Cynthia Daniela Palermo integra el proyecto Parque de la No Violencia, una experiencia comunitaria de Francisco Álvarez que sostiene talleres, una radio, actividades para infancias y espacios de participación abiertos y gratuitos. El acompañamiento económico del Banco Credicoop les permitirá fortalecer una de sus herramientas centrales: salir al territorio y llevar la radio a las plazas.
“Entramarnos y hacer por los otros”: un proyecto comunitario de Francisco Álvarez que crece con trabajo a pulmón
Hay palabras que aparecen cuando una experiencia colectiva encuentra otras experiencias con las que compartir una misma mirada. Para Cynthia Daniela Palermo, una de ellas es “entramado”. La define como la posibilidad de unir esfuerzos, reconocerse en otros y construir desde el territorio.
Cynthia forma parte de Parque de la No Violencia, una fundación con sede en Francisco Álvarez que desarrolla actividades gratuitas y abiertas a la comunidad. El proyecto se sostiene con trabajo voluntario y una lógica que pone en el centro la participación, los vínculos y la construcción comunitaria.
La agenda es amplia: talleres artísticos, voluntariado en escuelas, actividades vinculadas con la no discriminación y la no violencia, propuestas destinadas a adolescentes, espacios para mujeres con perspectiva de género y diversidad, una juegoteca para las infancias y una radio comunitaria que funciona como herramienta de expresión y encuentro.
“Hay mucho trabajo. Tenemos una comisión donde se va dividiendo. Trabajamos tanto en la parte artística como con talleres de voluntariado en los colegios, donde abordamos la no discriminación y la no violencia”, explicó.
El proyecto también tiene una característica que atraviesa cada una de sus iniciativas: todo se construye a pulmón. Desde cortar el pasto y pintar el espacio hasta organizar eventos comunitarios, cada actividad requiere participación y compromiso.
Del celular y los auriculares a salir a las plazas
La radio ocupa un lugar especial dentro de ese entramado. Cynthia recuerda los comienzos, cuando la falta de recursos no impedía poner en marcha la idea.
“Empezamos con Facebook y celulares. Nuestro micrófono lo inventábamos; usábamos los auriculares del celular”, relató.
Con el tiempo fueron consiguiendo herramientas mediante rifas y pequeños aportes. Ahora, el acompañamiento económico recibido del Banco Credicoop les permite dar un nuevo paso: contar con equipamiento de sonido para sacar la radio del espacio físico y llevarla a distintos puntos del barrio.
“Tenemos nuestra radio. Por ejemplo, conseguimos una consola haciendo una rifa porque era lo que podíamos hacer con pequeños aportes. Y ahora, con esto del sonido, podemos decir: ‘Tenemos equipos para ir a hacer territorio y hacer radio abierta en las plazas’”, destacó.
La adquisición del equipamiento no es solamente una mejora técnica. Para el proyecto representa mayor presencia territorial, la posibilidad de encontrarse con vecinos y vecinas en espacios públicos y generar nuevas formas de participación.
“No queremos ser un agente asistencial, queremos ser un agente de cambio”
Florencia Lahorca, de la Asociación Civil Los Niños Primero, destacó el trabajo que la institución desarrolla desde hace más de 30 años en Catonitas y puso el foco en la necesidad de superar el asistencialismo para generar herramientas que permitan transformar realidades.
La organización tiene como eje la asistencia alimentaria y actualmente brinda comida a unas 250 personas, pero también desarrolla propuestas educativas, culturales y de capacitación laboral para niños, jóvenes y adultos en situación de vulnerabilidad.
“Muchas veces uno piensa que está solo, que está remando en dulce de leche. Pero cuando venís y ves todo esto, te das cuenta de que hay gente haciendo cosas por la sociedad”, expresó Lahorca.
Entre las experiencias impulsadas por la asociación se encuentran talleres de panadería, serigrafía y otros oficios, además de proyectos destinados a jóvenes que atravesaban situaciones de consumo problemático o que estaban fuera del mercado laboral.
Para Lahorca, enseñar un oficio no alcanza si no se incorporan también herramientas de gestión. “Los chicos tenían muy buena voluntad, pero no sabían sacar costos, calcular ganancias o administrar un emprendimiento. Cuando logramos trabajar esa parte, muchos pudieron sostener sus propios proyectos y ayudar a sus familias”, explicó.
La dirigente resumió la mirada de la institución con una definición: “La asistencia ayuda, pero el trabajo dignifica”. Y agregó: “No queremos ser un agente asistencial. Queremos ser un agente de cambio”.
En ese camino, destacó el acompañamiento recibido del Banco Credicoop, que permitió generar espacios de encuentro entre distintas organizaciones comunitarias.
“Pensábamos que estábamos solos y nos damos cuenta de que hay un entramado, que hay muchos que están apuntando a esto. Nos vamos con más fuerza”, concluyó.




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