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EL CONCEJO DELIBERANTE Y LA EMERGENCIA VACÍA –


Por razones de forma, los /as concejales /as que aprobaron la emergencia en salud mental y prevención del suicidio, debieron atender cuestiones de fondo que revelan su ausencia en un proyecto elaborado para denunciar el desfinanciamiento de Milei, como el eje vertebral de una problemática multicausal.


La ordenanza aprobada el jueves pasado por el bloque oficialista podría haber volcado datos del dispositivo y/o programa municipal ACAIS (Abordaje Integral en la problemática del Suicidio), no solo las intervenciones en número sino los alcances en la formación de Promotores/as Comunitarios/as de Salud Mental (personas de entre 16 y 35 años de edad) quienes debieron recibir herramientas para el establecimiento de alertas tempranas sobre situaciones vinculadas a la salud mental en los ámbitos de concurrencia cotidiana de jóvenes (escuelas e instituciones educativas, clubes de fútbol y otras instituciones), jóvenes que realizaron esas tareas articulando con la Secretaría de Salud del distrito y las áreas involucradas.


Si es la estadística lo que impone emitir una declaración URGENTE, el texto cita a la Secretaría de Salud a cargo del Dr.Varani, que proveyó los datos que el órgano municipal recabó de la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación. Los /as legisladores comunales incorporaron que en el año 2024 hubo 51 suicidios y el año pasado «abordaron 655 personas con esta problemática (sic)».


Podemos aportar, periodísticamente, que en el año 2023 se contabilizaron 2.046 homicidios dolosos y 3.955 muertes viales, por arriba de esas historias los «suicidios» que fueron 4.195, un 6% más que el año anterior.


Volviendo a la emergencia sancionada, se indica que en lo que va del año se «han registrado 17 suicidios en Moreno, promediando mas de uno por semana».


Los dos últimos párrafos aportan palabras prometedoras, en frases de compromiso político: «…implementación de medidas rápidas y eficaces en el menor tiempo posible» y «una norma que aborde de forma urgente la problemática»



Pero el articulado de la ordenanza de emergencia en materia de salud mental y prevención del suicidio, borra con las mismas manos lo esencial. Un expediente de 6 hojas, 3 de proyecto, 1 de firmas, 1 de carátula y una de pase, sin dictamen legal ni económico, ni siquiera la opinión del área competente.



No hay estudio previo, abundancia de sentido común y una falta notoria: la emergencia carece de duración.


Declarar emergencias es habilitar facultades extraordinarias y todas las medidas enunciadas son generalidades como, fortalecer guardias, espacios de escucha, capacitaciones, formar redes, acciones propias que ya realiza el Departamento Ejecutivo y que no requieren ni de emergencia ni autorización del Concejo Deliberante porque está dentro de sus facultades.


Encomendar a la Secretaría de Economía a que garantice fondos es un tributo al formalismo ya que no hay metas o algo definido para hacer. Más aún, y en carácter principal, no existe definicion sobre en qué consiste la acción de emergencia para frenar los suicidios.


En la premura se le extravió al oficialismo «marielista» incorporar «la articulación detallada con el Hospital Mariano Luciano de la Vega o con la región sanitaria».


Javier Pinto, que preside la Fundación Enebro (grupo de profesionales especialistas en la Prevención, Atención de Suicidio, Adicciones y Conductas autolesivas), afirmó a Desalambrar en agosto de 2024 que el problema central es que «no hay lugares a donde concurrir, ni acá en Moreno ni en la Argentina»


Probablemente la política de promocionar la indignación abone a la teoría local de la modernidad líquida.


A un click encontramos el informe de UNICEF Argentina que hace siete años atrás «alertaba» sobre las muertes tempranas con un informe que lleva un título estremecedor: «El suicidio es la segunda causa de muerte de los chicas y chicos argentinos que tienen entre 10 y 19 años«.


Señala ese trabajo que «la muerte autoprovocada nunca es el resultado de un solo factor o hecho. No obstante, los profesionales de la salud que trabajan en esta problemática advierten que pueden identificarse algunas causas que, combinadas con otros factores, podrían llevar a una conducta suicida. Entre otras, la ausencia de personas significativas o instituciones que puedan contener, sostener, proteger y acompañar a los chicos y las chicas en su desarrollo psicosocial. Las dificultades para cumplir con los estándares sociales aceptados al momento de atravesar la transición de la juventud a la adultez, el padecimiento mental no atendido y el abuso sexual son otros factores que podrían precipitar la decisión de quitarse la vida».