Espacio Publicitario

publicidad
publicidad
publicidad


Antonio Castillo, conductor de OLP Moreno, en el Frente Malvinas, analizó el resultado electoral en Brasil y planteó una crítica a los gobiernos progresistas de la región. Cuestionó la falta de construcción territorial, formación política y poder popular, y advirtió sobre una dirigencia atrapada en la coyuntura electoral.


“Así como durante dos décadas hubo vientos progresistas, ahora tenemos vientos de derecha”, sostuvo.


Desde esa perspectiva, Castillo cuestionó a los gobiernos progresistas por no haber construido suficiente poder popular para sostener las transformaciones impulsadas desde el Estado.


“Muchos de estos gobiernos progresistas no han apostado al pueblo para reforzar las medidas que querían tomar. Creyeron que ellos por sí mismos podían hacer las cosas, que eran los sujetos”, afirmó.


Para graficar su planteo, utilizó una comparación: “No es lo mismo anunciar ‘no voy a pagar la deuda externa’ y que te aplaudan cien funcionarios, a decir ‘no voy a pagar la deuda externa’ y que haya un millón de personas en Plaza de Mayo aplaudiéndote. Eso tiene otro peso político”.


El problema de mirar solamente la coyuntura


Castillo ubicó en la falta de formación política una de las causas de la crisis que atraviesa el progresismo.


“La raíz está en que no hubo más formación de cuadros políticos integrales. Porque el cuadro integral analiza el proceso histórico, no analiza solamente la coyuntura”, señaló.


Su crítica apunta a una dirigencia que, según su mirada, concentra buena parte de su energía en las elecciones, las encuestas y los acuerdos de corto plazo, sin discutir los procesos históricos ni las estructuras económicas que condicionan al país.


Para Castillo, esa lógica terminó debilitando la capacidad de los gobiernos populares para construir organizaciones sociales y políticas capaces de defender sus propias políticas.


Una derecha con programa


El dirigente sostiene que el escenario regional también debe analizarse desde la capacidad de las derechas para instalar determinados sentidos políticos.


En ese esquema ubica a la comunicación política como una herramienta central. Según Castillo, ya no se busca solamente convencer a los votantes de una propuesta, sino generar rechazo hacia el adversario.


“No te bombardeo con mensajes para que votes mi propuesta, sino para que empieces a odiar a mi adversario”, explicó.


Para el dirigente, la ausencia de propuestas concretas profundiza la polarización y termina afectando a la representación política.


La abstención y la crisis de representación


Castillo advirtió sobre el crecimiento de la distancia entre la política y la sociedad.


“Quizás el gran protagonista y el ganador de las próximas elecciones sea la cantidad de gente que no va a votar, más que los votos válidos que pueda recibir quien sea consagrado”, planteó.


Para él, el problema no es exclusivamente electoral. La abstención sería una expresión de una crisis más profunda: la pérdida de confianza en una dirigencia que, según su diagnóstico, dejó de discutir proyectos de transformación estructural.


“Hay políticas de Estado que no se tocan”


El líder de OLP Moreno afirma que los cambios de gobierno no necesariamente implican cambios en las estructuras económicas.


“Cambiamos de dirigente, cambiamos de presidente, cambiamos de signo político, pero hay determinadas políticas de Estado que no se tocan porque pertenecen a los intereses de un poder real que está por encima de las autoridades del Estado”, afirmó.

Por eso reclama incorporar a la discusión cuestiones que, según sostiene, permanecen fuera de las plataformas políticas, como el funcionamiento del sistema financiero y el rol del Banco Central.


También propone utilizar herramientas de inteligencia artificial para analizar los costos de producción y las cadenas de precios, con el objetivo de identificar dónde se generan los mayores márgenes económicos.


“La herramienta siempre es la misma, cambia quién es el que la maneja”, ejemplificó.


El territorio como condición del poder


En el cierre de su análisis, Castillo volvió sobre una idea que atraviesa toda su mirada: las leyes y decisiones institucionales no alcanzan si no existe organización social capaz de hacerlas efectivas.


“Una ley nacional, una ley provincial, una ordenanza municipal, si no atraviesa de lleno los intereses de la gente, es letra muerta”, afirmó.


Para el dirigente, la construcción política necesita recuperar presencia territorial, formación de cuadros y capacidad de organización.


“Si no hay primero inserción territorial para hacer que se respete, es solamente testimonial”, concluye Antonio Castillo.


ENTREVISTA COMPLETA EN YT: