Cada 2 de cada mes se pregunta ¿qué hacemos por Sandra y Rubén? Enrique Elías, docente, militante, permanece en la zona que hace a la construcción que reconforta. Levanta a un club de rugby y avanza en la posición de evaluar los parámetros de la educación pública que defiende. Cuenta que, tras muchos de años de insistencia y al producirse en 2022 la inauguración del edificio de la Secundaria N° 32, recién a fin de ese año y habiendo finalizado el ciclo se bajó la corriente eléctrica como suministro de los aires acondicionados.
Elías manifiesta algo más que un sentimiento, es una declaración política que viaja a lo profundo del sistema gremial y político: «Pasar el día 2 de cada mes y ver o escuchar Justicia por Sandra y Rubén, me lleva a preguntar ¿qué hacemos por Sandra y Rubén en forma permanente? ¿Se organizan los sindicatos, las comunidades educativas, en ver la causa, si está en movimiento o está dormida? Creo, y con dolor lo digo, es casi anecdótico o testimonial.
No hace tantos años los sindicatos denunciaban la comida, no solo estado sino calidad. Alguien registra que por la pandemia y luego de ella, dominan las cajas llamadas alimentarias y casi desapareció aquella exigencia vital de alimentos frescos. Ni hablar de condiciones de infraestructura que intentaron taparse desde el silencio bajo el manto especulativo de sanciones y sumarios, instrumento que cayó en las espaldas de Elías.
Camino a los cinco años de los asesinatos laborales de Sandra y Rubén, esta es la palabra empeñada: «Los sindicatos han desaparecido, se los comió el sistema. Los políticos han desaparecido, se los comió el sistema y otros intereses. Pero hay otros /as que van creando anticuerpos, las comunidades y los docentes sin sindicatos se organizan».




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