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El abrazo a la Escuela Primaria N° 29 el pasado día viernes expuso el conjunto de malas condiciones que día a día afrontar los alumnos/as, trabajadores /as, la comunidad en general.


Denuncian que el desfinanciamiento de la educación agrava la violencia en las escuelas


La dirigente de la Lista Multicolor, Lorena Pereira, sostuvo que los hechos de violencia registrados en escuelas de Moreno y otros distritos son consecuencia de una problemática estructural que excede los límites locales y está vinculada al desfinanciamiento de la educación pública. En ese sentido, cuestionó que la respuesta sindical se haya limitado a un paro distrital y reclamó una medida de alcance provincial.


Además, criticó la presencia de funcionarios en el acto de apoyo a las docentes mientras, según afirmó, no se destinan los recursos necesarios para garantizar condiciones dignas de enseñanza. Pereira exigió que el Fondo Educativo se invierta en las escuelas y denunció que numerosos establecimientos aún no cumplen con los 12 puntos de habitabilidad, una situación que, a su entender, refleja la falta de inversión en infraestructura y profundiza la crisis que atraviesa el sistema educativo.

Por su parte el docente Martín Raffo, sostuvo que el paro docente fue consecuencia de la presión ejercida por las trabajadoras de la Escuela Primaria N.° 29, quienes buscaron evitar que la brutal agresión a una docente quedara reducida a un hecho aislado. A su entender, la violencia que atraviesan las escuelas es el reflejo de una profunda crisis social que desborda a las familias y termina impactando de lleno en la comunidad educativa.


Raffo afirmó que el desfinanciamiento impulsado por el Gobierno nacional afecta directamente a la educación pública, pero cuestionó que el Gobierno bonaerense también eluda sus responsabilidades. En ese sentido, señaló que los bajos salarios docentes, el multiempleo, el deterioro de las condiciones laborales y la falta de espacios adecuados para el trabajo profundizan el desgaste de quienes enseñan y generan un escenario cada vez más conflictivo dentro de las escuelas.


Finalmente, criticó que las conducciones sindicales limiten la respuesta a medidas distritales y llamó a construir una organización provincial que permita enfrentar colectivamente la crisis educativa. Según planteó, la salida no pasa por respuestas individuales sino por la participación de la docencia para reclamar mayor inversión, mejores condiciones de trabajo y políticas que reviertan el desfinanciamiento del sistema educativo.



«Cada vez más chicos comen en la escuela porque en sus casas falta el plato de comida»


Miriam, trabajadora auxiliar de la Escuela Primaria N.° 29, donde también funciona un centro educativo para jóvenes y adultos, vinculó el hecho de violencia sufrido por una docente con el profundo deterioro social y económico que atraviesan las familias. Señaló que la comunidad vive una situación de creciente angustia debido a la falta de trabajo y de alimentos, lo que repercute directamente en la vida cotidiana de las escuelas.


La auxiliar destacó el papel central que cumple la institución educativa para el barrio, no solo como espacio de enseñanza, sino también de contención social. Remarcó que cada vez más estudiantes dependen del comedor escolar para alimentarse y reclamó políticas públicas, mayor presencia del Estado y un acompañamiento permanente de las autoridades educativas. «Si antes eran 200 los chicos que comían, ahora son 500», advirtió, al señalar que el aumento de la demanda alimentaria refleja el impacto del ajuste y el desfinanciamiento sobre los sectores más vulnerables.



«El desempleo y las carencias también explican la violencia que llega a las escuelas»


Rosa Bianchi, orientadora social de la Escuela Primaria N.° 7 de La Reja, afirmó que la violencia que atraviesa las escuelas no puede analizarse por fuera del contexto social y económico que viven las familias. Sostuvo que el aumento del desempleo, las dificultades para cubrir necesidades básicas y las crecientes frustraciones terminan impactando en las instituciones educativas, que muchas veces se convierten en el único espacio de escucha y contención para la comunidad.


La trabajadora advirtió que hechos como el ocurrido en la Escuela Primaria N.° 29 no son aislados y alertó sobre el riesgo de naturalizar este tipo de episodios. En ese sentido, reclamó más espacios de diálogo, mayor articulación entre las escuelas y otras instituciones del Estado, y mejores condiciones para que los docentes puedan reflexionar y contar con herramientas para abordar conflictos cada vez más complejos. También pidió que se respete el trabajo de quienes sostienen diariamente la escuela pública y remarcó que la falta de recursos y el deterioro de las condiciones de vida profundizan la crisis que atraviesa el sistema educativo.



«La violencia no puede entrar a la escuela: necesitamos una comunidad unida para cuidar a nuestros hijos»


Tábata, madre de un alumno de la Escuela Primaria N.° 29, expresó su preocupación por la agresión sufrida por una docente dentro del aula y sostuvo que un hecho de estas características «no puede volver a suceder«. Remarcó que las familias envían a sus hijos a la escuela para educarse y que la violencia no puede formar parte de ese espacio, especialmente cuando ocurre delante de los estudiantes.


La madre consideró que la solución pasa por el trabajo conjunto entre docentes, familias y la comunidad educativa. Reclamó respuestas de las autoridades para garantizar la seguridad dentro del establecimiento y sostuvo que el diálogo debe reemplazar cualquier forma de violencia. También afirmó que la educación comienza en el hogar y pidió que se fortalezca el acompañamiento a las escuelas para construir ámbitos seguros donde prevalezcan el respeto, la escucha y la convivencia.