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Mariana Balbi, referente de La Cámpora en General Rodríguez, dialogó con Desalambrar sobre el presente político argentino y el impacto que tuvo el intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner. A cuatro años del atentado, analizó la relación entre democracia, violencia política y corporaciones de poder, y planteó interrogantes sobre los intereses que, a su entender, atraviesan la persecución y el disciplinamiento de la principal figura del kirchnerismo. Del manifiesto leído ayer, el discurso de Máximo Kirchner y los mensajes a Kicillof.


A cuatro años del intento de magnicidio, ¿considerás que la dirigencia política y la sociedad en general comprenden la gravedad de lo sucedido?


Nosotros y nosotras militamos todos los días para que la sociedad tome conciencia de que hechos gravísimos, como lo que le pasó a Cristina el 1 de septiembre de 2022, fueron un atentado contra la democracia. Y acá todos los partidos políticos deberíamos tomar conciencia y coincidir en que este aniversario interpele al conjunto del sistema político argentino. En democracia, al adversario se lo enfrenta con ideas, argumentos, organización, política y votos.

Los argentinos y las argentinas vivimos una etapa oscura donde el Estado asesinó, desapareció, violó y torturó a personas por pensar distinto. Con la recuperación de la democracia se estableció un acuerdo común donde las diferencias políticas se deben dirimir dentro de las instituciones, con participación de la comunidad y con el voto, no con el exterminio del que no piensa como yo.


En el documento leído ayer se afirma: “Violencia política, nunca más”. ¿Cómo interpretás que ese mensaje no haya contado con la firma o el acompañamiento del Movimiento Derecho al Futuro?


Entiendo que los firmantes son partidos políticos. El MDF es una fuerza política, pero no un partido, y por eso no firmaron. Seguramente los compañeros estarán de acuerdo; de hecho, Axel se pronunció en sus redes al respecto.


-Tampoco está la firma del gobernador, lo digo porque además de los partidos se destacó la rúbrica de dirigentes al documento


Igual que lo expresado en la respuesta anterior.


¿Considerás que la investigación y el proceso judicial por el ataque contra Cristina Fernández de Kirchner alcanzaron el resultado que la democracia exigía?


Claramente, no. Tenemos detenidos y condenados a los autores materiales, y no a quienes planificaron, financiaron y a quienes instigaron este hecho. ¿De dónde salió el dinero? ¿Por qué la Justicia no siguió la pista Milman? ¿Por qué borraron el contenido de los celulares de su entorno en las oficinas de Bullrich?, etc. Intentaron matarla, después la metieron presa y la proscribieron. El propio Clarín lo había adelantado: “La bala que no salió, el fallo que sí saldrá”.


Volviendo al documento, si el insulto reemplaza al argumento y la deshumanización del adversario se vuelve cotidiana, la democracia comienza a deteriorarse. Una respuesta desafiante sería que ¿Cristina sea candidata del peronismo?, comprendiendo que en ella se deposita lo que enemigos/as y detractores/as usan como ejemplo de condena democrática


Mirá, no creo que haya otro dirigente o dirigente política argentina que haya vivido todo lo que le toca a Cristina, desde el odio hasta el intento de magnicidio, del atentado sin todas las respuestas a una condena que la proscribe e impide que millones podamos votarla. A cuatro años, la Justicia sigue teniendo mucho que explicar, y creo profundamente que lo que tenemos que cuidar y defender es el poder discutir sin negar el derecho del otro a existir políticamente.


Ayer Máximo Kirchner reivindicó la capacidad y representación de Cristina. La militancia cantó con fuerza “No me importa lo que digan, si querés otra canción, vení, te presto la mía”. Luego, el diputado nacional dijo que “hay muchas miserias en la política”. El conjunto del mensaje, ¿creés que es para Axel Kicillof?


Entiendo que Máximo habla de la política en general, sin personalizar, en lo cual coincido con esa frase. La política también son gestos. Hoy Cristina está presa, sin poder caminar nuestro país, con todo lo que estamos atravesando con este gobierno de ajuste que empeora la vida de todos los días.

Y mirá que injusto: tenemos a la principal líder de la oposición, que tiene la capacidad de cambiar el rumbo de la Argentina y sabe como hacerlo, presa. Por eso, como peronista y kirchnerista, hoy tenemos que bancar a Cristina más que nunca, acompañarla, militarla. Muchos de los que estamos hoy haciendo política venimos de esa invitación que nos hicieron Néstor y Cristina a los jóvenes, 20 años atrás, a creer que la política puede cambiar la vida de la gente, de nuestras familias, en nuestros barrios. Y acá estamos, militando y creyendo que siempre la política es la mejor herramienta.


Ayer por PERÓN, hoy por CRISTINA.


Por último, ¿cuál es el mayor riesgo que está golpeando a lo que llamamos democracia y en dónde se encuentra el antídoto para que el debate retome la base argumental?


Bueno, un poco lo que decíamos antes. El mayor riesgo que está golpeando a la democracia es la eliminación y deshumanización del adversario político. Esto se produce mediante discursos de odio, estigmatización, noticias falsas, desinformación, persecución y violencia política. Cuando el que piensa diferente deja de ser visto como un adversario legítimo y pasa a ser considerado un enemigo al que hay que destruir o silenciar, la democracia se deteriora.


Y el antídoto está en recuperar el debate basado en argumentos, ideas y respeto por el otro. Es decir, defender la palabra frente a la violencia, la verdad frente a la mentira, el debate frente a la estigmatización y la participación frente a la antipolítica.


Hay que volver a una política basada en argumentos, diálogo, participación y respeto por el adversario. Como decía Perón: “Mejor que decir es hacer”.