La Dirección General de Cultura y Educación bonaerense activó un proceso para reducir uno de los problemas más extendidos del sistema: la necesidad de moverse de una escuela a otra para completar la carga horaria. Se trata del reordenamiento y unificación de cargos y horas, una herramienta pensada para que, cuando aparece una vacante en una institución, los propios docentes del establecimiento puedan consolidar allí su jornada laboral.
El trasfondo de esta decisión es un problema estructural del sistema educativo que trasciende a Buenos Aires: una parte importante de la docencia sostiene más de un cargo para completar su salario y, en muchos casos, eso implica trasladarse entre dos o tres escuelas por día. Esa dinámica fragmenta el trabajo, afecta la continuidad con los grupos y erosiona el tiempo disponible para planificar. La posibilidad de unificar horas en una misma institución apunta justamente a aliviar ese pluriempleo forzado que la mayoría de los docentes conoce de memoria.
La medida se apoya en un antecedente probado en dos regiones durante 2025 y ahora escala a un despliegue más amplio. En este ciclo lectivo, alcanza a docentes de Primaria —Educación Física, Artística y Lenguas Extranjeras— y también a profesores de Secundarias Orientadas, Técnicas, Agrarias y Escuelas de Arte. La lógica es simple: si un maestro o profesora tiene horas dispersas en distintos edificios dentro del mismo distrito y surge una vacante en su escuela de referencia, puede tomarla y concentrar allí su trabajo.
El esquema se sostiene en una plataforma digital que opera en tiempo real. Cada escuela informa las vacantes apenas se producen —por jubilación, renuncia u otros motivos— y el sistema cruza automáticamente los datos con la situación de docentes titulares y provisionales que reúnan los requisitos para unificar. En ese circuito intervienen equipos directivos, inspecciones, secretarías de Asuntos Docentes y Tribunales de Clasificación, lo que permite dar transparencia y velocidad al procedimiento.
Para los y las docentes, el beneficio es concreto: menos traslados, más continuidad pedagógica con los cursos y la posibilidad de centrar el trabajo en un solo proyecto institucional. Para las escuelas, implica fortalecer la estabilidad de los equipos y el acompañamiento a las trayectorias educativas. En términos de política educativa, apunta directamente a uno de los nudos críticos del sistema: la fragmentación del trabajo en múltiples instituciones, que impacta en la calidad de vida profesional y en el vínculo con la comunidad.
La directora general, Flavia Terigi, sintetiza ese espíritu al definir la iniciativa como una estrategia para ordenar la vida institucional y sostener prácticas pedagógicas más estables.
La implementación avanza en una treintena de distritos —entre ellos Almirante Brown, Avellaneda, Bahía Blanca, Ensenada, La Matanza, Moreno, Olavarría, Pilar, Quilmes, San Miguel, Tres de Febrero, entre otros— y continuará con reuniones territoriales y mesas de trabajo.
FUENTE: INFOCIELO




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