Compromiso por General Rodríguez convocó el sábado a un encuentro para hablar de suicidio, escuchar, acompañar y desarmar el tabú. La consigna que abrió la actividad buscó instalar una idea central: hablar de manera responsable sobre el suicidio no aumenta el riesgo, mientras que el silencio puede profundizar la soledad de quienes atraviesan una situación de sufrimiento.
La propuesta se realizó en el marco de Septiembre Amarillo y reunió a profesionales y vecinos para abordar señales de alarma, salud mental, acompañamiento y políticas públicas.
Una emergencia que también se expresa en los barrios
Natalia Ruiz, organizadora del encuentro, explicó que la actividad surgió del contacto cotidiano con vecinos y de una demanda que aparece cada vez con mayor claridad.
“Nos dimos cuenta, en el contacto diario con la gente, de que esto es necesario”, sostuvo.
Ruiz puso el foco en la emergencia de salud mental y en las dificultades que existen para articular respuestas entre los distintos dispositivos: hospitales, escuelas, áreas de niñez y otros espacios de atención.
“Hay una deficiencia en la articulación con los dispositivos donde tienen que atender a la gente en el tema de salud mental”, planteó.
“No tiene que ver ni siquiera con la falta de recursos económicos. Esto atraviesa a todas las clases sociales”, señaló.
Cuando la escuela pierde herramientas
Ruiz también comparó los dispositivos de acompañamiento existentes en otros momentos con la situación actual dentro de las escuelas.
Recordó los antiguos gabinetes escolares, donde se analizaban las situaciones particulares de los estudiantes y su entorno familiar para intentar comprender determinadas conductas.
“Hay una falencia enorme en ese tema”, sostuvo al referirse a la ausencia o insuficiencia de equipos profesionales capaces de detectar y acompañar situaciones de sufrimiento en las instituciones educativas.
La preocupación adquiere otra dimensión cuando se considera que niños y adolescentes pasan buena parte de su tiempo dentro de las escuelas.
Mirar, escuchar y no minimizar
La licenciada Valeria Miranda explicó durante el encuentro que una parte del trabajo consiste en reconocer señales de alarma que no siempre aparecen de manera evidente.
“Son manifestaciones en pensamientos y cambios conductuales que muchas veces son muy notorios”, explicó.
Por eso destacó la importancia de prestar atención al entorno cotidiano.
“Poder mirar con atención, tener una escucha activa y no minimizar lo que el otro está padeciendo, lo que el otro está sintiendo”, planteó.
También remarcó la necesidad de validar esas emociones y acompañar a la persona en la búsqueda de ayuda profesional.
Miranda puso especial atención en niños y adolescentes y en la necesidad de contar con profesionales capacitados dentro de las instituciones educativas.
“Se necesitan profesionales capacitados dentro de las instituciones educativas también”, sostuvo.
El proyecto de un Hospital de Salud Mental
Durante el encuentro también apareció una demanda de mayor estructura pública para abordar la salud mental en General Rodríguez.
Ruiz recordó un proyecto presentado en 2017 para crear un Hospital de Salud Mental, iniciativa que no fue aprobada en aquel momento.
Según explicó, el proyecto no consiguió los votos necesarios en el Concejo Deliberante.
La discusión vuelve a aparecer en un contexto en el que vecinos plantean dificultades para conseguir turnos, acceder a profesionales y obtener respuestas articuladas frente a situaciones de crisis.
La falta de recursos es parte del problema
Débora Lazo, licenciada en Trabajo Social que desarrolla su actividad en el Hospital Vicente López, puso el foco en la necesidad de que las políticas públicas tengan recursos concretos para funcionar.
“Es muy difícil hoy en día poder abordar el tema de la salud mental cuando no tenemos recursos dentro de la institución hospitalaria”, afirmó.
Entre las dificultades mencionó la falta de recursos humanos y de medicación.
También señaló una carencia específica dentro de las guardias hospitalarias: “La falta de personal específico, la falta de un psiquiatra 24 horas, por ejemplo, sería una falencia porque no hay una manera de dar una respuesta inmediata”.
Para Lazo, las políticas públicas deben traducirse en capacidad efectiva de atención.
“Es la manera de poder brindarle a la comunidad una respuesta”, sostuvo.
Hablar para que nadie quede solo
El encuentro de Compromiso por General Rodríguez buscó así instalar una discusión que excede una jornada de sensibilización.
Hablar de suicidio, escuchar sin juzgar, reconocer señales de alarma y acompañar la búsqueda de ayuda profesional fueron algunos de los ejes planteados durante la actividad.
Pero los testimonios también dejaron expuesta otra dimensión: la necesidad de contar con dispositivos públicos, profesionales y recursos capaces de transformar la preocupación por la salud mental en respuestas concretas.
El silencio puede esconder el sufrimiento. La palabra, cuando es responsable y acompañada, puede abrir una puerta.




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