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La presidenta del Concejo Deliberante de General Rodríguez, Silvia “Chyfu” Figueiras, espera la próxima sesión ordinaria para concretar el regreso de Javier Tarragona a su banca, luego de que el fiscal resolviera archivar la denuncia presentada por el secretario de Seguridad municipal, Nicolás Rapazzo, al no encontrar elementos que permitieran avanzar con la investigación.


La definición judicial puso punto final, al menos en esa instancia, a una situación que durante tres semanas sacudió al oficialismo local. Tarragona había pedido licencia para ponerse a disposición de la Justicia y entregar toda la información requerida, mientras que la denuncia había adquirido una fuerte repercusión pública desde el momento de su presentación.


Para Figueiras, la rápida resolución de la causa confirmó la necesidad de que este tipo de situaciones sean abordadas con seriedad y sin una mediatización prematura.


Tarragona vuelve al Concejo


Estamos esperando sesionar porque obviamente hay que hacer nuevamente todos los pasos administrativos. Supongo que en la próxima sesión ya se va a dar”, explicó Figueiras sobre el regreso de Tarragona.


La presidenta del HCD destacó la decisión que tomó el concejal cuando decidió apartarse temporalmente de su banca y ponerse a disposición de la Justicia.


“Es un compañero que conocemos hace muchos años y entendimos que iba a terminar como terminó”, sostuvo.


En su mirada, Tarragona hizo lo que correspondía frente a una denuncia de semejante gravedad: dejar que la Justicia investigara.


“Hay que seguir creyendo en la Justicia porque en este caso claramente demostró hacer su trabajo como corresponde”, afirmó.


Una denuncia sin pruebas


Figueiras cuestionó especialmente la ausencia de elementos que permitieran sostener la acusación.


Creo que en lo que no pensó claramente fue en que le faltaba algo muy importante, que eran las pruebas”, señaló al referirse a Rapazzo.


Para la titular del Concejo, la utilización de una denuncia penal debe estar acompañada por la responsabilidad que exige una herramienta de semejante importancia.


No hay que usar la Justicia tan banalmente. Es algo tan delicado, es una herramienta tan necesaria. Hay que tomárselo con la seriedad tanto en el rol como funcionario como en el rol de la Justicia”, sostuvo.


La situación, agregó, le resultó particularmente llamativa porque Rapazzo proviene del ámbito judicial.


Es alguien que viene de la Justicia. Cuando hace esta presentación creí que tenía muchas cosas más para presentar o que sabía lo que estaba haciendo”, expresó.


Y fue todavía más contundente al evaluar el desempeño del funcionario: “Me sorprende también el poco valor que se le dio a su rol como funcionario”.


¿Había una interna?


La posibilidad de que detrás de la denuncia existiera una disputa interna dentro del oficialismo fue planteada durante la entrevista. Figueiras rechazó que el cuerpo político haya interpretado el episodio de esa manera.


“No. Si había una interna la veían de un solo lado, nosotros no veíamos una interna”, afirmó.


Sin embargo, dejó una definición política fuerte sobre el origen de la situación:


Para mí fue una desinteligencia política enorme de ese sector”.


La frase adquiere mayor peso después de que el intendente Mauro García anunciara cambios en su gabinete y confirmara que los funcionarios habían puesto sus renuncias a disposición.


Calculo que Mauro debe tener ya pensado cómo seguir hacia adelante con las áreas afectadas”, sostuvo.


Sobre la posibilidad de que el episodio derive en varios cambios dentro del gabinete, respaldó la conducción del intendente:


Si él dice que se vienen cambios, son necesarios. Mauro no es improvisado, toma las decisiones cuando hay que tomarlas”.


La definición deja una lectura política concreta: la denuncia que terminó archivada no solo provocó el regreso de Tarragona a su banca, sino que también tuvo consecuencias dentro del Departamento Ejecutivo.


“Javier patea la calle como loco”


Al momento de definir políticamente a Tarragona, Figueiras eligió una imagen ligada a la militancia territorial.


Recordó los comienzos de la militancia compartida y una imagen que, para ella, resume la trayectoria del concejal: “Era un compañero que andaba con los zapatos gastados y nosotros vivíamos haciéndole chistes con respecto a eso”.


“Eso representa a Javi: un compañero con los zapatos gastados, que se cansa de caminar los barrios”, agregó.


Para Figueiras, esa trayectoria explica también por qué Tarragona decidió apartarse de su banca y enfrentar la situación desde la Justicia.


“Él hizo muy bien en ponerse a disposición. Las cosas se aclaran de esa manera”, sostuvo.


La diferencia entre Tarragona y Rapazzo


Consultada por Rapazzo, la presidenta del HCD marcó una distancia. “No lo conozco demasiado. No lo conozco en la política, no tengo conocimiento de su trayectoria”, respondió.


Consideró que el intendente habrá evaluado sus cualidades para designarlo al frente de la Secretaría de Seguridad, pero concluyó con una frase que puede leerse como una síntesis de todo el episodio:


En todo grupo de trabajo algo puede fallar”.


La denuncia que sacudió al oficialismo terminó archivada por falta de elementos. Ahora, la discusión se trasladó a otro terreno: qué responsabilidades políticas deja el episodio y cómo reordena el intendente su equipo de gobierno.