Kicillof acelera el Clío 2027. El gobernador bonaerense recorre el país, suma volumen político y empieza a delinear las condiciones de una disputa que excede la discusión sobre su candidatura: quién conduce el peronismo, quién define las reglas y quién tiene los votos para quedarse con la lapicera en 2027. Mientras algunos sectores reclaman que acepte ser candidato, Axel Kicillof parece priorizar la construcción de poder propio. Y en esa carrera dejó una señal que alcanza a Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa: está dispuesto a competir.
En el encuentro de esta semana con los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el gobernador habría fijado una posición frente a las posibles postulaciones de otros referentes del peronismo. «Compitamos», fue la palabra que transmitió. No se trata de un detalle de procedimiento: detrás de esa definición aparece el rechazo a que una mesa política resuelva las candidaturas mediante un acuerdo entre cúpulas, sin pasar por las urnas.
Kicillof no cierra la puerta a la unidad, pero pretende discutirla desde otro lugar. «Está decidido a acordar, pero no a negociar. O sea, no al “toma y daca”», relató uno de los presentes. La distinción es política: los acuerdos son posibles, pero no a cambio de resignar la construcción propia ni de aceptar un reparto de lugares definido de antemano.
El gobernador también cuestionó que los nombres se resuelvan en una mesa sin competencia electoral. «Nosotros vamos a defender nuestro proyecto y nuestras ideas. Acá nadie está construyendo un proyecto personal», sostuvo. La frase busca despejar la acusación de que el MDF es apenas una plataforma para su candidatura, aunque la proyección presidencial de Kicillof atraviesa cada movimiento de su armado.
En la reunión estuvieron Ariel Sujarchuk (Escobar), Julio Alak (La Plata), Mario Secco (Ensenada), Andrés Watson (Florencio Varela), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Alberto Descalzo (Ituzaingó). Intendentes con peso territorial que forman parte de la construcción con la que el gobernador busca ampliar su capacidad de negociación dentro del peronismo.
El Clío ya está en marcha. La pregunta es si el recorrido nacional conseguirá convertir la acumulación territorial en una fuerza capaz de disputar el liderazgo partidario. Kicillof no quiere que le entreguen una candidatura como resultado de una negociación: quiere llegar con poder propio para competir por ella. La unidad, en esta hoja de ruta, no implica obediencia ni reparto anticipado. Implica aceptar la disputa.




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