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La nueva generación política suele reivindicar las decisiones que, según su propio relato, vinieron a sepultar la herencia de la vieja política. En ese esquema, el servicio de recolección de residuos ocupa un lugar central: es presentado como uno de los principales logros de gestión por haber desplazado a la empresa concesionaria anterior y reformulado el sistema.


Sin embargo, el modelo elegido consolidó la privatización del servicio. Desde noviembre de 2020, el gobierno de Mariel Fernández contrata exclusivamente la mano de obra destinada a la recolección de residuos, en el marco de un acuerdo con el Sindicato de Camioneros, conducido por los Moyano, que se extenderá hasta 2032.


Esa decisión dejó de lado la alternativa de la municipalización plena del servicio, una herramienta que distintos sectores proponían como el camino para reducir costos, fortalecer la gestión pública y dotar al Municipio de mayor capacidad de planificación.


La caja del modelo


En este esquema aparece un elemento central: la caja. Aquello que durante años fue objeto de denuncias y cuestionamientos políticos parece haber perdido relevancia en el debate público, como si la exigencia de transparencia hubiera quedado relegada entre los temas cancelados de la agenda.


El contrato vigente incorpora un mecanismo de actualización automática de costos. El valor del servicio está atado a las paritarias del Sindicato de Camioneros: cada incremento salarial obtenido por el gremio impacta directamente en el precio que el Municipio paga por la prestación, tomando como referencia el valor de la calle como unidad de medida.


En los hechos, se trata de un sistema de indexación permanente que traslada al Estado local cada actualización de la negociación salarial del sector.


Solo durante el primer semestre de 2026, la Cooperativa Gestionar Ltda. percibió $20.451 millones por la prestación del servicio de recolección.


La magnitud económica del contrato permite dimensionar su peso dentro de las cuentas públicas. En ese mismo período, el gasto total en Personal de toda la Municipalidad de Moreno ascendió a $ 62.465 millones. En otras palabras, solo el costo de la mano de obra de la recolección representó aproximadamente un tercio de toda la masa salarial del Municipio.


Los números de la «recolección perfecta»


El idilio de lo perfecto también encuentra respaldo en los números. En un distrito donde más del 60% de las calles son de tierra, los indicadores que exhiben las facturas parecen alcanzar estándares difíciles de verificar. Según el contrato, los camiones recolectores prestan servicio seis días por semana e, incluso, en determinadas zonas realizan dos recorridos diarios.


De acuerdo con la Rendición de Cuentas correspondiente al primer semestre de 2026, se ejecutaron 2.301.208 cuadras recorridas y se recolectaron 73.103 toneladas de residuos, posteriormente trasladados al CEAMSE.


En el mismo período de 2025 se informaron 2.301.217 cuadras recorridas —apenas nueve más que en 2026—, aunque la cantidad de residuos recolectados fue de 66.537 toneladas, es decir, un 8,9% menos.


Ese incremento en el volumen de residuos resulta llamativo si se lo contrasta con la evolución de la economía. La caída del salario real y la consecuente retracción del consumo no parecen compatibles con un aumento cercano al 9% en la generación de residuos domiciliarios.


Las cuadras que no cierran


La cantidad de cuadras recorridas también plantea interrogantes.


El contrato contempla un universo de 15.558 cuadras servidas y una frecuencia de recolección de seis días por semana. Bajo esas condiciones, durante un semestre deberían recorrerse 2.240.352 cuadras. Sin embargo, la Rendición de Cuentas declara 2.301.208 cuadras en 2026, lo que implica 60.856 recorridos adicionales respecto del cálculo teórico. En el primer semestre de 2025 la diferencia fue prácticamente idéntica: 60.865 recorridos adicionales.


En otros términos, los datos oficiales indican que durante ambos semestres más de 60 mil cuadras fueron recorridas una segunda vez en el mismo día. Esa situación abre interrogantes respecto de la distribución efectiva de los recorridos, especialmente si se considera que más del 60% de la red vial del distrito está compuesta por calles de tierra.




Los registros oficiales muestran prácticamente la misma cantidad de cuadras recorridas en 2025 y 2026, pero un aumento del 8,9% en las toneladas de residuos recolectadas.


Pagar más la mano de obra privatizada


En términos económicos, la prestación también exhibe un incremento significativo. Durante el primer semestre de 2026 el Municipio destinó $20.451 millones al servicio de recolección, frente a los $17.288 millones ejecutados en igual período de 2025. Esto representa un aumento del 18,3%, pese a que la cantidad de cuadras recorridas prácticamente no registró variaciones.


El Municipio pagó por la recolección un 18,3% más que en 2025; la inflación fue del 16,8% y la paritaria municipal cerró en 12,3 por ciento.


La diferencia entre la evolución del costo del contrato, la actualización salarial de los trabajadores y la variación del índice de precios al consumidor (IPC) constituye una pieza fundamental en el «modelo de la basura» que entroniza Fernández. La publicación del balance oficial, obra de la Secretaría de Economía, es un premio a la excelencia de un servicio dibujado. Si hay crisis, por lo menos en recolección de la basura, no se nota para nada.