Por Pavla Ochoa /
En esos días en que el arte atacaba por todos lados, no había escape de esa energía transformadora que llegaba del Conurbano Bonaerense y del interior del país. Ceibo dejó su nombre con Ave Rock, Espíritu, Escarcha, El Reloj, entre otras bandas, que estaban creciendo en popularidad entre sus colegas músicxs.
Litto Nebbia sintió que con Ceibo estaban en la misma vibración y no dudo en compartir escenario con ellxs. En esa producción independiente que gestionaron lxs propixs integrantes, se generó una presentación en Moreno. El 12 de septiembre de 1973, compartieron escenario con Nebbia, Astarita & González en el Cine Italiano. Esa noche, Ceibo hizo explotar el lugar con sala llena y con mucha gente en las calles, convirtiéndose en un momento histórico para Moreno. La banda inició con una canción tipo huayno que se llamaba «Y le cortaron las manos». Y después todo fue una invasión de energía que se expandió en la sala cinematográfica local.

Es el propio Miguel Ovando, en mensajes de texto que me envió, quien recordó esa fecha con Nebbia: «Tocar con Litto fue más que un placer, un reconocimiento de parte de un grande que le gustaba como sonaba Ceibo, su personalidad musical. Eran cuatro voces arregladas muy armónicamente, dos violas sonando a full y las introducciones de las canciones lo fascinaba. La música barroca y su influencia».

Ceibo no llegó a grabar un disco. Solo hubo una grabación de un demo que nunca terminó en una obra final. Miguel brindó detalles al respecto: «Hubo un Demo, grabado en CBS. A la compañia discográfica la compró «Sony». El cantante de «Los In» llamado Amadeo Álvarez, quería ser nuestro representante e hicimos allí el demo. En ese tiempo las compañías discográficas solo querían un género musical. Yo componía en cualquier género y no les interesaba». Y agregó: «Daniel escribía muy bien, sus letras sociales eran muy interesantes, y en el amor, con mucho vuelo. No llegamos a grabar, las grabadoras eran muy cerradas porque querían una línea. Rock, baladas, tango o folklore. Yo componía en todos los ritmos. Además Mario tocaba el piano, el compuso un tango, fascinante de avanzada».
Ese tango que menciona el guitarrista perlitense, lo estrenaron en el programa de televisión de Leo Rivas que se emitía en Canal 7, «El Gran Musical». Ahí en el mismo escenario donde el grupo chileno «Los Jaivas» tocaban seguido, mostraron su potencia musical bajo la mirada del conductor que, previo a esa experiencia audiovisual, tenía un programa de radio llamado «El Gran Musical del Mate» donde decía frases como «¡Arrimate, anímate, tomate un mate!» o su variante «¡Vamos, copate, tomate un mate !» o «¡Párese y tómese un mate!» siendo muy popular por ser el único espacio diurno en una radio comercial que transmitía rock. En su versión televisiva, Ceibo aprovechó para mostrar la música que surgía en el conurbano bonaerense.
Inmediatamente, la prensa de rock argentino destacó esa identidad sonora y siguió muy de cerca el andar del grupo. En la edición de junio de 1974, revista «Pelo», les hizo una entrevista que tituló «Sobre Profanos y Cultos». Daniel Tisato explicó la búsqueda musical colectiva: «Ceibo no tiene ningún encuadre de música definido. Creo que no se puede encasillar en un tipo de música, porque nuestra forma de trabajo así lo demuestra. Traemos una canción al grupo y la elaboramos entre todos. El tema puede ser de cualquiera, un rock, una balada, folclore». Mario Luis Muscio, se sumó en la misma sintonía y agregó: «El fin del grupo es hacer música que nos conforme a nosotros. Y por supuesto a un grupo de gente que comparte lo que hacemos».

