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El padre Juan, sacerdote que desde hace años recorre las calles y los barrios de Cuartel V, habló con Desalambrar sobre la llegada del Papa León XIV. Destacó la continuidad del mensaje de Francisco, reivindicó la doctrina social de la Iglesia y planteó que el nuevo pontífice llega para interpelar a una sociedad atravesada por el sufrimiento y las desigualdades. En la Diócesis de Merlo-Moreno, alrededor de 3.000 jóvenes se preparan para participar de las actividades.


La llegada del Papa León XIV despierta expectativa en la Iglesia argentina y también en los territorios. En Cuartel V, donde el padre Juan desarrolla desde hace años su tarea pastoral, la visita se vive como una oportunidad para recuperar el sentido comunitario, fortalecer la participación y volver a poner en discusión las condiciones de vida de los sectores más vulnerables.


En diálogo con Desalambrar, el sacerdote eligió comenzar por una cuestión que considera fundamental para la convivencia: el disenso. Saber debatir, escuchar al otro y reconocer las diferencias sin convertirlas en una trinchera. Una práctica que, según entiende, todavía está lejos de consolidarse en la sociedad y en los espacios de representación política.


“Es un elemento fundamental a la hora de la convivencia en la sociedad. Entiendo que las formaciones que recibimos no están preparadas para dialogar desde el disenso, sino desde una posición de traer la trinchera”, señaló. Y agregó que muchas veces se impone “la obediencia, que es lo que conozco y acepto”.


Para el padre Juan, la llegada de León XIV encuentra a la Iglesia argentina con expectativas renovadas. No se trata solamente de la figura de un nuevo pontífice, sino de la posibilidad de profundizar un mensaje que coloca en el centro la dignidad humana y, de manera especial, la vida de quienes atraviesan situaciones de pobreza y sufrimiento.


“Estamos muy contentos por la llegada del Papa León XIV porque entendemos que viene en nombre de Jesús y trae un mensaje que nos ayuda a levantar las banderas, principalmente la defensa de la vida y, de modo especial, la vida del más pobre”, expresó.


La continuidad de Francisco y una interpelación al presente


La figura de León XIV aparece inevitablemente asociada a la de Francisco. Para el sacerdote, la expectativa que genera el nuevo Papa también recupera el recorrido de su antecesor y la dimensión de un mensaje que, considera, todavía tiene mucho por desplegar.


“Los cambios no se producen de la noche a la mañana. El mensaje de nuestro querido Papa Francisco es algo que va a ir creciendo”, sostuvo. En esa línea, interpretó que la presencia de León XIV puede contribuir a profundizar esa orientación y convocar a la Iglesia a asumir con mayor decisión su tarea.


“Llega e invita a que la Iglesia se ponga de pie y haga su tarea. No una tarea de ir en contra de alguien, sino la que le corresponde: anunciar la presencia de Jesús y, junto con esa presencia, acompañar a los que sufren. Esa es una tarea que no se puede delegar”, afirmó.


El contexto argentino también forma parte de la lectura que propone el padre Juan. La llegada del pontífice se produce en un escenario político y social donde, a su entender, resulta necesario volver a discutir qué lugar ocupan la dignidad humana y la solidaridad frente a las situaciones de sufrimiento.


En ese marco, puso el acento en la encíclica que acompaña el pensamiento de León XIV y en la preocupación de la Iglesia por los efectos de la inteligencia artificial. Aclaró que no se trata de una posición contraria al desarrollo tecnológico, sino de una pregunta sobre sus consecuencias para la humanidad.


“La Iglesia está poniendo el ojo ahí, no en contra de la inteligencia artificial, sino preguntándose: ¿cuida la vida del ser humano o no sirve?”, planteó.


De los documentos a los barrios


El padre Juan también propuso mirar el recorrido histórico de la Iglesia y la evolución de su doctrina social. Señaló que las transformaciones no siempre se producen de manera inmediata y que existe una distancia entre los documentos, las definiciones institucionales y su aplicación concreta en cada comunidad.


“Cuesta un montón aterrizarlo en los territorios, que los curas lo asumamos y que la gente lo reciba”, reconoció. Sin embargo, consideró que esos avances funcionan como mojones que permiten reunir fuerzas y continuar la tarea.


En esa lectura, la doctrina social de la Iglesia aparece como una referencia central. Y la justicia social, lejos de ser una consigna ajena a la misión religiosa, forma parte de la bandera que León XIV viene a levantar.


“Va a venir a levantar una bandera que es ni más ni menos que la que representa la doctrina social de la Iglesia, que tiene que ver con la justicia social. En ese sentido, su presencia es fundamental porque viene a fortalecer esta línea”, afirmó.


Cuartel V también se prepara


La expectativa por la llegada del Papa tiene una expresión concreta en el territorio. El sacerdote destacó el interés que despertó la visita entre los jóvenes y la participación de organizaciones vinculadas a la Iglesia y de otras que no forman parte de su estructura.


Según precisó, alrededor de 3.000 jóvenes de la diócesis de Merlo-Moreno participarán de las actividades convocadas para recibir al pontífice. Una movilización que, para el padre Juan, expresa el entusiasmo de una generación que busca acercarse a la experiencia religiosa y ser parte de un acontecimiento colectivo.


En lo personal, tendrá su primera oportunidad de participar de una misa con León XIV. Su convocatoria es en Luján, junto con los sacerdotes de la diócesis, y también espera estar presente en el espacio juvenil, donde podría colaborar con las confesiones.


“Me da una enorme alegría porque tiene que ver con conectarte con la opción que hemos hecho de seguir a Jesús. La presencia de León es tenerlo a Jesús que hoy viene, nos invita a la misión, a redescubrir nuestra tarea y a hacerlo con alegría”, expresó.


Antes de cerrar la conversación, el padre Juan dejó una definición sobre el sentido que espera de la visita. No imagina a un Papa que llegue para profundizar las divisiones, aunque tampoco a alguien dispuesto a resignar sus convicciones para evitar conflictos.


“El Papa es, ante todo, alguien con capacidad de diálogo y que no va a renunciar a decir lo que tenga que decir. Lo hará con buen modo, con enorme serenidad, pero va a plantear”, concluyó.


La expectativa, entonces, no se agota en la llegada de León XIV ni en la convocatoria multitudinaria. Para el padre Juan, el desafío será que ese mensaje encuentre lugar en las comunidades, se traduzca en acciones concretas y vuelva a poner en el centro a quienes más sufren.