El VIII Congreso Federal y Latinoamericano reunirá experiencias y debates sobre saberes ancestrales, salud integral y comunitaria. Marcela López, referente del colectivo Elegir Cómo Sanar, representará a Argentina. Una de las sedes funcionará en el local del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), en Dorrego 2775, el 31 de octubre desde las 9 horas.
“A veces, para salir de la crisis hay que volver al origen”. La definición de Adriana Palacio, exfuncionaria municipal y provincial, podría ser una síntesis del espíritu del VIII Congreso Federal y Latinoamericano de Medicina Tradicional y Complementaria: recuperar los conocimientos de los pueblos, reconocer las experiencias comunitarias y discutir un modelo sanitario que, según las organizadoras, todavía encuentra dificultades para incorporar otras formas de comprender la salud.
La convocatoria propone un diálogo entre saberes ancestrales, prácticas terapéuticas, diversidad y respeto. Moreno será sede en el espacio que el Movimiento Derecho al Futuro ofreció en la calle Dorrego 2775, frente a Suteba. La jornada comenzará a las 9 del próximo 31 de octubre.

En diálogo con Desalambrar, Marcela López, integrante del colectivo Elegir Cómo Sanar y representante argentina en el congreso, reconstruyó el recorrido de una iniciativa que comenzó en 2018, cuando el colectivo impulsó actividades para visibilizar el Día Internacional de las Medicinas Tradicionales y Terapias Complementarias, conmemorado el 22 de octubre. A través del dispositivo Sanaciones Populares, el proyecto abrió espacios de trabajo en el territorio y articulación con el sistema sanitario.
“Me encontraba con las doñas Rosas, con los dones Juanes que tenían saberes, y esos saberes no se pueden negar. Son trayectorias, culturas y creencias que forman parte de la comunidad”, explicó López.
Su planteo cuestiona la centralidad del modelo médico hegemónico y la histórica deslegitimación de otras formas de sanar. “Está muy mal dicho que son nuevos paradigmas. Son los paradigmas que antecedieron al modelo médico hegemónico”, sostuvo.
Para López, el reconocimiento de esas prácticas no supone reemplazar la medicina convencional, sino generar un diálogo respetuoso entre distintas concepciones de la salud. “Para mí todas las medicinas son válidas y el Estado debe garantizar ese diálogo dentro del sistema sanitario”, afirmó.
Desde su experiencia como trabajadora del sistema de salud, reconoció que esos intercambios todavía encuentran resistencias y señaló que muchos profesionales no recibieron formación sobre otras tradiciones terapéuticas. También destacó el papel de las nuevas generaciones y de algunas universidades en la ampliación de estas discusiones.
“Lo que me propuse hace muchísimos años es poner en valor esos saberes. Si nosotros no podemos sanar, es difícil sostenernos como comunidad también sana”, expresó.
El derecho a elegir cómo sanar
Adriana Palacio compartió esa perspectiva y puso el acento en el derecho de las personas a ser escuchadas y a decidir sobre su salud. Desde su experiencia territorial y su acercamiento a las prácticas holísticas, cuestionó una atención que reduzca a los pacientes a una dolencia sin considerar sus dimensiones emocionales, sociales y culturales.
“Yo creo que la primera cosa que hay que respetar es el derecho de la persona de elegir cómo sanar”, afirmó.
La ex Directora de la UPA en Cuartel V, reivindicó la continuidad de Sanaciones Populares a través de distintas etapas institucionales y reconoció a López como una de sus principales impulsoras. Para ella, la permanencia del proyecto demuestra que existe una demanda comunitaria que no puede quedar afuera de las políticas sanitarias.
Como ejemplo, recordó situaciones en unidades sanitarias donde los conocimientos transmitidos por las familias eran desestimados sin escuchar a quienes los compartían. También mencionó experiencias de articulación con el Ministerio de Salud en la UPA, donde se realizaron operativos sanitarios y ceremonias de la Pachamama con participación de vecinos y comunidades.
“Si yo no le abro la puerta, el otro tiene miedo porque le di un portazo en la cara”, resumió.
La distinción entre medicina complementaria y alternativa resulta central para ambas entrevistadas. Palacio aclaró que estas prácticas no deben sustituir tratamientos médicos indicados: “Yo jamás le diría a alguien que esté pasando un cáncer que deje su quimioterapia”. La propuesta, explicó, es explorar formas de acompañamiento sin abandonar la atención convencional ni los criterios de seguridad sanitaria.
Del territorio al debate legislativo
La iniciativa también busca abrirse camino en el ámbito institucional. Palacio contó que, a través de Martín Arrizabalaga establecieron contacto con el senador bonaerense Fernando Coronel, del Frente Grande, para impulsar el tratamiento de un proyecto relacionado con estas prácticas en la provincia de Buenos Aires. También intentan conocer el estado parlamentario de una iniciativa nacional.
Por ahora, se trata de gestiones para promover el debate legislativo. En paralelo, la convocatoria al Congreso apunta a reunir a trabajadores de la salud, referentes universitarios, autoridades y vecinos que conservan y transmiten conocimientos en sus comunidades.
La intención es que el intercambio no quede restringido a especialistas, sino que incorpore las experiencias de quienes sostienen esas prácticas cotidianamente.
El 31 de octubre, Moreno será parte de esa discusión federal y latinoamericana. En el espacio del MDF, el desafío será poner en común experiencias y debatir cómo reconocer la diversidad cultural y los saberes comunitarios dentro de un sistema sanitario capaz de escuchar, integrar y garantizar una atención segura.
Entrevista completa en Desalambrar Tv:




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