Luego, en un tramo de la entrevista, Marcos Pelaitay y Tusio, cuentan la historia de la banda. En medio de la charla, el flautista explicó por qué, según su criterio, el último recital que hicieron en el Teatro San Miguel resultó ser un rotundo fracaso: «Fue un error de tipo empresarial. Es decir, fue algo extramusical, San Miguel es un lugar chico y el día que tocamos teníamos otros dos números fuertes a dos cuadras de distancia y con el mismo horario». Marcos, interrumpe a su compañerx, confronta esa idea de fracaso en esa presentación: «Esa noche fueron las sesentas personas que sigue el grupo a muerte. Ellos salieron contentos, por eso yo no creo que haya sido un fracaso».
En ese fragmento de la entrevista dejan en claro que les costaba abordar la parte comercial. Y que fueron solucionando ese déficit planificando conciertos con otrxs músicxs y con la presencia de un representante, Horacio «Gordo» Martínez. El baterista Raúl Pérez es quien destacó el componente humano y colectivo de Ceibo: «Lo importante es que hemos conseguido conectarnos como músicos importantes y discutir posibilidades de trabajo entre todos».
Es Mario quien describió el sonido particular de Ceibo: «Nosotros hacemos nuestra música compás por compás, prácticamente no utilizamos la improvisación. Nosotros, hacemos música profana (…) La música profana es la música del pueblo, siempre se ha denominado de esa manera».
Es una sola página de la emblemática e histórica publicación de periodismo especializado en rock argentino, «Pelo» de 1974. Es un documento gráfico que nos muestra como dos vecinxs de un barrio popular morenense comenzaron a estar en la escena de música joven del momento. Hay que señalar que existe otra entrevista realizada por la banda en la revista «Mordisco«, en su primera etapa, antes que sea un suplemento del «Expreso Imaginario«, pero es difícil de hallar en estos tiempos modernos. Lo que está de manifiesto es que la banda llamaba la atención del público y de la prensa rockera.
Tambien tocaron en el Cine Monumental, en la Sala Planeta y en cada lugar donde lxs citaban. Compartieron escenario con Roque Narvaja, Raúl Porchetto, entre otrxs. El fuego musical y humano duró unos años, pero su huella quedó marcada en las siguientes generaciones que buscaban mostrar su música. Ellxs eran nuestrxs Manal, Gatos, Almendra de Moreno.
Las pocas veces que hablé sobre esa experiencia con Marcos Pelaitay, él solo le dedicó una frase corta y contundente, y con aroma futbolístico en la entrevista que le realicé en julio de 2014 en FM Moreno 90.1, en su etapa recuperada: «Lo recuerdo como lo que es, un recuerdo. Tuvimos la oportunidad de mezclarnos con tipxs de primera división en el rock. Nos hicieron un lugarcito y jugamos unos minutos, primero en el banco de suplentes y luego unos minutos en la cancha. Eso fue lo que nos pasó con Ceibo«.
Su camarada de aventura, Miguel Obando, destacó en este 2026 el trabajo colectivo para hacer música en esos días: «¿Qué aprendimos? Que hay sudar para parir ese sonido que teníamos».

A más de 50 años de su existencia, Ceibo es importante en la historia del rock nacional. Puntualmente, porque algunxs investigadorxs, así lo mencionan en algunas de sus publicaciones. Pero lo que no está escrito es que para Moreno, fue orgullo. En tiempos donde Víctor Heredia y su «Viejo Matías» ponían en primerísimo primer plano a su arte popular y a Paso Del Rey, su tierra, Miguel Obando y Marcos Pelaitay, fueron ejemplo concreto de esxs jóvenes que en las barriadas populares luchaban, transpiraban sus sueños. En tiempos en el que la humanidad no se comunicaba o vivía a través de las redes, la importancia de esas palabras elogiosas de 1994 de Jorge «Conejo» Olguín, hacen que una parte de la historia de La Perlita dialogue con este presente. Y que podamos saber sobre Gueso y Chocolate, esxs dos jóvenes que remontaron sus sueños bien altos y nunca olvidaron su origen juntxs y su amistad.




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