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Tres meses sin recomposición salarial. Una oferta unilateral del Departamento Ejecutivo del 0 % y trabajadores que, según denuncian, no llegan a cubrir sus necesidades básicas. El conflicto salarial de los /as municipales expone no solamente el deterioro de los ingresos, sino también una crisis de representación sindical que dificulta transformar el malestar en una medida de fuerza capaz de modificar la posición del gobierno local.


Natalia Verón, trabajadora municipal y militante de Alternativa Estatal, una de las corrientes opositoras a la conducción de ATE, habló con Desalambrar y describió un escenario atravesado por la angustia, la bronca y la desconfianza hacia las organizaciones gremiales.


«Hay mucha bronca y tristeza entre los trabajadores municipales. Vamos a trabajar con $500.000 de básico. Hay compañeros que recién ingresan o que tienen cuatro años de antigüedad y cobran ese monto, sin bonificaciones», señaló.


La última reunión paritaria entre los sindicatos y los representantes del Departamento Ejecutivo terminó sin una propuesta de recomposición salarial. El resultado profundizó el malestar de los /as trabajadores /as, que llevan meses esperando una respuesta.


Desafiliaciones, enojo y ausencia de representación


Verón sostuvo que se están produciendo desafiliaciones en distintos sindicatos. Según explicó, muchos trabajadores se habían afiliado buscando respaldo ante eventuales conflictos laborales, pero ahora cuestionan la falta de respuestas de sus organizaciones.


«En las paritarias, lo principal que hacen es sacar un flyer de enojo. Después no hay respuestas», cuestionó.


La dirigente comparó esa reacción con la de otras estructuras sindicales nacionales: comunicados y expresiones públicas de disconformidad que no se traducen en medidas concretas.


También advirtió que las afiliaciones no necesariamente reflejan una recuperación de la confianza sindical. Según su interpretación, parte de los nuevos ingresos responde a afinidades políticas y a incorporaciones laborales vinculadas con los distintos espacios de poder.


En el ámbito municipal, además, señaló un problema institucional: los mandatos de representación vencieron en junio y, según denunció, los trabajadores llevan más de dos años sin una Junta Interna. Desde ATE Unidad reclaman elecciones de delegados y la renovación de los órganos de representación.


«Los sectores están acéfalos de representación gremial», afirmó.


La situación plantea una dificultad adicional para organizar la protesta. El malestar existe, pero los canales de representación que deberían permitir discutirlo, organizar asambleas y definir medidas de fuerza aparecen debilitados.


El 0 % y la pérdida del poder adquisitivo


La discusión salarial constituye el núcleo del conflicto. Durante la entrevista, Natalia coincidió en que los ingresos municipales deberían alcanzar aproximadamente $1.500.000 para recuperar el poder adquisitivo de 2020.


El problema no se limita a la negociación paritaria. También cuestionó las condiciones laborales, el endeudamiento de las familias y la falta de medidas que permitan aliviar la situación de quienes se encuentran en las categorías más bajas.


Frente a la ausencia de una recomposición, planteó que los sindicatos podrían reclamar alternativas inmediatas, como un bono o un aumento focalizado en los trabajadores con menores ingresos.


«No hay nada», resumió.


Los gremios, la intendenta y el costo político del ajuste


La entrevista avanzó sobre una contradicción política: mientras Mariel Fernández cuestiona el impacto del gobierno de Javier Milei sobre los ingresos y el endeudamiento de las familias, los trabajadores municipales denuncian que el Ejecutivo local mantiene congelada la negociación salarial.


Verón cuestionó que algunos dirigentes sindicales atribuyan la responsabilidad del conflicto al gobernador Axel Kicillof, apuesta de SITRAM, como si la intendenta no tuviera capacidad de decisión sobre los salarios municipales.


«¿Cómo que Mariel no tiene nada que ver? Ella tiene el poder de darnos un aumento, de darnos algún bono», planteó.


También criticó la relación entre las organizaciones gremiales y el oficialismo municipal. Como ejemplo, mencionó la participación de dirigentes sindicales en las actividades por el Día de la Lealtad peronista, mientras los trabajadores continúan reclamando una recomposición.


«Te da cero en las paritarias, hace tres meses que no tenemos recomposición salarial y después están codo a codo festejando el Día de la Lealtad», cuestionó.


Su crítica no se dirige únicamente a la conducción sindical. También apunta a la falta de una estrategia para enfrentar el ajuste salarial del municipio.


Para la dirigenta de Alternativa Estatal, los comunicados que describen la precarización, la violencia laboral y la pérdida de ingresos son insuficientes si no están acompañados por recorridas en los sectores, asambleas y un plan de lucha.


«Tienen que salir a los sectores, convocar a asambleas y construir realmente un plan de lucha para enfrentar el ajuste de Mariel Fernández», reclamó.


Paros y retenciones de tareas: ¿cómo se construye una medida de fuerza?


Consultada sobre el alcance de las protestas realizadas, Verón reconoció que hubo acatamiento al paro, aunque con diferencias entre los sectores municipales. Sin embargo, cuestionó la modalidad de algunas medidas, en particular las retenciones de tareas de dos horas, cuando no están acompañadas por espacios de discusión y organización colectiva.


«Aprovechemos esos momentos para hacer asambleas, que vengan a los sectores y hablen con los compañeros. También tienen que bancarse la bronca y la frustración de quienes están enojados», sostuvo.

Luego describió un escenario en el que los trabajadores acumulan motivos para reclamar, pero al mismo tiempo desconfían de las conducciones sindicales y no encuentran cómo canalizar esa disconformidad.


Por eso, desde ATE Unidad plantean salir a recorrer los lugares de trabajo y convocar también a quienes no se sienten representados por ninguna organización.


«Hay una necesidad de decir: esto ya no va más. Pero la pregunta es cómo lo hacemos. Sin acompañamiento tampoco se puede», explicó.


«Con nuestro salario se financia la campaña de Mariel»


El tramo más político de la entrevista llegó cuando Verón vinculó el deterioro salarial con la proyección provincial de la intendenta.


La dirigente cuestionó que el municipio atribuya las dificultades económicas al gobierno nacional o a la falta de recursos provinciales sin asumir la responsabilidad por las decisiones que toma en el ámbito local.


«Ella gobierna hace siete años y hace siete años que venimos perdiendo poder adquisitivo. ¿A quién más le vamos a echar la culpa?», preguntó.


En ese marco, apuntó contra el despliegue político y comunicacional de Fernández, que incluye viajes, campañas publicitarias y participación en medios de comunicación, en un contexto de reclamos salariales sin respuesta.


«Nosotros financiamos la campaña, los viajes de Mariel por toda la provincia, las campañas publicitarias, todo lo que hace en los streamings y en los canales. Todo eso es nuestro salario municipal», afirmó.


Y remató: «Seguimos financiando su campaña. Eso sí es seguro: con el salario municipal se financia la campaña al deseo de ser gobernadora de la intendenta Mariel Fernández».