Por Pavla Ochoa /
En estos primeros días del 2026, no hay ningún indicio que en esos terrenos, donde actualmente hay modernos edificios, vivió Jorge Washington Lascalea, un hombre importante para la historia del pueblo morenense.

Y pensar que en ese pasado lejano, estaba muy presente para el barrio. Él siempre nos recordaba sobre esa pintada reaccionaria y fascista que le hicieron en la pared de la vereda en esos años 70: «Zurdo, a vos te espera tu Trelew».

Nos contaba que fue la policía a decirle que lo borre y él se negó. Solo lo haría si le traían al responsable. Nunca sucedió. Y esa pintada estuvo por años. Lasca, acentuaba siempre ese señalamiento, con orgullo y coherencia, porque nunca ocultó su identidad e ideas.
Recuerdo que en esas charlas al lado del fuego, que se mezclaba con el humo del tabaco de su pipa, se sumaba un personaje del que solo sabía que le decían «Indio». Ambxs, interactuaban ideas y análisis de la conyuntura, y a la vez ese vínculo con la gente del Teatro Terrafirme, que aún funcionaba en la calle Belgrano, en donde estuvo una histórica panadería de Moreno. Con el tiempo, supe que el «Indio» en realidad era Ernesto Balsuino. De lejos, su presencia atemorizaba, era como un luchador de cacht, digno de estar en «Titanes en el Ring», pero la verdad tenía un inmenso corazón. En esos intercambios de información doméstica, El Viejo siempre le daba algún que otro libro para que llevará a la biblioteca de Terrafirme, que habían elegido llamar «Jorge Lascalea».
Una vez, me prestó un libro del poeta mendocino Armando Tejada Gómez, con una dedicatoria muy personal por parte del autor. Al verla, le dije: «Pero, Jorge …tiene la firma de Tejada». Me miró y lentamente me dijo :»¿Y cuál es el problema? Si va a volver ¿No?».
Así era El Viejo. Sin tanto rodeo.
El 19 de junio del 2006 se realizó un acto conmemorativo en la plaza de Paso del Rey, por Cristina Cournou y Nicolas Grandi, a cumplirse en ese entonces 30 años de sus desapariciones. Fue muy impactante, ver el respeto en la mirada y el afecto, brindando por la hija de ambxs: Yamila Grandi y la mamá de Cristina.
Lasca siempre fue un luchador por los derechos humanos y por mantener viva la memoria de lxs compañerxs víctimas de esos años de Terrorismo de Estado. Recuerdo, que en esa jornada de frío, hablé con Pedro Kaszycki, otrxs de lxs visitantes más concurrentes, con el que nos cruzábamos cuando íbamos a la casa de Lasca, y que fuera compañerx de militancia en el PC y me contó como Jorge, fue el único en esos años en salir a Paso del Rey y en Moreno a hacer pintadas por la libertad de ambxs. Y al levantar la mirada, lo vi a él , agarrar el micrófono para liberar la memoria y denunciar los delitos de lesa humanidad, en voz alta a la comunidad.

En estos tiempos, donde se instaló el negacionismo por parte del Estado Nacional, pienso que tan necesario son acciones y personas como Lasca para encender el fuego por la Memoria, Verdad y Justicia.
Jorge, nació el 3 de junio de 1918. Su cumpleaños lo festejaba en su casa con una chocolatada y muchxs invitadxs. Cuando decidía irse de la tertulia política y social, que se generaba por la cantidad de invitadxs que asistían al festejo, él lo hacía sin excusa: «Bueno…muchas gracias por venir…pero este cuerpito, se va a dormir. Cierren todo al salir».
Eso era Lasca. Síntesis y acción, a la vez.
Siempre estaba dispuesto a que cualquiera lo fuera a visitar. El portón de entrada de su casa estaba sin candado. Esa era la invitación para que quien queria entrar a hablar con él, solo debía golpear la puerta al ingresar.
En los últimos encuentros, me contó que él construyó en 1932, junto a un viejo carpintero local, Suchi, la primer casa de Florencio Molina Campos, hecha de troncos de palmera, El Rancho Los Estribos». Esa vivienda sufrió un incendio en 1945 y se la reemplazó por la que existe actualmente.

En su taller, lugar que él elegía para vivir en lugar del viejo caserón familiar, nació la idea de recuperar la frecuencia y la historia de FM Moreno 90.1. Algo que hicimos en el 2006 y que lo llenó de orgullo y acompañó.
Jorge Lascalea falleció el 14 de febrero del 2012 a los 92 años. Ese comunista, como lo llamaba despectivamente la clase alta de Moreno, pero que se resignificaba en las clases populares, dando la altura a esa palabra, que simplificaba la coherencia de un hombre que fue fiel a sus ideas hasta el último respiro de vida. Marcó camino en muchas personas que seguimos buscando transformar la realidad donde vivimos.
En mayo de 2017, se inauguró una escultura tallada en madera en la Plaza Buján, en su homenaje, realizada por su amigo, el artista local Daniel «Toluca» Farías.
El 22 de septiembre de 2018 se colocó una placa de madera en la vereda de su casa, resultado de una ordenanza municipal, que determinó que su comunidad debía tenerlo presente.

A más de 7 años de ese acto, nada queda en esa esquina de Avenida Intendente Pagano y esquina Maipú, que recuerde a Lascalea.
Hoy, caminar por esas calles, es habitar el olvido, pero en muchas memorias sigue latiendo su presencia, como huella de ese Moreno… que lucha por no ser olvidado.




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