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En 1995 nació como banda de reggae: «Mozambique». Eran tiempos en los que había que explicar que era esa música y el origen proveniente de Jamaica. En pleno corazón del liberalismo peronista de Carlos Saúl Menem y en el oeste del conurbano bonaerense, un grupo de jóvenes que venían de integrar a Los Bufones del Rey, se juntan a hacer sus propias composiciones. El nombre de la banda fue elegido por Carlos Amoroso, mientras escuchaba en cassette el tema «War» de Bob Marley


En Moreno había una huella de reggae con «Los Hongos Sagrados» de Eduardo «Eléctrico» Muñoz y Aníbal «Gato» Laurenti, pero La Mozambique haría su propio camino, quedando en la historia morenense. 




En 1997 la formación era: Piki en el bajo, Sebastián Firpo en saxo, David Romero en guitarra, Negri en percusión y los hermanos Carlos y Pablo Amoroso, tenían el rol de baterista y cantante, respectivamente. Eran días de tocatas en bares y de puro aprendizaje para lxs músicxs.



Comienzan a tocar en el «Mocambo»  que estaba ubicado en Remedios Escalada al 25 en Haedo. Ahí son la banda soporte de Los Cafres. A principios del año siguiente tocan en el Cafe the point de San Antonio de Padua, donde se hace la despedida de Carlos Amoroso de la banda. Lxs integrantes comienzan a tener dudas sobre seguir o no y, luego de varias conversas, se rearma Mozambique e ingresa Jorge Gustavo Carreto en la batería y Mauro Fernández en teclados. 


Ahí suceden dos hechos que hicieron fuerte a la Mozambique.  A la banda les llegó una presentación en la televisión. Fue en el programa «Sorpresa y Media» que conducía Julián Weich y Maby Wells. El poder de la caja boba se hizo sentir, luego de la tocata audiovisual, se les hizo más fácil presentarse en bares locales y seguir mostrando su música. 


Y luego tocan en el «Primer Festival de Reggae» que se realizó en Cemento. El orden de las bandas a presentarse fue el siguiente: Mombasa, Riddim, Satélite Kingston, Mozambique, Resistencia Suburbana y Los Cafres. 


Para la banda del oeste del conurbano bonaerense fue el bautismo de fuego. Ante la buena vibra con el público, el propio Guillermo Bonetto, cantante de Los Cafres, les dejó tocar un tema más cuando ya se estaba cortando el sonido. Luego, los llamó y les dijo : «A Partir de acá nacieron como banda«. Estás palabras tenían sentido para Mozambique porque en Cemento tocaron ante más de mil personas, previamente lo hacían en lugares para 20 o 30 personas y la mayoría eran amigxs de la banda. 




Pero la partida de Pablo Amoroso, voz y letrista de la banda, hace que haya cambios estructurales siendo el más sólido, sostenido en el tiempo, el de Sebastián Firpo que pasa de tocar el saxo a tomar la tarea de cantar como voz principal de Mozambique y el ingreso de « Vikingo» Rodrigo Díaz en la batería. 




A fines de 1998 e inicio de 1999, el grupo comienza a tener una crisis existencial. Se va Piki del bajo el ingresa Sergio Cardoso. También se suma en teclados Hugo Bogarí, que venía de tocar con el músico del instrumento de cuatro cuerdas en La Purga, pero que llega a informarse por un cartel de solicitud de tecladista en el histórico local de instrumentos «Casa Melody», ubicado en la Avenida Libertador al 235  (ex Melo 574).


Así me recordó Bogarín en 2025 en una entrevista telefónica para el programa de radio «Submarino Amarillo» que se emite por Radio Comunitaria Cuyum 89.3 de Mendoza, su ingreso al grupo: «Al poco tiempo de haberme retirado de La Purga vi ese cartel y ni lo pensé. Como sabía que estaba Sergio ahí y él me caía muy bien porque era muy prolijo para tocar el bajo, y el diálogo musical que proponía me interesaba, me contacté con David que era quien en ese momento tomó la tarea de coordinación. Un domingo me dió un cassette con las canciones que estaban tocando y el martes fui a ensayar con todos los temas aprendidos. Realmente no sé cómo hice porque hoy no lo podría hacer ni de casualidad. Enseguida me dieron el ok para quedar en la banda, es decir se dió por sobreentendido. Lo que esperaba era la reunión de consorcio diciéndome que estaba adentro de una banda en un momento de reestructuración. Recuerdo que en ese primer ensayo éramos como nueve personas dentro de la sala porque había una sesión de vientos, al siguiente ensayo éramos cuatro. Teníamos ganar de tocar y eso es lo que más sobresalía en esos días. El primer recital de esa Mozambique 99 fue en la vieja FM Moreno en el programa del Pollo Fernández. Ahí lo conocimos a Lucas Soto que actualmente es nuestro sonidista. El 31 de julio de 1999 fue nuestra primera presentación con público en el Café The Point y después arrancamos con una seguidilla de shows en Bru-Bar y continuamos el tour por La Clave y el resto es historia».


En lo personal, conocí a Hugo en nuestros días de jardín infantes y luego por ser parte ambxs del Club Juventud. Por esos años de los ’90  lx volví a ver en una tocata de La Purga en la Plaza San Martín cuando compartieron escenario con El Gorro. Pero no fue por él por quien supe de la existencia de la Mozambique, sino que fue Sergio quien me mencionó sobre ellxs. En esos días conocí al flamante bajista (hasta ese momento) por compartir una fecha en El Sótano, un pub ubicado en la calle Bartolomé Mitre y Bernardino Rivadavia, donde por mucho tiempo funcionó una histórica heladería. Ahí él tocó con una banda que se llamaba «4 Almas». Luego nos invitó a Lomas de San José donde tocamos informalmente en la calle y nos comentó que también estaba tocando reggae en una banda. Pero recién en el 2000 vi en Bru-Bar a la Mozambique. El lugar explotaba de gente y con la entrada daban un stiker con el nombre del grupo el que pegué en mí primera guitarra eléctrica. Era el momento en donde el grupo encontró su equilibrio y los nudos comenzaron a desatarse libremente. 




David Romero, describió ese instante de «ave fénix» que latía en sus corazones: «Esa gran tocata en FM Moreno con Pablo Amoroso en la batería, porque estaba de visita, nos dió el envión a componer y planear cosas más firmesm entre ellas la de grabar». 


Ahí ingresó Daniel Taccone en la batería y al tiempo lo reemplazó el «Vikingo» Rodrigo Díaz que regresó a la banda. Sebastián compró un equipo luego de estudiar en la Escuela Tecson y alquiló una sala frente a la estacion de Ituzaingó, que transformó en el búnker de ensayo y grabación de Mozambique, donde hicieron  experimentos de como grabar y plasmaron dos temas para un compilado de reggae argentino, «Rumbo a México».




Todo parecía fluir naturalmente. Del trabajo colectivo saldrían canciones que se convirtieron en clásicos de la banda como «Si pudieras» y «Freedon Rasta». En el 2000 graban y editan a través de «Legalize records»,  su primer disco llamado «Almas que Luchan».


Nuevos aires comenzaron a darle frescura a esos jóvenes que hacían reggae en el conurbano bonaerense y estaban convencidxs. Nuevas puertas seguirían abriéndose para seguir sembrando recuerdos por venir.


Continuará…