases y condiciones por las zonas restantes» (Semanario Actualidad).


Cinco minutos. El tiempo suficiente para un saludo protocolar, pero insuficiente para una reunión política y sindical destinada a abordar un conflicto que mantiene en vilo a cientos de trabajadores.


La incertidumbre atraviesa a unos 800 trabajadores de La Perlita. En ese escenario, la rápida salida de Roberto Fernández del Palacio municipal no aporta, al menos por ahora, ninguna certeza.


¿Qué ocurrió?


Esa es la pregunta que queda instalada.


El desembarco del histórico dirigente de la UTA en Moreno había generado expectativa. Su presencia, acompañado por delegados, suponía la posibilidad de una instancia de diálogo con el gobierno municipal en medio de un proceso que involucra el futuro del sistema de transporte y el destino laboral de 800 trabajadores.


Sin embargo, Don Roberto Fernández llegó y se fue.


No hubo, hasta el momento, una explicación pública que permita conocer si la reunión efectivamente se concretó, si fue suspendida, si existió un desacuerdo previo o si el encuentro terminó antes de comenzar.


La pelota queda ahora del lado del gobierno municipal. Seguramente habrá una respuesta oficial, posiblemente a través de las redes sociales, que permita reconstruir qué ocurrió este lunes en el Palacio municipal.


En un conflicto que involucra intereses, trabajadores y el futuro del transporte público, cinco minutos no alcanzan para despejar incertidumbres.


Por ahora, la reunión entre Fernández y Fernández es eso: una reunión que no fue, o que fue demasiado breve para que la sociedad pueda saber qué se discutió.


Y cuando la información no aparece, el silencio también se convierte en noticia.