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Manuel Lombardía conoce desde adentro las luchas del Hospital Mariano y Luciano de la Vega. Su historia militante es de la agrupación Víctor Choque, un espacio de participación ideológica desde el cual sostuvo diferencias con las conducciones de ATE. Pero, según plantea, ninguna de aquellas disputas se compara con el deterioro del presente gremial.


En ese marco, Lombardía se refirió a las elecciones de la CTA, que consagraron la propuesta oficialista encabezada por Walter Cravero, secretario general de ATE Moreno. Su mirada no se detiene únicamente en el resultado, sino en la legitimidad del proceso y en el sentido político de una victoria sindical.


“Siempre, cuando surgen estas cuestiones, pregunto: ‘¿ganar para qué?’. Ya sabés todo el contexto fraudulento: que no haya padrones, que no haya boletas… Eso te da un ‘para qué’. ¿Qué hizo la CTA en tantos años con los comedores y con las situaciones críticas?”, cuestionó.


Para Lombardía, la CTA tuvo un origen histórico que hoy se encuentra desvirtuado. “De la CTA rescato un surgimiento muy potente en el quiebre del menemismo y la CGT, cuando un sector que apoyaba a Ubaldini fue expulsado y Germán Abdala fue fundamental porque se desencantó del rol del peronismo entregado al menemismo. Por eso la CTA surge con independencia de los partidos, los patrones y los gobiernos, representando a la clase trabajadora y a los desocupados”.


Desde esa perspectiva, considera que la denominación de la lista oficialista constituye una contradicción. “Que la lista oficial que gana hoy se llame Germán Abdala es una burla del destino: no lo representan en absoluto. Germán rompió con ese poder; hoy la CTA perdió el rumbo y es un gremio encapsulado que pacta con los gobiernos”.


Tres momentos de retroceso


Lombardía respondió con una lectura histórica para aterrizar en el presente: “Hay tres momentos similares: la dictadura militar con la desindustrialización y represión; el menemismo con las privatizaciones y el desmantelamiento del Estado; y esta tercera etapa más cruel y alineada con el poder económico”.


Para el dirigente, el escenario actual combina una ofensiva contra el Estado y los derechos laborales con una respuesta sindical debilitada. La fragmentación de las centrales y la falta de movilización, sostiene, profundizan la pérdida de capacidad de representación.


La elección en Moreno


La denuncia más concreta de Lombardía se refiere al proceso electoral de la CTA en Moreno. “En Moreno todo el proceso electoral de la CTA fue una porquería: no tener boletas, no tener padrones, poner mesas en comedores propios y negarle la mesa al Hospital Mariano y Luciano de la Vega, donde tenemos un caudal enorme de afiliados”.


El cuestionamiento apunta a la organización de los comicios, pero también al lugar donde se habilitaron las mesas de votación y a la exclusión del hospital, uno de los principales ámbitos de representación de los trabajadores estatales del distrito.


“En los comedores votaron 700 personas. Les debería dar vergüenza arrogarse la representación de 9.000 trabajadores con 700 votos”, afirmó.


La cifra, según Lombardía, expone una distancia entre el resultado formal y la representatividad efectiva. El problema no sería solamente quién ganó, sino bajo qué condiciones se desarrolló la elección y qué nivel de participación puede sostener una conducción que se presenta como expresión del conjunto de los afiliados.

ENTREVISTA COMPLETA EN YT: