El conductor de Frente Futuro ratifica su respaldo a la candidatura presidencial de Axel Kicillof, pero advierte que acompañar al gobernador no significa resignar una posición propia. Cuestiona con dureza la gestión de Mauro García y plantea que la seguridad debe abordarse junto con el transporte, la infraestructura, los espacios públicos y la planificación urbana.
Federico Aliaga sostiene que la política debe volver a ocuparse de los problemas concretos de la vida cotidiana. En General Rodríguez, esa discusión pasa por la seguridad, el estado de las calles, el transporte, los terrenos abandonados y el crecimiento urbano.
Desde Frente Futuro, ratifica el acompañamiento a Axel Kicillof y su candidatura presidencial, aunque marca una diferencia con quienes pretenden convertir ese respaldo en subordinación política.
“Creo que Axel hoy está realmente encarnando la posibilidad de transformación del año que viene”, afirma.
Aliaga mantiene un buen vínculo con Carlos “Carli” Bianco, ministro de Gobierno bonaerense y uno de los funcionarios más cercanos al gobernador. Contó que recientemente mantuvo una reunión con Bianco para analizar el escenario nacional e internacional y el armado del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
“Una cosa es decir ‘yo soy de Axel Kicillof’ y otra cosa es decir ‘yo soy Frente Futuro y estoy dentro del Movimiento Derecho al Futuro’”, plantea.
La diferencia, para Aliaga, está en que General Rodríguez debe llevar sus propias demandas a esa construcción.
“Somos un espacio de General Rodríguez, de vecinos que piensan en el desarrollo de nuestra ciudad. Desde entender qué necesitamos para nuestro distrito y cuáles son los problemas de nuestros vecinos y vecinas, vamos a acompañar al gobernador en su candidatura a presidente. Pero no es un cheque en blanco. Nosotros tenemos una voz y un voto”.
La crítica a Mauro García
Sobre el gobierno municipal, Aliaga no utiliza términos intermedios.
“Este gobierno de Mauro García no va más. Es un desastre”, afirma.
Considera que el MDF no debería convertirse en una estructura destinada a sostener una gestión que, según su diagnóstico, está agotada. Y reclama recuperar capacidad crítica dentro de la política.
“Cuando la política dejó de ser crítica, ¿en qué momento pasamos a la sumisión?”
Para Aliaga, una conducción política no puede construirse sobre el silencio de quienes acompañan.
“Aquellos que conducen no tienen capacidad de conducir porque solo conducen a los sumisos y conducen con el látigo de la sumisión. No saben conducir un proceso político con la rebeldía encima”.
Seguridad: patrulleros, pero también ciudad
La conversación con Aliaga comienza con una escena de esa misma mañana. En una panadería del centro, cuenta, los vecinos hablaban de un robo sufrido por una trabajadora que había salido en moto.
“En el centro pasa, tenemos muchos problemas, pero en los barrios ya está como naturalizado”.
Su crítica apunta a quienes reducen la seguridad a patrulleros y cámaras.
“Por supuesto que hacen falta más patrulleros y más cámaras. Pero eso no es hablar de seguridad”.
Para Aliaga, una política de seguridad comienza mucho antes de la llegada de un patrullero. Incluye transporte público, iluminación, mantenimiento de calles, obras hidráulicas y recuperación de los espacios comunes.
“Hablar de seguridad es que tengas un proyecto de transporte público para que la gente no tenga que caminar 25 cuadras para tomarse un colectivo. Es que las plazas estén en condiciones, con juegos, para que la familia esté en la calle, que la comunidad esté en la calle y haya vida”.
También pone el foco en las condiciones de circulación.
“Si la calle está destruida, si no hay obra hidráulica y están inundadas, los patrulleros no entran. Los autos no circulan y se vuelven lugares inseguros. Las luminarias también son seguridad”.
La conclusión es política: “La seguridad está relacionada con la salud, con la obra pública, con la educación. Cada una de ellas se interrelaciona. Por eso es un proyecto”.
Terrenos abandonados y crecimiento urbano
Otro de los puntos que Aliaga considera centrales es la recuperación de inmuebles en estado de abandono. Recuerda que presentó un proyecto de ordenanza sobre el tema y sostiene que el Estado debería asumir un papel activo.
“Es el Estado el que tiene que tener un proyecto para recuperar las tierras en estado de abandono. No los punteros y los que hacen negocio con el lotecito”.
Según su planteo, recuperar esos espacios permitiría prevenir conflictos, ocupaciones, estafas y situaciones de violencia.
“Cuando el Estado toma presencia sobre los inmuebles en estado de abandono, evitás que la gente se pelee, se mate, se amenace o se estafe. Eso también es seguridad”.
En la misma línea cuestiona el crecimiento urbano hacia zonas alejadas del centro y menciona desarrollos que, según afirma, se realizaron sin una planificación adecuada.
El problema, plantea, no termina con la construcción de un barrio: después llegan las demandas de transporte, seguridad, educación, salud y servicios.
“Hace mucho tiempo que no se discute política”
Para Aliaga, la distancia entre la política y los problemas cotidianos es uno de los principales déficits actuales.
“Hace mucho tiempo que no se discute política y que no se une la política a las cosas más elementales”.
Su definición de política está vinculada a la organización vecinal.
“Política es la que discuten los vecinos que se unen para juntar cascote y arreglar la calle. Es la que discuten en los grupos de WhatsApp. Es la que discuten cuando se dan una mano”.
En cambio, cuestiona una dirigencia concentrada en consignas y eslóganes.
“Cuando los que deberían estar haciendo política están discutiendo consignas, después hay que hacer una explicación larguísima para que eso baje a la realidad del vecino que camina para tomarse el colectivo. Evidentemente, están muy lejos de la realidad”.
Un municipio “en situación de descontrol”
Aliaga termina su diagnóstico sobre General Rodríguez con una crítica a la gestión interna del municipio.
“Un funcionario denuncia al otro, el otro hace la trampa acá, un secretario no se habla con el otro secretario, el subsecretario no responde ni a su propio secretario. Entonces, nadie hace nada”.
También formula acusaciones sobre presuntas irregularidades en algunos servicios municipales, que deberán ser comprobadas.
“Todo el mundo tiene un kiosco. El de las ramas te cobra para levantarte la rama, el de la luminaria te cobra para arreglarte la luz”.
Y vuelve sobre la inseguridad para sintetizar su diagnóstico: “Te roban la joyería frente a la municipalidad, te tiran piedras en los locales. Estamos en una situación de descontrol en el distrito”.
Para Federico Aliaga, el desafío pasa por volver a discutir una ciudad concreta: cómo se mueve la gente, dónde vive, qué servicios recibe, cómo se recuperan los espacios públicos y cómo se planifica el crecimiento.
En ese escenario, acompaña a Kicillof, pero sin resignar la crítica. “No es un cheque en blanco”, insiste.
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