Salvador Femenía, referente de CAME y de la UCEP, analizó la Expo Industria y los primeros datos del Censo Industrial Municipal. Destacó la ronda de negocios, pero advirtió que la llegada de empresas no necesariamente implica nuevos puestos de trabajo para los vecinos y señaló el peso de la política económica nacional sobre la actividad productiva.
La Expo Industria y el primer Censo Industrial Municipal del Partido de Moreno abren una discusión que va más allá de la cantidad de establecimientos radicados en el distrito: ¿cuánto de ese crecimiento se traduce en empleo y desarrollo local?
Salvador Femenía, hombre de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y de la Unión de Comerciantes, Empresarios y Profesionales de Moreno (UCEP), conversó con Desalambrar sobre los resultados preliminares del relevamiento, la ronda de negocios y las dificultades que enfrenta la industria en el actual escenario económico.
Según los datos del Censo (IMDEL, mes de agosto), sobre una base de 37 establecimientos relevados, el 51% se habría radicado en los parques industriales de Moreno entre 2020 y 2026. El dato forma parte de un proceso de relevamiento todavía en curso, por lo que su alcance deberá evaluarse a medida que avance el procesamiento de la información.
Femenía participó de la ronda de negocios de la Expo y destacó sus resultados. “La ronda de negocios fue poderosa, muy exitosa”, afirmó. Según indicó, durante la actividad se cerraron 21 negocios, aunque señaló que hubo inscriptos que finalmente no asistieron.
Sobre la exposición, consideró que la propuesta municipal estuvo bien organizada, pero que Moreno tiene condiciones para proyectar una convocatoria de mayor alcance. “Creo que Moreno tiene capacidad, por la cantidad de industrias que se han radicado, para hacer algo mucho más abarcativo, que vaya más allá del partido”, sostuvo.
El censo y la pregunta por el empleo
Femenía valoró el relevamiento municipal, aunque aclaró que todavía es prematuro sacar conclusiones definitivas. Contó que algunas empresas manifestaron reparos ante el pedido de información, pero que también recibió comentarios positivos de firmas contactadas para participar.
El punto central, sin embargo, no es solamente cuántas industrias se instalan, sino qué impacto tienen sobre el trabajo local.
“Hay mucha gente que está viniendo de otros distritos por una cuestión de disponibilidad de espacio”, explicó. En ese sentido, advirtió que una parte de las radicaciones puede responder a mudanzas de empresas ya existentes y no necesariamente a la creación de nuevas unidades productivas.
La distinción es importante: trasladar una planta a Moreno puede ampliar la presencia industrial del distrito, pero no significa automáticamente que se generen nuevos puestos de trabajo ni que esos empleos sean ocupados por residentes locales.
También intervienen otros factores. Algunas empresas trasladan a parte de su personal desde el lugar donde funcionaban anteriormente; otras pueden encontrar dificultades para incorporar trabajadores por la distancia entre sus domicilios y los nuevos establecimientos.
Femenía mencionó experiencias de empresarios que descartan radicarse en Moreno porque sus trabajadores viven lejos y no quieren obligarlos a realizar viajes más extensos. Para el dirigente empresario, ese comportamiento muestra el valor que las pymes asignan a los equipos de trabajo que ya formaron.
Capacitación, radicación y desarrollo local
El censo puede aportar información para conocer las capacidades laborales que demanda la industria, las necesidades de formación y las posibilidades de incorporación de personas con discapacidad, entre otras variables.
La pregunta, entonces, también debe dirigirse al sistema de capacitación: ¿existe una oferta formativa capaz de responder a los perfiles que necesitan las empresas instaladas en Moreno?
Femenía planteó que todavía hay mucho por analizar para determinar cómo repercute la radicación industrial en el empleo directo e indirecto. Por eso, consideró importante que los resultados del relevamiento permitan evaluar los efectos concretos de las políticas de promoción industrial.
El carácter confidencial de la información empresarial es una condición para ese proceso. No se trata de conocer los datos particulares de cada firma, sino de acceder a resultados generales que permitan medir el impacto de las iniciativas públicas.
El interrogante es si la política de radicación industrial logra cumplir con sus objetivos para los distintos actores involucrados: el Estado municipal, las empresas y los trabajadores.
La política económica nacional condiciona el escenario
Femenía evitó realizar una evaluación concluyente sobre el desempeño de la política industrial local sin considerar el contexto económico argentino. A su juicio, los esfuerzos de un municipio o una provincia para ofrecer terrenos, infraestructura o incentivos tienen un alcance limitado cuando la orientación económica nacional condiciona las posibilidades de producción.
“Una provincia puede hacer un esfuerzo, un municipio también, pero la política económica la marca el Gobierno nacional. Eso es lo que te condiciona todo”, sostuvo.
En su análisis, la incertidumbre no desaparecerá rápidamente, independientemente de quién gobierne en los próximos años. Consideró que las decisiones y los errores acumulados durante un período prolongado tienen consecuencias que no pueden revertirse de inmediato.
También cuestionó la orientación económica del equipo nacional y se refirió al ministro Luis Caputo, a quien describió como “un gran financista”, pero no como un gran economista. Según su mirada, el margen de maniobra del ministro está condicionado por las propias decisiones del programa económico.
La discusión sobre Moreno, por lo tanto, no puede separarse de un escenario en el que los cierres de empresas y las pérdidas de puestos de trabajo forman parte de las preocupaciones del sector productivo.
¿Qué industria puede sostener la Argentina?
Hacia el final de la entrevista, Femenía amplió la mirada y planteó una pregunta de fondo sobre el modelo industrial argentino: ¿el país está en condiciones de fabricar cualquier producto o necesita concentrar sus capacidades en determinadas actividades?
El interrogante se vincula con la competencia internacional y, en particular, con la expansión de la oferta de productos chinos. El hombre de CAME y UCEP sostuvo que esa sobreoferta, sumada a las ventajas competitivas y los subsidios que atribuye al Gobierno de China, representa un desafío para las empresas argentinas.
Según su explicación, la estrategia de ganar mercados mediante precios bajos puede perjudicar a los productores locales y alterar las condiciones de competencia.
El desafío, desde esa perspectiva, consiste en discutir qué sectores productivos puede desarrollar la Argentina, qué capacidades necesita preservar y qué políticas pueden sostener a las empresas frente a la competencia externa.
La Expo Industria y el Censo Industrial Municipal ofrecen información para empezar a responder parte de esas preguntas. Pero el número de radicaciones, por sí solo, no alcanza para medir el resultado. La dimensión decisiva será conocer cuánta actividad se genera, qué empleo se sostiene o se crea y cuánto de ese desarrollo se integra efectivamente a la economía de Moreno.




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