Los dueños de ILVA y quienes llegaron a producir el cierre, vaciar la planta y luego reabrirla, poseen frente al ingreso de la planta unas cruces que los identifican. Un símbolo de lo que buscaron sepultar y hasta ahora fracasan en el intento.
Gomas, plásticos, maderas, reposeras, colchones, elementos de cocina y una gitarra, el amoblamiento del acampe de trabajadores en ese punto del Parque Industrial de Pilar. Hombres que tienen más de 15 años de antiguedad en ILVA.
Son 300 familias que resisten el despojo, que luchan por recuperar el trabajo a partir de un conflicto que no se ajusta a problemas de producción sino a una aplicación feroz de reforma laboral. El último pago lo percibieron el 19 de septiembre y, por decisión y elección, montaron las carpas y marcan un camino. Historias de vida y dignidad… en tiempo real.
Testimonio de los trabajadores brindados a Desalambrar Tv:




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