Por Pavla Ochoa /
En El Manantial de Cascallares, en los años de sangrienta dictadura, fueron fusiladxs siete personas.
Cuando era niñx, iba muy seguido en bicicleta a la zona del Dique Roggero y pasaba por ese lugar, ignorando el horror del Terrorismo de Estado. Recién en 2009, cuando me mudé a la zona, hablé con vecinxs que me contaron, sin tanta precisión, lo ocurrido en la madrugada del 14 de abril de 1976.
Una tarde, mateando en mí casa al lado del Río Cascallares, con mí vecina doña Ada y Cristina Coronel que estaba de visita, me brindaron detalles de lo sucedido a metros de donde estábamos. El accionar represor sucedió entre la noche del 13 y la madrugada del 14 de abril, cuando ocho personas entre ellxs militantes de la Juventud Peronista Tendencia Revolucionaria fueron secuestrados por un grupo de tareas del Ejército en la zona de los talleres ferroviarios de Remedios de Escalada. Luego fueron llevados en los Falcon verde hasta El Manantial y allí siete fueron fusiladxs.

A inicios del 2026, hablando por Whatsapp con Martha Ibarra, integrante de la Asociación Civil Moreno por la Memoria, pude saber los nombres de las ocho víctimas de la represión estatal y datos concretos del accionar del terror.

El 12 de abril de 1976 fue secuestrado Hugo Goyeneche. Entre la noche del 13 y la madrugada del 14 desaparecieron Julia Rosa Dublansky; Carlos Alberto Gil; Nélida del Valle Santervaz; Fernando Roldán, Aída Cecilia Rodríguez, Miguel Ángel Roldán y María Rita Giordano.

Fernando y Miguel Ángel Roldan eran hermanxs y estaban casadxs respectivamente con Aída Rodríguez y María Rita Giordano. Lxs cuatro vivían en Magallanes 1748, donde funcionaba de manera clandestina la unidad básica Leopoldo Marechal. Sus 3 hijxs quedaron solxs en la casa.
Siete de lxs ocho personas secuestradas (todxs menos Goyeneche) fueron trasladadxs en transportes del Ejército a la zona de Cascallares.
Esa noche de abril yo tenía solo 81 días de vida. Pienso ahora, en el horror que desconocí hasta el año 1984 cuando leí una revista Siete Días que tenía en su tapa imágenes de cuerpos NN encontrados en el cementerio de Moreno. Saber lo que sucedió duele, pero es obligación moral y social contar el horror. En El Manantial fueron asesinadxs de dos disparos en el torso y uno en la cabeza.
Un vecino vio llegar los transportes militares y escuchó los tiros. Los represores asesinos pusieron los cuerpos en fila, los embolsaron y un médico labró actas NN y los llevaron a la morgue de Moreno para ser sepultados en el cementerio local, donde estuvieron hasta septiembre de 1976, cuando la familia Roldán fue notificada de la “aparición” de los cuerpos a partir de que presentaron un Habeas Corpus, se sustancia la causa 11744 en el Juzgado de Instrucción 12, Secretaria 137 de Capital Federal que finalmente conduce a las exhumaciones.
Los medios de comunicación informaron con el título de «Otros cadáveres encontrados», el hallazgo: «En el Partido de Moreno, zona oeste del Gran Buenos Aires, fueron hallados siete cadáveres NN (tres masculinos y cuatro femeninos) en las proximidades del Dique Cascallares. Los cuerpos sin identificar muestran claros signos de violencia».
Las actas de defunción recuperadas de lxs 7 compañerxs, describen el motivo del deceso como «hemorragia interna«. Después de que lxs familiares mediante la justicia pudieron recobrar los cuerpos para trasladarlos al cementerio de Lomas de Zamora, esas partidas de defunción son corregidas el 9 de noviembre de 1976 con el nombre real y se les agrega el verdadero motivo: «múltiples heridas de bala«.

Seis de lxs ocho desaparecidxs durante la Noche negra de Escalada eran militantes de la llamada “Tendencia Revolucionaria” del peronismo. Rita y Cecilia no tenían militancia política.
En 2016, Moreno por la Memoria solicitó a Sitios de la Memoria de la Secretaria de Derechos Humanos de Nación y de la Provincia de Buenos Aires que «El Manantial» sea señalizado como Sitio de Memoria por aplicación de la Ley Nacional 26.691, promulgada en 2011, que garantiza la preservación, señalización y difusión de los sitios de Memoria del Terrorismo de Estado.
Esto no sucedió porque al ser el cauce de un río no se tenía claro dónde se debía poner el cartel. El Comité del Río Reconquista (COMIREC) mencionó al municipio que no se podía poner carteles a la vera del río pero sí lejos de «El Manantial».
El 13 de agosto de 2022, la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de Moreno hizo una actividad en la que participó también MxM (por haber hecho toda la investigación de lo sucedido) y en esa jornada pusieron tres columnas de madera con la consigna «Memoria, Verdad y Justicia«.

Pero no es un señalamiento oficial ya que no hay ninguna explicación o mínimos detalles respecto a lo ocurrido en aquellas noches de abril de 1976. Actualmente el lugar está abandonado, no se observa dónde está «El Manantial» que desde hace tiempo no tiene agua.
Mientras escribí este texto, ví en YouTube el documental «La noche negra de Escalada. Historias de la represión en Lanús» que narra la desaparición de las ocho personas en la zona sur del conurbano bonaerense. La película realizada por el Grupo Gesta, fue presentada el viernes 30 de septiembre de 2016 en el cine Tita Merello, de la Universidad Nacional de Lanús, tras cumplirse en aquel entonces 40 años del suceso. A 10 años de su realización, pese a tener otra ideología y forma de pensar el mundo, no pude no emocionarme con la historia de esxs jóvenes que activaban en los barrios populares, tratando de generar organización y militancia en sus territorios.
A 50 años de lo sucedido, Hugo Goyeneche, sigue desaparecidx y los asesinatos en Cascalllares aún continúan impunes.
Hablar de los siete fusilamientos de «El Manantial», en este presente donde el Estado garantiza una narrativa negacionista, es necesario porque hay que contar el horror y hacer estallar el silencio. La dictadura cívica eclesiástica y militar, a través de los grupos de tareas, sembraron e instalaron un proyecto de transformación de la identidad argentina. Cambiaron nuestras conciencias para que tengan otra sensibilidad,y que la brutalidad del Terrorismo de Estado se nos transforme en lo cotidiano. Quebrar esa naturalización, es ejercitar todos los días la memoria colectiva. Contar la historia, entender por qué y para qué ocurrió el golpe militar, intenta seguir buscando respuestas, recuperar la articulación social, la lucha contra la impunidad. Recuperar los procesos de lucha y no olvidar que la Justicia terminó haciendo justicia por la presión popular. No nos podemos quedar calladxs, tenemos que seguir saliendo a las calles. Debemos conectar con las nuevas generaciones, permitir que nos desafíen, ejercer el pensamiento crítico para seguir diciendo «¡Nunca Más!».




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