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Tras tres meses sin recomposición salarial, el Ejecutivo volvió a cerrar una reunión paritaria sin una propuesta concreta y postergó el próximo encuentro para el miércoles 21 de octubre.


A las 10 horas se sentaron a la mesa los enviados del Departamento Ejecutivo y los representantes paritarios de los sindicatos municipales. El resultado, como viene ocurriendo desde hace tiempo, fue un encuentro unilateral e informativo que dejó una frase conocida: no hay plata. Para mostrar algo de empatía ante la situación salarial, desde el Gobierno municipal comunicaron que «están estudiando posibilidades».


Después de tres meses sin recomposición, por respeto a los miles de trabajadores y trabajadoras municipales, la gestión de Mariel Fernández debería llegar a la mesa con una propuesta mínima. Sin embargo, la reunión terminó sin una oferta concreta y con un nuevo encuentro pautado para el miércoles 21 de octubre, cuando el mes ya estará cerca de su cierre administrativo.


La respuesta sindical llegó en forma de flyers y mensajes públicos. ATE publicó una advertencia dirigida a la Intendenta: «Sin aumento salarial hay medida de fuerza». El mensaje instala la posibilidad de una reacción gremial, aunque todavía no precisa una fecha ni una modalidad de protesta.




Por su parte, SITRAM amplió el análisis y apuntó tanto al Gobierno municipal como a las administraciones nacional y provincial. «Sin recursos no hay gestión y sin gestión responsable no hay derechos», expresó el sindicato, que también cuestionó la solvencia de la administración local sin aportes de Nación y Provincia.




El reclamo incluyó una interpelación directa al gobierno de Axel Kicillof y, puntualmente, al Ministerio de Trabajo que conduce Walter Correa: «Convoquen al Consejo del Salario y auxilien a los trabajadores».


Así, la discusión paritaria expone dos planos. Por un lado, un Ejecutivo que vuelve a postergar una respuesta salarial concreta. Por otro, sindicatos que elevan el tono de sus mensajes, pero que todavía no traducen las advertencias en una convocatoria firme a un paro o una movilización.


La pregunta que queda abierta es cuánto más puede prolongarse el ajuste salarial municipal sin que la protesta supere el terreno de las redes sociales.