Por Pavla Ochoa /
Hay dos momentos puntuales en los que estuve en la Comisaría Nª 5° de Paso del Rey y que dejaron una huella profunda en lo personal. Uno en el año 2006: concentración de la familia de Alejandro Gabriel Mura, quien fue torturado y asesinado por la policía, donde sufrí la represión estatal de la democracia. El otro en 2018, jornada de señalización de ese mismo lugar que en la última dictadura funcionó como “centro clandestino de detención”.
Ambos hechos nos invitan a ejercitar la memoria para pensar sobre lo sucedido en esos años del horror y también sobre la democracia que tiene 43 años.
OCTUBRE 2006
Hace casi 20 años atrás, puntualmente en la tarde del 21 de Octubre de 2006 en Paso del Rey, fui a la Plaza Domingo Faustino Sarmiento, donde familiares de Alejandro Gabriel Mura, quien fue torturado y asesinado en la Comisaría Nª 5 de Paso del Rey, junto a organizaciones de derechos humanos, políticas y sociales concentraban para marchar hacia la taquería. Eran más de 50 personas, entre ellxs familiares de víctimas de gatillo fácil organizadxs en CORREPI y militantes del Movimiento 29 de Mayo, HIJOS OESTE, entre otras organizaciones, cantando consignas antirrepresivas y repartiendo volantes a los vecinxs. Ahí, saqué de mi morral el viejo grabador a pilas y comencé hacer entrevistas para el diario Para Ud!..y FM Moreno 90.1 en su etapa recuperada, medios donde hacía comunicación.

Al llegar la comisaría estaba vallada y desde adentro los represores nos estaban filmando desde la puerta, provocando a familiares de Alejandro. Lo que generó bronca en quienes estaban en la vereda, personas que tenía la decisión de no moverse de allí, de regresar las veces necesarias hasta escrachar a los represores asesinos. De repente vi que una policía se me acercaba, no la distinguí, pero al estar a metros nomás, pude ver que era una ex compañera de la secundaria, que había ingresado a las fuerzas. Me saludó y me informó que tenía que ponerme del lado de la vallas con ellos porque, según sus palabras «se iba a pudrir todo en el lugar». No le hice caso, al contrario, me quedé con lxs familiares y con nuestra docente de historia que también estaba presente, luchando con lxs familiares y organizada en CORREPI, hablo de Sandra Cobas.

La tensión crecía en el lugar. Miguel Fernández, Director de Derechos Humanos de la Municipalidad de Moreno en ese momento, se comunicó con lxs familiares diciendo que lxs estaba esperando en la Plaza San Martín en Moreno para reunirse con ellxs. Ahí la militante de CORREPI le respondió con voz fuerte por el teléfono celular: «No nos reunimos con funcionarios para discutir política. Si quieren hacer algo metan presos a los policías asesinos».
Al levantar la mirada después de grabar ese instante en mí viejo grabador a cassette, vi que había varios móviles policiales alrededor.
La provocación desde adentro crecía cada minuto hasta que lxs familiares, amigxs de Alejandro, no pudieron contener su bronca, su dolor y tiraron piedras a la comisaría. La respuesta policial fue represión en las calles.

Los disparos venían del lado del Río Reconquista. Todo era un torbellino de siluetas humanas que intentaban salir del blanco policial en esos días del «gobierno de los derechos humanos de Néstor Kirchner». Comencé a salir por teléfono en vivo para un programa de la radio, donde conté lo que estaba sucediendo en Paso del Rey, mientras retrocedía en medio de los disparos de balas de goma a quienes estábamos en las calles. Como pudimos, muchxs llegamos a la estación de trenes. Ahí me encontré con la familia que estaba muy a flor de piel con las emociones. Y rompiendo los manuales periodísticos que algún docente de la Universidad Nacional de La Plata, nos había adoctrinado bajo la idea de que lxs periodistas no deben involucrarse emocionalmente con lxs entrevistadxs para ser «objetivxs y parciales», abracé con fuerza a la mamá de Alejandro que estaba en crisis emocional por lo que estaba sucediendo.
Al subir a la serpiente de metal de regreso a Moreno, supe que había aprendido una lección: estar del lado de la vereda correcta y luchar contra las políticas represivas estatales, gobierne quien gobierne.

JUNIO 2018
A 12 años del asesinato de Alejandro en manos de la policía, volví a estar en esa misma vereda. La convocatoria la realizó la Asociación Civil Moreno por la Memoria por el señalamiento a la Comisaría N° 5 de Paso del Rey como “centro clandestino de detención” en los años de la última dictadura cívica, eclesiástica, empresarial y militar en nuestro país.

En este Centro Clandestino de Detención estuvieron secuestrados, entre 1976 y 1978, militantes politicos, sindicales, entre ellxs Faustino “el Salta” Altamirano y un grupo de Jóvenes con militancia en las comunidades religiosas cristianas: Aldo Amegheiras, Alejandro Micieli y Raúl Morello, que participaban en los Grupos de Animación de la Parroquia Santa María de Guadalupe y en las capillas de las barriadas populares de La Perlita, Parque Gaona y La Victoria, a cargo del Cura «Pepe» Piguillem, perseguidx y exiliadx por su pertenencia al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Todxs lxs detenidxs fueron interrogadxs, torturadxs, permanecieron sin ingerir comida ni bebida, sin poder ir al baño.

