La combinación de un dólar apreciado, la apertura de las importaciones y la caída del consumo interno profundiza la crisis del aparato productivo bonaerense. Empresas que bajan sus persianas, suspensiones de personal y plantas con capacidad ociosa se multiplican en un escenario que golpea especialmente a una provincia donde la industria tiene un peso determinante.
El deterioro no solo se refleja en el cierre de firmas emblemáticas, sino también en el debilitamiento del entramado productivo, que enfrenta un modelo económico que, según distintos sectores industriales, no contempla la protección de la producción nacional ni las particularidades de la estructura fabril bonaerense.
En ese contexto, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), revela que desde la asunción del presidente Javier Milei cerraron 26.448 empresas, un promedio de 31 por día.
La crisis también impactó con fuerza en el empleo registrado. El mismo relevamiento señala que se perdieron 339.841 puestos de trabajo formales, lo que representa alrededor de 400 empleos diarios. La cifra surge de las bajas registradas por el cese de aportes a las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART).
El informe indica que el comercio fue el sector más afectado, con 6.836 empleadores menos en los últimos 28 meses, consecuencia directa de la retracción del consumo. Le siguió el rubro de transporte y almacenamiento, que registró la desaparición de 6.473 empresas.
Mientras tanto, desde el sector industrial advierten que la utilización de la capacidad instalada continúa muy por debajo de los niveles habituales. La expresión «cuatro de cada diez máquinas están paradas» resume el nivel de actividad que atraviesan numerosas fábricas.
Los datos contrastan con las expectativas planteadas por el Gobierno nacional. Pese a las proyecciones del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre una recuperación de la actividad durante el segundo semestre, los indicadores de producción y consumo todavía no muestran un cambio de tendencia.
En la provincia de Buenos Aires, donde se concentra gran parte de la actividad manufacturera del país, la preocupación crece por el impacto económico y social de un proceso que combina cierre de empresas, pérdida de empleo y menor producción, en un contexto de creciente incertidumbre para el sector industrial.
FUENTE: DIPUTADOS BONAERENSES




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