Se convirtió en el primer investigador en formación de la Universidad Nacional de Moreno (UNM) en obtener un doctorado. Graduado y docente de la Licenciatura en Comunicación Social, acaba de recibir el título de Doctor en Ciencias Sociales y Humanas por la Universidad Nacional de Quilmes, luego de defender su tesis “Retratos de Buenos Aires en las transposiciones cinematográficas del cuento realista nacional (1950-1970)”.
“Yo vengo de una familia de laburantes”. La frase aparece temprano en la conversación con Nahuel Almirón Rodríguez y, de alguna manera, funciona como una puerta de entrada para comprender todo lo que vino después.
Nos recibe en su casa para hablar del recorrido. Pero también para hablar de la universidad pública, del territorio, de la investigación y de un sistema científico que, sostiene, necesita ser defendido.
Nahuel es hijo de una familia trabajadora. Sus padres llegaron desde el interior buscando una vida mejor. Su padre fue excombatiente de Marina y su madre terminó el secundario, pero no tuvo la posibilidad de acceder a estudios universitarios.
“Soy el primero que logra realizar sus estudios de posgrado”, cuenta. Y la conquista no es solamente individual. En su relato aparecen sus padres, sus docentes, la Universidad Nacional de Moreno y las políticas públicas que hicieron posible que aquel estudiante que ingresó a una universidad que todavía estaba en construcción pudiera convertirse, años después, en investigador y doctor.
“Están muy, muy, muy felices con eso”, dice sobre sus padres.
De los primeros años de la UNM al doctorado
Nahuel pertenece a la segunda generación de estudiantes de la Universidad Nacional de Moreno. La institución comenzó a dictar clases en 2011 y él ingresó en 2012. Se recibió en 2016 y fue uno de los primeros graduados de Comunicación Social.
Su recorrido está atado al crecimiento físico e institucional de la UNM.
Cuando comenzó a cursar, recuerda, todavía no estaban construidos muchos de los espacios que hoy forman parte de la universidad. “Yo vi la universidad cuando se estaba construyendo”, cuenta.
La frase tiene una dimensión concreta y otra profundamente emocional. Porque hoy Nahuel no solamente vuelve a la universidad como graduado: es docente, investigador y trabaja en proyectos de extensión vinculados al territorio.
“Yo vivo acá, actualmente tengo mi lugar de trabajo acá, soy profesor de la universidad”, explica.
La universidad que lo recibió como estudiante terminó convirtiéndose en su lugar de trabajo y, sobre todo, en un espacio de pertenencia.
“Yo la siento como mi casa”, dice.
Buenos Aires, el cine y una ciudad que todavía habla
Su tesis doctoral se concentró en las representaciones cinematográficas de Buenos Aires entre las décadas de 1950 y 1970.
Películas, cuentos realistas, personajes, barrios y transformaciones urbanas se convierten en documentos para mirar una ciudad atravesada por la modernización y por profundas diferencias sociales.
Durante la conversación aparece Avellaneda como ejemplo. Los edificios, la General Paz, los límites entre la Capital Federal y el conurbano, los barrios populares y las transformaciones de una sociedad que estaba cambiando.
“Es interesante ver cómo está retratado, por ejemplo, el cuento urbano en esas películas y cómo se piensa Buenos Aires como un retrato de ciudad a través del trabajo y la vida cotidiana”, explica.
Aquellas películas también muestran una sociedad en transformación, con diferencias sociales que, según Nahuel, permiten establecer puentes con algunos problemas que todavía atraviesan a la Argentina.
La historia, en definitiva, no es una fotografía congelada.
De la película al celular
En la UNM, Nahuel también dirige un proyecto de investigación sobre intermedialidades narrativas en nuevas pantallas, con especial atención al video vertical y la cultura pop.
La pregunta puede traducirse de una manera mucho más cotidiana: ¿qué hacemos con nuestros teléfonos?
¿Por qué consumimos determinados videos? ¿Cómo utilizamos nuestro tiempo libre? ¿Qué conocimientos adquirimos? ¿Qué hábitos aparecen? ¿Qué dejamos de hacer? ¿Cómo se relacionan las nuevas formas de consumo audiovisual con los medios tradicionales?
La investigación intenta poner esas preguntas en palabras y convertirlas en conocimiento.
Porque la investigación universitaria no solamente mira grandes problemas abstractos. También puede comenzar en algo tan cercano como el dispositivo que todos llevamos en el bolsillo.
Del doctorado al CONICET
Actualmente Nahuel continúa su carrera como investigador del CONICET, con lugar de trabajo en la Universidad Nacional de Moreno.
Y la investigación doctoral no terminó con la tesis.
Ahora comenzó a trabajar sobre una figura que aparece en aquellas películas de las décadas del 50 y el 70: el “busca”, el personaje que deambula por la ciudad, que sobrevive, busca oportunidades y construye estrategias para permanecer.
La investigación posdoctoral tiene una duración prevista de tres años.
“Hay mucho escrito sobre la cinematografía del 50 y del 70 en Argentina, pero puntualmente había una vacancia con ese tema”, explica.
Otra vez aparece la inquietud.
Otra vez una pregunta.
Y otra vez la investigación como una forma de mirar lo que todavía no fue suficientemente observado.
Ese conocimiento también vuelve al aula. Nahuel dicta clases en carreras vinculadas a Comunicación y Trabajo Social y trabaja con estudiantes avanzados.
La investigación, la docencia y la universidad aparecen así como partes de un mismo circuito.
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