Por Pavla Ochoa /
Luego de 14 años, que una parte de la vieja Estación de Trenes de Paso del Rey, estuvo en la plaza lindera al predio del ferrocarril, se la quitó del espacio público para realizar una nueva planificación urbana por parte del municipio de Moreno.
En el 2012, el Gobierno de Mariano West realizó cambios estructurales en el lugar, sacando los restos de materiales de la vieja estación para convertir todo en una «plaza seca». El cemento y la lógica de modernidad dejó en el olvido lo verde de ese espacio y la importancia que tenía como esfuerzo de la comunidad mantener la memoria del pueblo.
Lo cierto, es que ese espacio que funcionó en la plaza fue importante para el circuito subterráneo cultural.

Al ser algo por fuera de la esfera municipal, algunas dificultades aparecían en la práctica. Por ejemplo, el acceso a la electricidad no era fácil, ni para lxs artistas, ni para las organizaciones sociales y políticas, que también elegían el lugar para expresarse a la comunidad. Ahí pasaron voces disidentes que hacían estallar el silencio.
Está muy presente en mí la actividad que hicimos el 19 de junio de 2006, periodistas, organizaciones políticas, sociales, sindicales y culturales, en homenaje a la hermana de Víctor Heredia, Cristina Cournou y su cuñado, Nicolás Grandi, desaparecidxs el 22 de junio de 1976 en la última dictadura cívico, eclesiástica y militar en el país. De ese acto participó Yamila Grandi y su abuela, Antonia Heredia, entre otrxs. Cada vez que pasó por ese sector de la plaza, recuerdo las palabras sentidas y de denuncia a los años de Terrorismo de Estado.

La vieja estación fue un espacio en donde poder decir y gritar las injusticias, era el motor de una sociedad que se negaba a olvidar y mantenía viva la chispa de la memoria.
Al empujar los recuerdos de esos años, aparece un interrogante;
¿Dónde fueron a parar los restos de esa estación?

La respuesta me la dio, por Whatsapp, Carmelo Ianini, presidente de APROMAC (Asociación Protectora del Medio Ambiente y la Cultura) que me informó que algunas maderas y columnas de alumbrado, están actualmente en el Parque Ecológico y Museo de sitio Paleontológico «Francisco Javier Muñíz», en la zona del dique Roggero.
Existe una confusión en creer que ese «anfiteatro popular», se encuentra en el predio de la Universidad Nacional de Moreno. Hay una imitación del cartel de la vieja estación al lado de una tribuna de cemento de la época del Instituto de Menores Mercedes de Lasala y Riglos, junto a la casita del guardabarrera de chapa que es la original. Es por eso, que a partir de esa recreación simbólica de una estación de tren se generó la idea errónea de que los restos que estaban en la plaza se habían ubicado en la UNM.

Tanta incertidumbre del destino de los restos de la vieja estación de trenes se debe a que la gestión municipal no los resguardo como patrimonio histórico, cuando se hicieron las modificaciones incluidas en el Plan de Remodelación Integral de Estaciones que llevaba adelante Trenes de Buenos Aires (TBA) , expresión pura de la política de privatizaciones del menemismo. Tampoco nada se hizo cuando transformaron a la vieja plaza en cemento.

Igualmente, ese pasado se resiste en desaparecer. Las chapas y maderas de la estación siguen intactas en la canción de Víctor Heredia: «El Viejo Matías». Cada vez que alguien la escuché, traerá al presente ese pasado que sigue dialogando con el presente.
Hace 14 años que la vieja estación no está en la plaza de Paso del Rey, pero permanece en la memoria de su pueblo, como un documento inalterable que resiste al paso del tiempo, pese a que el progreso y su cemento intente dejarnos huérfanxs de nuestra propia historia .




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