Sobre el puente del Dique Roggero, el cartel anuncia la refuncionalización de la Presa Ingeniero Roggero. Pero el archivo conduce dos años atrás, a octubre de 2024, cuando el Municipio de Moreno difundió el comienzo de una obra presentada como estratégica para la prevención de inundaciones y la seguridad de miles de vecinos de la cuenca del Río Reconquista. Hoy, lejos de una refuncionalización concluida, surgen interrogantes sobre las dificultades técnicas, el futuro del espejo de agua y el costo de terminar los trabajos.
«En el Municipio de Moreno, que conduce Mariel Fernández y junto al Gobierno de la provincia de Buenos Aires, comenzaron las obras de reacondicionamiento de la Presa Ingeniero Roggero que incluyen la modernización del sistema de compuertas ubicadas sobre el Camino del Buen Ayre y la construcción de un centro de monitoreo ambiental», anunciaba la gacetilla oficial.
El comunicado cerraba con una promesa de alcance regional: «Esta intervención integral fortalece el sistema de defensa contra inundaciones y promueve un desarrollo urbano sostenible, al mismo tiempo que garantiza condiciones de seguridad y calidad de vida para las vecinas y los vecinos del distrito y los municipios de Ituzaingó, Merlo, Hurlingham, Tres de Febrero y San Martín que integran la cuenca del Río Reconquista».
La obra fue adjudicada a Centro Construcciones S.A., empresa con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El financiamiento provino del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con un plazo de ejecución estimado en 540 días y una inversión de $8.890.174.211,95.
El calendario original ya obliga a preguntar por el estado de los trabajos. Pero la preocupación que ahora emerge va más allá de una demora: según fuentes consultadas que solicitaron reserva, el proceso habría encontrado inconvenientes técnicos que comprometerían la planificación inicial.
¿Hay que vaciar el dique?
De acuerdo con esas fuentes, las dificultades estarían vinculadas con la complejidad de la intervención necesaria, que habría llevado a considerar el secado del dique. La posibilidad, de confirmarse, abriría un escenario de enorme impacto para el entorno ambiental y para la gestión hidráulica de la cuenca.
La información disponible no permite establecer que exista una decisión oficial adoptada ni precisar en qué condiciones se realizaría una eventual apertura de compuertas. Sin embargo, las fuentes consultadas señalan que la alternativa estaría bajo análisis urgente en el ámbito de Hidráulica de la provincia de Buenos Aires.
A esa situación se sumaría la evaluación de los posibles efectos del fenómeno de El Niño y la necesidad de revisar el manejo del agua ante un escenario que podría incrementar los riesgos de lluvias e inundaciones. Según las fuentes, la apertura de las compuertas habría encontrado resistencia del Municipio.
La pregunta ambiental resulta inevitable: ¿se evaluaron los efectos de un eventual vaciamiento sobre el ecosistema del dique y su entorno? ¿Qué estudios técnicos respaldan esa posibilidad? ¿Qué consecuencias tendría para la fauna, la flora y las condiciones del curso de agua?
Son preguntas principales. El proyecto fue presentado oficialmente como una intervención integral destinada a fortalecer la defensa contra inundaciones y promover un desarrollo urbano sostenible. Si el camino para completar la obra supone una modificación drástica del nivel de agua, la información técnica y ambiental debería estar disponible para explicar sus alcances.
De los 540 días a una nueva cuenta
El plazo anunciado en octubre de 2024 fue de 540 días. La inversión presupuestada superó los 8.890 millones de pesos, con financiamiento del BID. Frente a las dificultades que describen las fuentes, aparecen otros interrogantes centrales: ¿cuánto falta para completar la reparación y refuncionalización de la presa? ¿Qué trabajos deben rehacerse o modificarse? ¿Cuál sería el nuevo cronograma?
Y, sobre todo, ¿quién financiará una obra cuyo costo podría superar ampliamente el presupuesto original?
Por ahora, no hay información oficial suficiente para afirmar que el proyecto duplicará su valor ni para determinar el costo adicional que demandaría una eventual solución técnica. Pero la posibilidad de una modificación sustancial del plan inicial exige explicaciones públicas: sobre el diagnóstico, las alternativas evaluadas, los plazos y las responsabilidades.
La Presa Ingeniero Roggero no es una obra menor ni un asunto exclusivo de Moreno. Su funcionamiento compromete la gestión hidráulica de una cuenca que alcanza a varios municipios. Por eso, ante la posibilidad de vaciar el dique para resolver problemas técnicos, la discusión no puede quedar limitada a conversaciones reservadas entre organismos.
Dos años después del anuncio, el cartel sigue hablando de refuncionalización. La pregunta es qué obra se está ejecutando realmente, qué obstáculos enfrenta y qué costo tendrá terminarla.
Si vaciar el dique aparece como una alternativa urgente, la comunidad necesita conocer los fundamentos técnicos y ambientales antes de que una decisión de esa magnitud se convierta en un hecho consumado.




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