De repente lo cotidiano cambia y hay que iniciar la peregrinación burocrática, La que requiere asistencia en el histórico gremio de ATE Moreno es la hija de una mujer que estuvo dos décadas laburando allí.
Celia Duarte es reconocida por su apego a las luchas y resistencias, es ella quien afronta un cuadro médico que requería algo llamado empatía, sororidad, respeto, compañerismo.
Nada de eso ocurrió y Evelyn necesita socializar la historia de su madre, la búsqueda de «asesoramiento» sin eco; los mensajes de WhatsApp a las autoridades sindicales que gozan de No respuestas; la búsqueda infructuosa de una reunión presencial con Walter Cravero, Secretario General de ATE.
El presente y la historia de Celia contado por su hija, que tras varios meses de trámites y llantos, hace de la palabra un valor para que estallen los silencios:




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