Demasiado en la previa, acusaciones cruzadas y construcción de escenarios que inundaron las redes, para que la batalla tome forma. El Presidente de la Nación aterrizó en Moreno e ingresó como rockstar al barro del club Villa Angela.
Las grandes líneas que se repitieron a lo largo de su oratoria (leída), el estandarte de Milei es «kirchnerismo nunca más», es decir, que la idea fuerza queda situada y sujeta a derrotar a Kicillof como el último representante del Estado Presente, a quien Milei califica como «soviético, empobrecedor».
El mandatario se refirió a las operaciones, en defensa de la ética y moral de su gobierno, especialmente de su hermana Karina Milei.
Lo interesante de observar – más allá de las frases que abonan al alucinatorio social – es la repitencia de Milei sobre las encuestas que dan un «empate técnico» y que la no concurrencia de las personas de bien podría significar la victoria del «kirchnerismo», una apuesta final a la «ultra polarización» en la batalla electoral del 7 de septiembre.




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