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El Tercer Encuentro Regional por los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes reunió en Luján a jóvenes, trabajadores, organizaciones e instituciones. Bárbara Corral, directora municipal de Niñez, Adolescencia y Familia, destacó la participación juvenil y advirtió sobre los desafíos que plantean la inteligencia artificial, el debilitamiento de las políticas de protección y la implementación del nuevo régimen penal juvenil.


Sostener durante tres años consecutivos un encuentro regional dedicado a los derechos de las infancias y adolescencias es también una decisión política. En un contexto de desigualdades crecientes y debilitamiento de las políticas de protección, el espacio busca fortalecer redes comunitarias, compartir herramientas de intervención y, sobre todo, escuchar a quienes suelen ser objeto de discursos adultos: chicos, chicas y adolescentes.


En diálogo con Desalambrar, la licenciada Bárbara Corral, directora de Niñez, Adolescencia y Familia del Municipio de Luján, destacó la convocatoria del Tercer Encuentro Regional y, especialmente, la presencia de jóvenes que participaron de las actividades durante toda la jornada.


“Lo que hacemos es con los pibes. Que estén acompañándonos con su presencia y que hayan quedado todo el día es una alegría enorme”, señaló.


Para Corral, la diferencia está en que no se trate solamente de hablar sobre las necesidades de las infancias, sino de generar condiciones para que puedan expresarse y participar.


“Queremos escucharlos a ellos. Que sean protagonistas, no que nosotros estemos hablando de lo que necesitan”.


La convocatoria de estudiantes se apoyó en el trabajo articulado con la Jefatura Distrital de Educación. Corral destacó especialmente el compromiso de su responsable, Mónica Costurié, para que la participación juvenil no quedara reducida a una invitación formal, sino que se convirtiera en una decisión compartida.


Escuchar sin juzgar


Uno de los momentos destacados fue la actividad encabezada por Esteban Levin, centrada en el juego como dimensión fundamental de las infancias.


Corral valoró la propuesta por su capacidad de abordar el tema desde una perspectiva sensible y cercana. El juego, sostuvo, no es un complemento de la infancia, sino una forma de explorar el mundo, construir vínculos y abrir posibilidades de acompañamiento.


La participación de adolescentes también dejó otra señal: la posibilidad de que encuentren un espacio donde hablar sin sentirse juzgados.


Esa escucha cobra relevancia frente a situaciones nuevas que desafían a las instituciones y obligan a revisar las herramientas disponibles.


Inteligencia artificial: reconocer el daño y abrir la palabra


Durante el encuentro también se discutieron los efectos de la inteligencia artificial en las relaciones entre adolescentes. Corral mencionó situaciones en las que herramientas tecnológicas fueron utilizadas para producir contenidos que dañaron a otras personas, una problemática que plantea interrogantes tanto en las escuelas como en el ámbito judicial.


“Todavía no terminamos de entender bien cómo está funcionando. Entonces, las respuestas que vamos a dar también son difíciles”, advirtió.


La funcionaria señaló que incluso el encuadre legal de estas situaciones presenta dificultades y que las instituciones educativas deben encontrar respuestas frente a prácticas que cambian con rapidez.


Para la funcionaria, el primer paso es no negar lo ocurrido y reconocer a quienes resultaron afectados, incluso cuando no exista claridad sobre la intención de quien produjo el daño.


“Que circule la palabra como un modo de reparar o de entender que eso está dañando me parece que tiene que ser el primer camino. La no negación debe ser el segundo: esto pasó, esto ocurrió y hay personas que están siendo afectadas”.


La respuesta, agregó, no puede depender exclusivamente de decisiones individuales. Se necesitan espacios de intercambio entre escuelas, familias, organismos estatales y quienes trabajan cotidianamente con las infancias.


La escuela necesita acompañamiento


En ese proceso, Corral pidió una mirada más comprensiva hacia las instituciones educativas, que deben responder a situaciones novedosas dentro de marcos normativos que no siempre ofrecen soluciones inmediatas.


“Creo que hoy la escuela, por diversos motivos, está siendo cuestionada. Deberíamos tener una mirada un poco más amigable y amorosa, porque está haciendo todo lo posible”.


La funcionaria planteó que algunas normas y procedimientos necesitan ser revisados para que las respuestas institucionales puedan adecuarse a las nuevas realidades.


No se trata, aclaró, de desconocer las reglas, sino de abrir una discusión colectiva sobre cómo actuar ante escenarios que no estaban contemplados cuando esas normas fueron elaboradas.


“Esto no es atacar a nadie. Estamos tratando de pensar y seguir construyendo en forma conjunta. Somos todos actores vinculados a las infancias y adolescencias, con distintos niveles de responsabilidad, pero con un objetivo en común”.


Régimen penal juvenil: “Esto va a ser arrasador”


La entrevista también abordó las consecuencias de la reforma del régimen penal juvenil y la discusión sobre la responsabilidad penal desde los 14 años.


Corral expresó su preocupación por una legislación que, desde su perspectiva, entra en tensión con las garantías reconocidas por la Convención sobre los Derechos del Niño.


“Es terrible que esa ley se haya sancionado. Es terrible que tengamos grupos políticos que la acompañen, sea con una votación o con el silencio”.


La directora municipal de Niñez, Adolescencia y Familia señaló que, mientras se desarrollan las discusiones judiciales, los organismos y equipos que trabajan con niños y adolescentes no pueden limitarse a esperar una resolución.


“No vamos a poder esperar a que lo judicial avance o no avance. Mientras tanto, todos los actores que trabajamos en infancia y adolescencia tenemos que ponerle mucha cabeza y mucha creatividad para generar una alternativa”.


Corral advirtió, además, que todavía no existe suficiente claridad sobre cómo se implementaría el nuevo régimen ni cuáles serían los recursos disponibles para los Estados municipales.


“Estamos a ojos vendados. Vamos pensando cosas, pero no hay ninguna claridad”.


Su planteo apunta a una cuestión central: cualquier modificación normativa requiere condiciones concretas para su aplicación, además de considerar los derechos y las necesidades de los chicos involucrados.


Una política pública que se construye en comunidad


Al hacer un balance de los tres encuentros, Bárbara Corral volvió sobre la participación juvenil y el compromiso de quienes trabajan en el territorio.


La convocatoria, dijo, demuestra que existe una comunidad dispuesta a encontrarse, intercambiar experiencias y construir respuestas frente a problemas que muchas veces se abordan en soledad.


“Me emociona que los pibes estén acá, que puedan participar y se animen a hablar. También me emociona el acompañamiento de nuestra propia comunidad”.


El objetivo, explicó, no es solamente generar un espacio de reflexión, sino que quienes participan se lleven herramientas útiles para su trabajo cotidiano.


“Estos encuentros son necesarios para seguir construyendo herramientas de intervención, una política pública donde el conocimiento circule y donde haya un proceso de construcción colectiva”.


En un escenario atravesado por el ajuste, las nuevas formas de violencia y las dificultades institucionales, el encuentro regional sostiene una definición: los derechos de las infancias no pueden quedar reducidos a declaraciones ni depender de respuestas aisladas.

ENTREVISTA COMPLETA EN YT: