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Por Pavla Ochoa /


Quienes éramos adolescentes a inicios de la década del 90 y vivíamos en barrios populares, linderos a la Ruta 25, fuimos testigxs de Ia experiencia comunitaria que surgió de la organización de vecinxs de Cuartel V: «La Mutual El Colmenar».




El 1 de mayo de 1990, fue el día que arrancó un transporte comunitario por las calles de Moreno. A partir de ahí, comenzó a hacerse muy fuerte el comentario de lxs vecinxs que esperábamos en las garitas de colectivo que había otra posibilidad de viajar, que solo requería hacerse socio de esa flamante mutual y pagar 0,25 centavos. Obviamente, para quienes desconocíamos su origen, era solo poder viajar ahorrando la moneda . Pero «El Colmenar» fue la respuesta que encontró la comunidad de la zona de Cuartel V, cuando se cansó de reclamarle a la línea 501 de la empresa La Perlita que pasara con la frecuencia pautada por una ordenanza municipal, que era «hacer el recorrido cada media hora«. Pero en la realidad las unidades rojas pasaban cada dos horas. Ante la negativa empresarial, que argumentaba que ese recorrido no era rentable, la gente del barrio se organizó para cubrir el servicio que la 501 no hacía y con dos  colectivos viejos empezaron a salir cada media hora, a un precio 60 por ciento más bajo que la tarifa normal.


Ahí, en ese instante, quienes viajábamos tomando el colectivo en la Ruta 25, vimos mezclarse con los bondis rojos, con una nueva forma de organización popular, al servicio de la comunidad, sin lógicas mercantiles ni empresariales. Era enfrentar. con una acción colectiva, al neoliberalismo de la presidencia de Carlos Saúl Menem que instalaba  al individualismo y accionaba políticas de privatización.




Subir a ese colectivo era subir a la economía social, no solo desde la manera organizativa interna de la mutual sino que lxs vendedorxs ambulantxs podían ofrecernos a quienes viajábamos sus productos sin ser expulsados por el chófer, como si sucedía con la otra empresa. El Colmenar logró transformarse en una mutual de 30 colectivos, con más de 150 puestos de trabajo.


La crisis económica y social de diciembre de 2001 cambió la realidad para la mutual. El aumento de gasoil y la reducción del valor de boleto de colectivo de ese recorrido por parte de la empresa monopólica de transporte que les había dicho a ese grupo de vecinos que no era rentable, lxs llevó a resistir en tiempos muy duros para experiencias de economía social y organización popular.


El aumento en el  precio del gasoil generó un serio desbalance financiero en los costos operativos que pusieron en serios riesgos el sostenimientos del servicio de transporte. El Colmenar era considerado en el rubro «transporte privado», previsto en la ley Orgánica de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, lo que hacía que no tuviera acceso a los mismos beneficios que contaban las empresas públicas de transporte, que era un subsidio de $1.000 mensuales por colectivo y por el precio diferencial para la compra de gasoil. 


En el 2003, los ataques de La Perlita, se agudizaron. Con la complicidad del poder político que gobernaba Moreno, Mariano West y el apoyo de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), los ataques a los colectivos de la mutual comenzaron a ser moneda corriente. Era evidente que molestaba la organización popular y la dinámica de una economía social. 




Pinchar ruedas, romper unidades o generar incendios, era la metodología que usaban las dueñxs de los colectivos rojos, que tenían todos los recorridos del distrito, para decirle que no podían estar en las calles.


Con el cierre de la empresa Mariano Moreno, el 28 de junio de 2004, el Honorable Concejo Deliberante, decretó la emergencia en el sur del distrito y La Perlita asumió todo el control.


La resistencia de El Colmenar y la comunidad iba a ser primordial a la hora de enfrentar el monopolio que avanzaba a pasos agigantados.


Continuará…