Pese que el ex destacamento, convertido actualmente en comisaría, en el tiempo cambió la fachada de edificio en su totalidad, pudo ser reconocido por lxs sobrevivientes en la inspección ocular realizada por el juez Rafecas en el.mes de octubre de 2014. Ese lugar era de tránsito, lxs secuestradxs fueron trasladadxs a otros Centros Clandestinos de Detención o liberadxs.
Ahí en esa misma vereda donde en 2006 había sufrido la represión, estaba escuchando que en ese lugar se ejerció el horror en dictadura. Al leerse el documento que escribió MxM, en un párrafo se puntualizó en una figura que fue Director de Seguridad del Municipio de Moreno al regresar la democracia, gestión West:
«Hace un mes aproximadamente fue detenido en su domicilio de Paso del Rey el ex Comisario Roberto Ricardo Chiessi por delitos de lesa humanidad relacionados con el Circuito Represivo SubZona 16 siendo Oficial Inspector Encargado de éste Destacamento. Casi de inmediato le fue otorgado el beneficio de la prisión domiciliaria. Causa que involucra también al ex Comisario Omar Elisendo Hernández, responsable de la Comisaría Moreno 1ª, de quien dependía el Destacamento Paso del Rey, ya detenido y también con el beneficio de prisión domiciliaria por delitos de lesa humanidad perpetrados en la Comisaría Nª 1° y por la matanza de la Quinta La Pastoril. El ex Comisario Chiessi se desempeñó como Secretario de Seguridad del Municipio de Moreno durante el primer gobierno de Mariano West y en 2013 fue integrante del Consejo Académico, un órgano de asesoramiento y consulta, de la Escuela de Policía que funcionó en Moreno”.

Chiessi fue Director y Secretario de Seguridad durante el gobierno de Mariano West y de Andrés Arregui y en 2013 fue integrante del Concejo Académico, un órgano de asesoramiento y consulta de la Escuela de Policía que funcionó en el predio del Suther. El 16 de Mayo de 2018 fue detenido en Moreno en un operativo llevado a cabo por efectivos de la PSA, ordenado por el Juez Federal Daniel Rafecas, en la causa por delitos de lesa humanidad «Mansión Seré III», por cinco privaciones ilegales durante su función en la Comisaría 5° de Paso del Rey, en ese momento destacamento. Le fue otorgada la detención domiciliaria por su edad avanzada y precario estado de salud . El 28 de mayo del 2021, Chiessi murió sin poder llegar a la instancia de juicio que tenía fecha de inicio para el 19 de agosto de ese año.

Es importante señalar que la persecución y secuestro del grupo religioso vinculado al Cura José «Pepe» Piguillem, hablamos de Alejandro Micieli, Aldo Rubén Ameigeiras Raúl Morello, José García Carballo y Susana Bruna, que sufrieron las privaciones de la libertad y el horror represivo en el ex Destacamento de Paso del Rey, está en el marco del Juicio a la Fuerza Área Zona Oeste -Seré – Riba 2-Moreno, donde la Asociación Civil Moreno por la Memoria es querellante por 28 compañerxs de Moreno, donde es juzgado el ex capitán de la VIII Brigada Aérea de Moreno, Ernesto Rafael Lynch.
Es la primera vez que se juzgan los hechos vinculados a la Brigada Aérea de Moreno y las Comisarías que dependían de ella, a los efectos del circuito represivo. Lynch y los demás acusados, están imputados por los delitos de privación ilegal de la libertad e imposición de tormentos, en total en perjuicio de 112 víctimas. Después de la presentación de los alegatos de todas las partes, se estima que en la audiencia 45 que se va a realizar a finales de marzo o principios de abril del 2026, se va a leer la sentencia por parte de los jueces.

Volviendo a la jornada del 2018 en Paso del Rey en el acto de señalamiento de la comisaría como «centro clandestino de detención», esa tarde me fui pensando en la necesidad de ejercer todos los días la memoria activa sobre los crímenes del Terrorismo de Estado y de la democracia, construida desde el 10 de diciembre de 1983.
En 2026, sigo sosteniendo que es importante hacernos una autocrítica y problematizar la como sociedad sobre los años de la sangrienta dictadura y también sobre los 43 años de democracia.
Desde el 10 de diciembre de 1983 hasta el 20 de enero del 2026, en el «Archivo de personas asesinadas por el aparato represivo estatal», la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) informó que hay más de 10.000 casos de personas muertas por el brazo represivo estatal. Pienso y tengo la certeza de que este año el número seguirá en ascenso. Por eso es importante, problematizar la última dictadura militar cívica eclesiástica empresarial y ejercer el pensamiento crítico para pensar la democracia y poder seguir diciendo colectivamente: «¡Nunca Más!».




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