Machi Cabrera posee una experiencia que la vida política le otorgó. Solo al decir «peronismo» su pecho se llena y quiebra la voz. Insiste en convocarse a las calles, relanza preguntas que en este presente no encuentran respuestas que veinte años atrás podían recitarse de memoria y sin pedir permiso. Es en ese vértice donde reposa una llave, ¿por qué hay miedo de confrontar con el poder, no solo nacional sino también el local?
La entrevista tiene un inicio prometedor por la directa declaración del líder del Frente Argentino Revolucionario (FAR) Moreno: «Los compañeros /as de la organización no salen por miedo a perder los planes o el trabajo».
Desde esa honestidad hay lugar para una reflexión de época. Si las dirigencias y las militancias evalúan, especulan, analizan, ¿desde dónde el pueblo puede sentir un legítimo el llamado a protagonizar una batalla simulada?
A esa pregunta Cabrera le pone el cuerpo. Acto seguido describe que «solicitó al gobierno comunal un pedazo de tierra, en calidad de préstamo o comodato, para instalar las dos máquinas que tiene FAR que le permitirían reciclar plástico y dar trabajo» ya que «Machi» no quiere planes precarizantes y allí marca fronteras distritales: «Mi política es darle de comer al pueblo, la de ellos es hacerlo cagar de hambre», una crítica directa al sistema nacional y al modelo local.
Entrevista completa en Desalambrar Tv:




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