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Los cortos audiovisuales para Instagram y Tik – Tok resultaron una demostración masiva y viral del sentir de las y los trabajadores de la educación pública bonaerense. Mucho antes del reto viral que pareció poner patas para arriba al último eslabón del Estado en pie, las situaciones de violencia extrema reales y concretas se encuentra registradas en actas, denuncias, cambio de escuela para los /as implicados.


Por estos días en Moreno hay un síntoma de reconstruir la memoria, un regreso incipiente a mediados de 2018 cuando las /os directores se autoconovocaron para quebrar la orden de hierro que ordenaba seguir con la educación parchada. Se sienten solos /as, abandonados /as, sobre exigidos /as, siendo el blanco de responsabilidades que los exceden. Las pérdidas irrecuperables de Sandra y Rubén pueden que interpelen la impostura del actual gobierno provincial que busca maquillar la ruptura del pacto pedagógico con medidas punitivas desnudas de territorialidad.


Trabajadores /as desbordados, sueldos de pobreza, deben acumular escuelas y horas para alcanzar un salario que no los aleje tanto de la dignidad. A ellos y ellos, la administración de Kicillof, por intermedio de la Directora General de Educación, Flavia Terigi, les encomienda actuar frente al hipotético caso de enfrentar en el aula a un joven armado.


«ANTE LA EXPOSICIÓN DE UN ARMA EN EL ESCENARIO ESCOLAR, considerar siempre a cualquier arma de fuego como si estuviera cargada. Intentar calmar y dialogar con la o el estudiante, mientras otro responsable de la institución se comunica al 911 y transmite de manera calma y clara los hechos en curso.
Si la o el estudiante manipula el arma, intentar convencerle para que la coloque sobre una superficie horizontal, de donde no pueda caerse. Si se tratara de un arma de fuego, pedirle que saque el dedo del gatillo, si esta es la situación. En tanto no entregue el arma, se deberá procurar que mantenga la calma hasta que llegue la fuerza pública. Si no hay resistencia a entregar el arma, se puede evacuar el aula y retirar a la o el estudiante a otro espacio institucional para contenerle».



Enrique Elías, trabajador de la educación pública, quien decidió jubilarse antes de recibir sumarios por no aceptar el silencio atronador, habla de la derechización progresista, la escuela en modo pesquisa y seguimiento, alumnos /as que deben mostrar lo que llevan en sus mochilas, docentes que son llamados a investigar y contar con la espertiz en armamento.


«En vez de estar hablando de problemáticas de educación concretas, que hace rato las estamos viendo, ahora tenés que ser especialista en armas, ser un mediador frente a supuestos terroristas, casi como lo pintan. Y bueno, entonces tenemos que preguntarnos cómo van los institutos de formación docente, habría que prepararlos con identificación de armas automáticas… porque si conocés si un arma es automática o es un revólver, lo da a entender lo que baja la provincia de Buenos Aires para que lo dejen; el docente debe sugerir que el arma sea dejada en una superficie plana y allí llamar al 911 y a la fiscalía que debe intervenir», manifiesta Elías en clave de analizar el descaro institucional promovido como un escudo de autodefensa y demostración de autoridad.


«La gran respuesta de la Provincia de Buenos Aires ante los retos virales fue el hacer afiches para Instagram, como si la políticia de la Dirección General de Cultura y Educación es solucionar con un afiche copado un problema de varias causas. Creo que estamos al horno», concluye Elías.


Entrevista completa en Desalambrar Tv: