Hoy el Senado de Mendoza aprobó la minería en Uspallata, votando de espaldas al pueblo y en plena crisis hídrica.
Mientras hablan de “progreso”, ponen en riesgo nuestras cuencas, nuestra salud y el futuro de las comunidades. Sabemos lo que deja la megaminería: contaminación, despojo y promesas vacías.
En las calles, la situación también lo demuestra: la policía circula sin identificación, mostrando una vez más que están del lado de los poderosos y no del pueblo que defiende el agua.
En Mendoza el agua vale más que cualquier proyecto extractivo.
No somos zona de sacrificio.
La pueblada de Mendoza sigue movilizándose firme y esperando el ruidazo en el KM0.
La defensa del agua no se negocia.
FUENTE: Noticias Tierra Campesina




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