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Mientras el discurso oficial pone el foco en el ajuste nacional y sus consecuencias sobre la economía real, los números locales exhiben una dinámica que merece atención: en varios sectores del distrito las tasas municipales aumentaron por encima de la inflación acumulada, al mismo tiempo que los salarios de los trabajadores municipales quedaron por debajo de la evolución de los precios.


De acuerdo con los datos relevados hasta junio, la recomposición salarial otorgada a los empleados municipales alcanzó el 12,3 por ciento. Sin embargo, la inflación acumulada medida por el INDEC hasta mayo fue del 14,7 por ciento, lo que implica una pérdida del poder adquisitivo para quienes integran la planta comunal.


La situación adquiere otra dimensión al observar la evolución de la Tasa por Servicios Generales (TSG). En Moreno Centro, el incremento registrado entre diciembre y junio fue del 6,98 por ciento, por debajo de la inflación. Pero en otras localidades los aumentos fueron significativamente mayores.


En Francisco Álvarez, la TSG acumuló una suba del 17,92 por ciento, superando tanto la inflación registrada por el INDEC como la actualización salarial otorgada a los trabajadores municipales. En Moreno Norte, el incremento alcanzó el 16,83 por ciento, también por encima de la evolución de los precios y muy lejos de la recomposición salarial.


Los datos muestran una realidad difícil de ignorar: mientras el Municipio ajustó las tasas en determinados sectores por encima de la inflación, los trabajadores comunales no recibieron una actualización equivalente para sostener su poder de compra. La diferencia entre el 12,3 por ciento de aumento salarial y las subas de hasta 17,92 por ciento en las tasas municipales plantea ratifica que «los salarios no están entre las prioridades en la distribución de los recursos públicos.


El contraste resulta aún más sensible en un contexto de retracción económica, caída del consumo y dificultades crecientes para comerciantes, profesionales y vecinos que deben afrontar una presión tributaria en ascenso. La discusión ya no pasa solamente por cuánto recauda el Estado local, sino también por cómo distribuye los efectos de sus decisiones entre contribuyentes y trabajadores.