Desde julio hasta octubre, el Departamento Ejecutivo que conduce Mariel Fernández elaboró tres pliegos de transporte, además de instalar una empresa público-privada como idea fuerza para negociar con las grandes firmas que edifican el oligopolio del transporte. Los mismos actores empresariales que no adquirieron el pliego que la Intendenta bautizó como «cristiano».
Visto y considerando que solo Transportes Panamericana Ltda., una firma de San Luis, se presentó al primer llamado, dispuesta a peregrinar mil kilómetros hasta el municipio donde crece la esperanza, la adjudicación garantizada llevaba en su seno un pecado original: la ausencia de canon en esa Zona I.
Por razones de igualdad y competencia, el tercer pliego, que llegó al Concejo Deliberante hace 48 horas y fue aprobado ayer por la feligresía legislativa de Fuerza Patria, también carece de canon. Es decir, no establece una contraprestación mediante la entrega de material asfáltico, el pago de 75 litros de nafta de mayor octanaje por unidad o la reparación integral de calles mediante obras de hormigón.
Uno de los reclamos centrales de las cámaras empresariales apuntaba, precisamente, a contemplar la ecuación económico-financiera del servicio, los subsidios provinciales y los costos operativos. La discusión, entonces, no se agota en la cantidad de zonas ni en el reparto de recorridos. La pregunta central es otra: en el contexto económico actual, ¿es rentable dividir el territorio de Moreno en cuatro zonas o se trata de una ecuación antieconómica?
La cuenta de los subsidios y los 268 colectivos
El último dato publicado por el Ministerio de Transporte bonaerense, correspondiente a agosto, indica que La Perlita recibió $1.669.181.275 en subsidios.

También es oficial que son 243 las unidades subsidiadas para los recorridos comunales.

La cuenta arroja un promedio de $6.869.058 por coche.
Ahora bien, al observar los dos últimos pliegos —uno con tres zonas y el último con cuatro—, la cantidad total de unidades previstas asciende a 268. El reparto quedó establecido de la siguiente manera:
- Zona I: 75 unidades.

- Zona II: 117 unidades.
- Zona III: 51 unidades.
- Zona IV: 25 unidades.
La diferencia entre las 243 unidades subsidiadas y las 268 previstas en los pliegos es de 25 coches. Sin embargo, ese incremento no implica necesariamente un aumento proporcional de las compensaciones que financia la Provincia.
El cálculo de los subsidios se basa en la diferencia entre los costos operativos estimados del sistema —combustible, salarios, mantenimiento y otros gastos— y los ingresos que las empresas perciben o proyectan percibir por la venta de boletos. Esta variable es clave para determinar si el monto total de las compensaciones provinciales se mantiene incólume, independientemente del aumento de unidades previsto en los pliegos impulsados por Mariel Fernández.
En otras palabras, el sistema puede incorporar más coches sin que aumente en la misma proporción el subsidio total. Si la masa de recursos provinciales permanece constante, los ingresos por unidad podrían reducirse, lo que obliga a examinar cómo se distribuyen las compensaciones y si los fondos alcanzan para cubrir los costos de la prestación.
Cuatro zonas, una misma incógnita
La reorganización del transporte nació con el objetivo de romper el monopolio de La Perlita. Pero la retirada de los grandes operadores de los llamados a licitación dejó al municipio frente a un escenario distinto del que había imaginado: un único oferente en el primer procedimiento y la necesidad de reformular las condiciones para intentar garantizar la prestación del servicio.
La empresa público-privada, VIA MORENO, apareció entonces como una herramienta para negociar con los actores del sector. La pregunta es cuánto margen real tiene el Ejecutivo para modificar las condiciones de un mercado concentrado y, al mismo tiempo, asegurar recorridos, frecuencias y cobertura territorial.
La feligresía legislativa de Fuerza Patria ya bendijo el tercer pliego. El canon quedó afuera y las cuatro zonas tienen ahora su distribución de unidades. Falta saber si la ecuación económica acompaña la arquitectura administrativa.
Porque una cosa es dividir el territorio en cuatro partes y otra, muy distinta, conseguir que haya empresas dispuestas a recorrerlo. La peregrinación empresarial no se resuelve con fe: necesita números que cierren.




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