Silvia, vecina de Moreno Sur y militante con una trayectoria ligada a las luchas populares, integra la organización Mujeres al Pie. Participó del 28° Encuentro Regional de Mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis, trans, intersex y no binaries del conurbano oeste y noroeste realizado en General Rodríguez, un espacio en el que mujeres y disidencias continúan organizándose frente a las distintas formas de violencia y sometimiento.
En diálogo con Desalambrar, reflexionó sobre el momento actual, la salud mental, las adicciones y el aumento de los suicidios entre las juventudes. Para Silvia, una parte de la respuesta está en recuperar los espacios de encuentro en los barrios, generar comunidad y construir pertenencia.
“Que las juventudes hagan raíz en sus barrios”
“Hay que generar espacios en los barrios donde las juventudes se encuentren y se sientan del lugar propio, que hagan raíz ahí. Me parece que juntarnos es sanador, enriquecedor. Lo digo por experiencia, porque a mí el hecho de estar acá solamente no me hace sentir que hago resistencia, sino que me sano. Y la tarea es transmitir eso a las juventudes”.
La conversación se detuvo en uno de los datos que atraviesan la realidad de los jóvenes: el aumento de los suicidios, con una fuerte presencia de varones. La pregunta fue si esa situación se percibe en los barrios o si queda reducida a una estadística.
“Se ve, se ve en el barrio. Y eso está más que claro porque a las mujeres, a las diversidades, a las disidencias nos matan. Porque no somos superhéroes y no nos enseñaron, no nos quisieron enseñar que somos superhéroes. Pero a ellos sí”.
Silvia plantea una relación entre los mandatos de masculinidad y las dificultades para expresar el sufrimiento: “Ellos tienen que salir. Es otra forma de desaparecernos a nosotras: oprimidas por los oprimidos. Y a ellos haciéndoles creer que son supermanes, que pueden con todo y que, cuando no pueden, se matan”.
“No sos lo que vestís, no sos lo que tenés”
En su lectura del problema, también aparece la presión del consumo y la necesidad de pertenecer.
“Se ve en el barrio. Los pibes hacen cualquier cosa por esa Nike, por esa camiseta, por esa visera que es cada vez más cara, cada vez más inalcanzable. La sociedad de consumo, de todo tipo de consumo, es algo que tenemos que deconstruir”.
Y sintetiza esa idea en una frase: “Que no sos lo que vestís, que no sos lo que tenés, sino que sos lo que pensás”.
Hablar de lo que pasa
¿Se habla de estos temas en las familias, entre mujeres, vecinas y organizaciones? Silvia responde desde su propia experiencia.
“Teniendo en cuenta que, cuando uno esto lo tiene en la mesa y en la cabeza, es imposible levantarse un día y no tocar el tema porque es la vida de las juventudes. Entonces intento generar espacios y comentarle a mis pares, a mis compañeras, a mis vecinas, lo importante que es”.
Reconoce, sin embargo, que las realidades no son iguales en todos los barrios: “Entiendo también que no en todos los barrios pasa lo mismo, pero confío en que habemos mujeres que cuidamos nuestras comunidades”.
“El suicidio está en los papelitos, pero no en los barrios”
La crítica alcanza también a quienes tienen responsabilidades institucionales.
“El tema del suicidio está en los papelitos, está en las bocas, pero no está en los barrios. No vienen los funcionarios a los barrios”.
Para Silvia, frente a un escenario de incertidumbre y deterioro de los vínculos sociales, la respuesta no puede ser individual. Hay que encontrarse, organizarse y construir redes en el territorio.
“Hay que seguir, hay que pelearla. No queda otra. Pero le vamos a dar batalla. Y nosotros de esto sabemos y estamos acá abajo. Más que para arriba no vamos a ir”.




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