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El exintendente de General Rodríguez y actual concejal por Compromiso por General Rodríguez, Darío Kubar, dialogó con Desalambrar sobre el proyecto impulsado por el gobernador Axel Kicillof para reformar la ley de Seguridad Pública bonaerense. Con un discurso crítico, sostuvo que la iniciativa llega «demasiado tarde», reclamó una verdadera descentralización hacia los municipios y describió el funcionamiento de la Policía Bonaerense, el rol de los intendentes y la situación que atraviesa su distrito.


«Kicillof devastó la seguridad»


—¿Qué opinión tiene sobre el proyecto que impulsa Axel Kicillof?


—Lo primero que tengo para decir es que Kicillof se acordó tarde de la seguridad. Se le están terminando los ocho años al frente de la provincia de Buenos Aires y ahora, como está en campaña para la Presidencia, intenta instalar el tema. Ni siquiera puede ordenar su propio espacio político: tiene una interna feroz, incluso dentro de su gabinete. Pretende conducir el país cuando no logra conducir a sus propios funcionarios. La provincia quedó devastada en materia de seguridad. Los bonaerenses son rehenes de los delincuentes. Fue un gobierno que priorizó darle más beneficios a los presos mientras los vecinos viven con miedo. Ahora quiere mostrarse preocupado por la inseguridad cuando durante siete años permitió que el delito creciera.


«La autonomía municipal necesita recursos»


—¿Qué evaluación hace de la propuesta de fortalecer el rol de los municipios?


—Hay que avanzar en las autonomías municipales, algo que está reconocido por la Constitución. Pero la autonomía tiene que venir acompañada de una verdadera descentralización presupuestaria. Si no hay recursos, es una autonomía ficticia. Los municipios empezaron ocupándose del alumbrado, barrido y limpieza. Después tuvieron que hacerse cargo de la salud, la educación y también de la seguridad, que es una responsabilidad provincial. Nunca hubo un traspaso integral de los recursos para afrontar esas funciones. En seguridad, salvo algunos fondos específicos que aparecieron por acuerdos políticos, los municipios terminan financiando el sistema con recursos propios o creando tasas para sostener algo que debería garantizar la Provincia.


«La Bonaerense es un actor de enorme poder»


—La Policía Bonaerense aparece como un actor central en cualquier discusión sobre seguridad.


—Después de las fuerzas federales, es la segunda fuerza más grande del país y la más antigua. Tiene un conocimiento enorme del territorio y eso también genera resistencias cuando se plantea descentralizar el poder hacia los municipios. Muchas veces cuesta que las conducciones policiales y ministeriales cedan parte de ese control. Pero también hay que decir que la inmensa mayoría de los policías son hombres y mujeres con vocación de servicio, que cobran salarios muy bajos y terminan siendo rehenes de un sistema que no los cuida. Hubo épocas en las que se prestaban los chalecos antibalas porque no había equipamiento suficiente. Hoy siguen cobrando sueldos que muchas veces están por debajo de la línea de pobreza.


«Con Ritondo trabajábamos en conjunto»


—¿Cómo fue la experiencia durante su gestión como intendente?


—Nosotros trabajábamos muy bien con Cristian Ritondo cuando era ministro de Seguridad. Cada quince días hacíamos reuniones de seguimiento con el jefe departamental, el jefe distrital, los comisarios, la Patrulla Rural, la DDI, la Fiscalía, la Secretaría de Seguridad y el intendente. Analizábamos los delitos ocurridos, las investigaciones en marcha, los mapas del delito y definíamos estrategias. Había continuidad en las autoridades policiales. En cambio, en la actual gestión municipal ya pasaron alrededor de 25 comisarios. Así es imposible conocer el territorio o desarrollar una política seria de prevención.


«La política debe conducir»


—¿Qué rol deberían asumir los intendentes?


—La ley es muy clara: las autoridades policiales con asiento en el distrito son auxiliares del intendente. Hay que trabajar en conjunto. El problema aparece cuando la conducción política no existe o cuando se utiliza la seguridad para disputas internas. El intendente tiene que conducir, ordenar y coordinar. Si eso no ocurre, aparece la anarquía que hoy viven muchos distritos.


«La prevención también implica predecir el delito»


—¿Qué herramientas considera indispensables?


—No alcanza con patrullar. Hay que trabajar sobre mapas del delito, identificar zonas calientes, incorporar tecnología y distribuir mejor los recursos. Si sabés dónde se concentra la mayor cantidad de delitos, podés reforzar la presencia policial y prevenir nuevos hechos. Eso requiere planificación. Hay que preguntarse si hoy existen esos mapas, cuántos patrulleros están realmente operativos o cuál es la estrategia de prevención.


«General Rodríguez vive un cuadro de indefensión»


—¿Cómo observa la situación de General Rodríguez?


—Los vecinos viven un verdadero estado de indefensión. Se creó una especie de policía municipal que depende de otra estructura política y no de la Secretaría de Seguridad. Hay una interna permanente. Mientras tanto, comerciantes son víctimas de robos y vandalismo, grupos de jóvenes destruyen locales y la respuesta del Estado no aparece. Uno se pregunta dónde están las cámaras, dónde está la Guardia Urbana, dónde está la prevención. Cuando la conducción política no existe y las internas ocupan el lugar de la gestión, quienes terminan pagando las consecuencias son los vecinos.


Entrevista completa en Desalambrar Tv: