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Hoy lunes 18 de mayo empezó el juicio por el triple lesbicidio de Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante y el intento de lesbicidio a la única sobreviviente, Sofía Castro Riglos, quien sigue con graves secuelas. El debate transcurre ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°5. El imputado Fernando Justo Barrientos, estuvo presente y decidió no declarar. Los requerimientos de la fiscalía y de las querellas contemplaron el contexto de discriminación por odio a la orientación sexual de las víctimas, todas ellas lesbianas. 


Desde las 9 de la mañana, organizaciones y activistas se reunieron en Plaza Lavalle, en las inmediaciones del tribunal, ubicado en Talcahuano 550, en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. La jornada de lucha sigue a lo largo del día con radio abierta, artistas, lecturas y deportes.


La audiencia inicial, presidida por el juez Adrian Augusto Perez Lance, junto a Cinthia Raquel Oberlander y Juan Manuel Grangeat, arrancó a las 9.45. En esta primera jornada se leyeron los requerimientos de elevación a juicio tanto de la fiscalía como de las querellas. Se pronunciaron dos veces ya que el imputado dijo no haber retenido la información. Todas estas partes coincidieron en destacar el contexto de discriminación por la orientación de las víctimas en el que tuvo lugar la masacre. 


“Imputo a Justo Fernando Barreintos haber matado a Pamela Fabiana Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante y haber intentado matar a Sofía Castro Riglos, a quien lesionó gravemente, en un contexto previo de discriminacion por odio a su orientación sexual de lesbianas y mediando violencia de género”, fue parte del requerimiento del fiscal, Juan Manuel Fernández Buzzi. 


En el juicio hay tres querellas. La de la sobreviviente Sofía Castro Riglos, representada por la abogada Luciana Sánchez; la de las familias de Roxana Figueroa y Pamela Cobbas, representada por la Defensoría General de la Nación; y la tercera, que lleva adelante un equipo de abogades de organizaciones de la diversidad sexual, entre ellas la  Federación Argentina LGBT (FALGBT). 


Qué paso esa noche


Querellas y fiscalía plantearon que entre la noche del 5 de mayo de 2024 y las primeras horas de la madrugada del 6, Barrientos lanzó un explosivo a la habitación donde se encontraban las cuatro mujeres y provocó un incendio. También dieron cuenta de la saña con la que actuó Barrientos. Después de arrojarles ese artefacto, “el imputado forcejeó y empujó a una de ellas que estaba en el piso para tirarla nuevamente al fuego que se había propagado por el pasillo. Finalmente volvió a atacarlas cuando escapaban hacia el baño, momento en el que arrojó unos baldes con fuego hacia las duchas en que se hallaban refugiadas Sofia y Andrea, y golpeó, otra vez a esta última”, se leyó esta mañana, según consta en el requerimiento de la fiscalía.


Producto del ataque, Pamella falleció a las pocas horas el 6 de mayo y Roxana dos días después. Ambas tenían quemaduras de tipo A y AB en el 90% de la superficie del cuerpo. Andrea murió el 12 de mayo, con quemaduras en el 75% de su cuerpo. Sofía fue la única sobreviviente. Sufrió quemaduras en el 3% de la superficie corporal (manos y rostro), además de haber vivido esa situación como víctima y testiga del ataque. Y quedó con una incapacidad física prolongada. 


El contexto: discriminación por ser lesbianas


El contexto de discriminación por la orientación sexual de las víctimas fue acreditado por las querellas y el fiscal. Hubo menciones al hostigamiento que ellas padecían por parte del victimario. En palabras de la abogada de Sofía: “El ataque letal no resulta un hecho aislado, sino que se inserta en el marco de un patrón de acoso físico, psicologico y sexual constante al que las mujeres víctimas perscibidas como lesbianas eran sometidas por parte del acusado, por medio de amenazas, frases y conductas discriminatorias respecto de su género y orientación sexual, e intentos de abuso sexual, desarrollados en u contexto de discriminacion, prejuicios y violencia estructural hacia las lesbianas y las mujeres”. 


Tanto la fiscalía como las querellas de las organizaciones LGBT+ y la de familiares de Cobbas y Figueroa hablan de crimen de odio, mientras la de Castro Riglos de crimen por prejuicio. Pero todas coinciden en que se trató de un crimen motivado por la orientación sexual de las víctimas, es decir, por tratarse de mujeres lesbianas (lesbicidio).