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Desde junio de 2002, la Plaza San Martín de Moreno alberga el primer busto de Ernesto «Che» Guevara emplazado en una plaza pública de América del Sur. La figura del revolucionario comparte el espacio con la estatua del Libertador José de San Martín, en una convivencia simbólica que, desde hace más de dos décadas, forma parte del paisaje urbano y político del distrito.


La iniciativa nació en los meses posteriores a la crisis de diciembre de 2001. En un contexto de fuerte movilización popular, un grupo de militantes sociales de Moreno comenzó a imaginar la instalación de una imagen del Che en el principal espacio público de la ciudad. Para ellos, el clima de participación y rebeldía que se había expresado en las calles representaba también la superación de los temores heredados del terrorismo de Estado impuesto por la última dictadura militar.


El proyecto no estuvo exento de obstáculos. Cristina Coronel, Gustavo Demartini y Federico Derendinger impulsaron un expediente ante el Honorable Concejo Deliberante de Moreno para obtener la autorización correspondiente. Finalmente, la iniciativa fue aprobada y el Estado cubano realizó la donación formal del busto para que pudiera ser aceptado por la Municipalidad.




Años después conocí en detalle la historia de aquella experiencia. Fue en 2004, durante la realización del programa radial Recorte Informativo en Francisco Álvarez, cuando entrevisté por primera vez a Cristina Coronel. Llegó acompañada por jóvenes de Moreno que habían viajado a Cuba para estudiar medicina. Allí conocí también los orígenes de la Asociación Morenense de Amistad Argentino-Cubana (AMAAC), fundada el 30 de septiembre de 2000 con el propósito de promover el intercambio cultural latinoamericano y fortalecer los vínculos con Cuba.


La emoción con la que Cristina relataba aquellos años permitía comprender la importancia que tuvo para muchos militantes la instalación del busto. No se trataba simplemente de colocar una escultura en una plaza, sino de dejar una referencia política e ideológica para las generaciones futuras.


En largas conversaciones con Cristina y con Enrique Elías, ambos protagonistas de la iniciativa, reconstruí parte de aquel proceso. Ellos fueron quienes acercaron la propuesta a los artistas Martha y Pablo Ibarra a comienzos de 2002. Los escultores aceptaron realizar la obra sin cobrar honorarios. Sólo solicitaron los materiales necesarios y la cobertura de los costos de traslado. Los fondos surgieron de aportes populares reunidos tras las jornadas de diciembre de 2001.




La pieza fue realizada en concreto a partir de un molde de silicona y contramolde de yeso, una técnica que permite reproducir varias copias. Los materiales utilizados fueron cemento, arena, Sikalatex, Sikagel y malla de hierro.


La primera reproducción fue instalada en la Biblioteca Popular «Julio Huasi», ubicada en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo, en la Ciudad de Buenos Aires. Días después llegó el turno de Moreno.


El 4 de junio de 2002, tras una muestra fotográfica y la proyección de un documental en la Escuela Media N.º 2, vecinos y militantes se trasladaron a la Plaza San Martín para inaugurar oficialmente el busto. La jornada culminó con la actuación de la banda morenense Quillango y el canto colectivo de «La Internacional».




Aunque la AMAAC fue la impulsora formal de la propuesta, la concreción del proyecto fue el resultado del trabajo colectivo de numerosos militantes y vecinos que sostuvieron la iniciativa durante meses.


Con el paso del tiempo, el busto se transformó en un punto de referencia para quienes transitaban la plaza. Allí comenzaron a realizarse actividades en fechas vinculadas al nacimiento y la muerte del Che, al tiempo que la obra sufrió reiterados ataques vandálicos.




Martha y Pablo Ibarra realizaron seis restauraciones a lo largo de los años. Sin embargo, el deterioro acumulado obligó a reemplazar la escultura original por una nueva copia, emplazada en junio de 2016. Para evitar futuras roturas, los artistas decidieron no aplicar pintura de terminación metálica y dejar la obra directamente en cemento.


Posteriormente se instaló otra reproducción en el Centro Social y Cultural «El Cañón».


Uno de los episodios más graves ocurrió el 1 de mayo de 2017, cuando el busto apareció decapitado. Organizaciones sociales y políticas del distrito denunciaron el hecho ante la fiscalía local y reclamaron la revisión de las cámaras de seguridad para identificar a los responsables.




Días más tarde, las organizaciones presentaron una solicitud ante el Concejo Deliberante y la Municipalidad para que el entonces intendente Walter Festa repudiara públicamente el ataque y exigiera su esclarecimiento.


En ese contexto, Pablo Ibarra señaló:


«Lo que sucedió no es casual. Es un ataque a lo que representa el Che Guevara, a esa imagen de lucha. Quieren descabezar una lucha en la que muchos de nosotros estamos inmersos. Sabemos que existen cámaras de seguridad y pedimos que se investigue lo ocurrido. Junto a Martha ya estamos trabajando para reinstalar la obra. Muchas veces la destruyeron y muchas veces la volvimos a levantar».


Enrique Elías compartía una mirada similar:


«No hubo respuesta del Estado ante un hecho de vandalismo ideológico. No sólo decapitaron el busto: además se llevaron la cabeza como trofeo. Es una simbología que remite a los peores momentos de nuestra historia y no podemos naturalizarla».


La respuesta oficial nunca llegó.


Sin embargo, el 24 de junio de 2017 se realizó en la Plaza San Martín una jornada política y cultural de desagravio y reposición del busto, coincidiendo con el 89.º aniversario del nacimiento de Guevara. Participaron organizaciones sociales y políticas, además de representantes de la embajada de Cuba.



Durante la actividad se leyó un documento conjunto que reivindicó el legado político del revolucionario argentino-cubano y destacó la vigencia de su pensamiento, su humanismo y su compromiso con las luchas populares.


Aquel día, el Che volvió a ocupar su lugar junto a San Martín.


La historia del busto continuó extendiéndose más allá de Moreno. En abril de 2021 se instaló una nueva copia en la Plaza Che Guevara de Almirante Brown, frente al Centro Integral de Cuidado de la Salud «Miguel Enríquez», en el barrio 14 de Febrero, a iniciativa de Gino Straforini, militante del MIR chileno y creador de Propuesta Tatú en Buenos Aires.


Más recientemente, en agosto de 2024, se colocó una placa conmemorativa debajo del busto de Moreno en homenaje a Facundo Molares, fallecido durante una manifestación realizada en la Ciudad de Buenos Aires en agosto de 2023. El homenaje fue impulsado por compañeros y compañeras de militancia que buscaron mantener viva su memoria.


A veinticuatro años de su inauguración, el busto del Che Guevara continúa junto a San Martín en el corazón de Moreno. Más allá de las controversias, los homenajes y los ataques sufridos a lo largo del tiempo, la obra permanece como una referencia política y cultural para distintos sectores de la comunidad. En un escenario internacional atravesado por el crecimiento de las nuevas derechas, su presencia sigue invitando a reflexionar sobre las ideas de transformación social, antiimperialismo y justicia que marcaron la trayectoria del revolucionario argentino-cubano.