Pasaron más de 24 horas desde la muerte de un trabajador en la denominada cava de Stefani, en Cuartel V, y el Municipio de Moreno todavía no brindó explicaciones públicas sobre lo ocurrido.
No hubo comunicado oficial, datos sobre la víctima ni precisiones acerca de las circunstancias en las que se produjo el accidente. El silencio adquiere otra dimensión porque la tragedia ocurrió dentro de un predio municipal y porque, de acuerdo con la información recogida por Desalambrar, la persona fallecida no es trabajador municipal sino un empleado de una empresa privada.
Tampoco hay confirmación oficial de la edad e identidad de la víctima.
También aparece mencionada la empresa FEGMA como la firma para la que prestaba servicios el trabajador. La vinculación y las tareas que desarrollaba deberán ser establecidas oficialmente.
¿De Obras Públicas o de Ambiente?
La tragedia abre además una pregunta sobre la competencia municipal.
La cava de Stefani estuvo históricamente bajo la órbita de la Secretaría de Obras Públicas. El lugar quedó posteriormente alcanzado por trabajos de recuperación y, según consta en el Presupuesto municipal 2025, la Secretaría de Ambiente informó que los trabajos en la cava habían sido completados en un 100 por ciento.
La pregunta ahora es quién tenía bajo su responsabilidad efectiva el predio al momento del accidente: si Obras Públicas, cargo de María Giménez o Ambiente, bajo la conducción de Daiana Anadón.
La respuesta no es solamente administrativa. Permitiría establecer qué área debía controlar el funcionamiento del lugar, las condiciones de ingreso de los camiones, el procedimiento para realizar los vuelcos y las medidas de seguridad existentes.
El concejal de La Libertad Avanza Luis Cisnero anticipó que la oposición prepara un pedido de informes para intentar reconstruir esa cadena de responsabilidades.
“Tiene que explicar qué ocurrió en un ámbito público”, planteó el edil al referirse a la necesidad de obtener información oficial.
Un accidente y demasiadas preguntas
Cisnero sostuvo que, según la información que pudo recoger, el trabajador habría ingresado con un camión para realizar un vuelco. La hipótesis inicial indica que la puerta de la batea se habría trabado y que, al intentar destrabarla, el material habría caído y golpeado al trabajador en la cabeza.
El camionero habría quedado debajo de la tierra y los escombros. La ausencia del camión durante un tiempo habría alertado a otros trabajadores, quienes dieron aviso. Intervinieron Bomberos y Policía y posteriormente el cuerpo fue trasladado para la realización de la autopsia.
Pero hay una cuestión que para el concejal resulta central: qué llevaba el camión, de dónde provenía el material y bajo qué autorización ingresó al predio municipal.
Cisnero planteó que el pedido de informes buscará determinar si se trataba de tierra, escombros u otro tipo de material, cuál era su procedencia, qué empresa había contratado el servicio y cuál era el destino que debía tener esa carga.
También mencionó una diferencia sustancial entre un vuelco autorizado en la cava y la disposición de residuos que debería realizarse en el CEAMSE.
El concejal contó que se acercó al lugar después de conocida la muerte y encontró un escenario diferente al que históricamente conoció.
Según describió, se construyeron terraplenes sobre el sector de acceso y el antiguo pozo ya no resulta visible desde algunos puntos. También observó modificaciones en el portón de ingreso.
Cisnero, reconoce el trabajo porque lo realizó. Recordó que años atrás existía un sistema de control: una persona registraba el ingreso y egreso de cada camión y luego otra indicaba el lugar donde debía realizarse el vuelco.
“Hoy no sé cómo se maneja”, señaló, precisamente porque, según su denuncia, el hermetismo posterior al accidente impidió conocer cómo funciona actualmente el lugar.
Esa es otra de las preguntas que deberá responder el Municipio: qué protocolo de seguridad se aplica para quienes ingresan a un predio municipal, quién controla los camiones y quién indica dónde y cómo se realiza cada vuelco.
“Pierdan el miedo”
La entrevista también tomó otro camino: el miedo de los trabajadores municipales a hablar.
El concejal sostuvo que, después de hechos de esta gravedad, aparece una lógica de silencio y temor frente a posibles consecuencias laborales. Según su relato, en el lugar del accidente habría existido una indicación de restringir el acceso y evitar que se difundieran imágenes.
“Pierdan el miedo”, fue la expresión que utilizó para dirigirse a los trabajadores.
Cisnero relacionó esa situación con una crítica más amplia al funcionamiento sindical y municipal. Cuestionó particularmente el accionar de ATE y sostuvo que los trabajadores son quienes sostienen cotidianamente el funcionamiento del Municipio.
Más allá de esa discusión política, el punto que queda abierto después de la muerte en la cava de Stefani es concreto: qué ocurrió, quién estaba a cargo del predio, qué empresa ingresó, qué transportaba el camión y qué controles de seguridad existían.
Son preguntas que no deberían depender de rumores ni de versiones recogidas informalmente. Ocurrió una muerte en un ámbito municipal y, transcurridas más de 24 horas, la información oficial sigue sin aparecer.




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