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Desde distintos sectores le reclaman que dé un paso al frente y arme su propio espacio. La eventual desobediencia de Victoria Villarruel al oficialismo puede ser, al mismo tiempo, el factor que la acerca y la distancia de determinados sectores políticos. En cualquier caso, la Vicepresidenta adquirió una centralidad que muchos dirigentes buscarían capitalizar para recuperar protagonismo e instalarse en el escenario electoral. La quieren subir al ring y ella cabalga sola.


Institucionalidad, tradición, religión, familia y poder aparecen como ejes de una construcción que todavía no termina de definirse. Villarruel introduce, además, enormes interrogantes dentro de uno de los extremos del mapa ideológico, porque algunos de sus movimientos y posicionamientos parecen establecer conexiones con sectores del centro político.


Esa particular combinación es, precisamente, la que convierte a Villarruel en una figura incómoda para el oficialismo y atractiva para quienes imaginan una alternativa política capaz de disputar más allá de los límites de La Libertad Avanza.


La vicepresidenta Victoria Villarruel visitó Venado Tuerto y recorrió la pista central del predio de la Sociedad Rural junto a la presidenta de la entidad, Noelia Castagnani; el intendente local, Leonel Chiarella; y el ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini.


Durante la recorrida, Villarruel mantuvo contacto con productores y expositores de la región y destacó el papel de la producción, el trabajo y la incorporación de tecnología como motores para el desarrollo económico.


“El trabajo de las familias venadenses, el esfuerzo, la innovación y la tecnología permiten el éxito de una ciudad como esta y permiten que eso se plasme y se derrame hacia otras partes de la provincia de Santa Fe y del país”.


Uno de los puntos centrales de su diálogo con la prensa estuvo vinculado a las retenciones a las exportaciones. Consultada sobre el tratamiento legislativo de la cuestión, Villarruel aseguró desconocer la existencia de un proyecto específico en el Congreso, aunque dejó una definición política contundente:


“El futuro de nuestro campo y de nuestra industria debe ser sin retenciones a las exportaciones”.


La vicepresidenta también reivindicó el peso económico de Santa Fe y planteó que el crecimiento de la Argentina debe construirse a partir de una articulación entre el sector agropecuario y la industria.


“El futuro de la República Argentina tiene que ser un futuro pensando desde lo agropecuario y lo industrial”.


Villarruel recordó además sus vínculos familiares con la provincia y destacó el protagonismo histórico de Santa Fe en la economía nacional.


Malvinas y el reconocimiento a los veteranos


Durante la conferencia también fue consultada por la reciente aparición de la bandera de Malvinas junto a la Selección Argentina de fútbol, un episodio que vinculó directamente con la historia de los veteranos de guerra.


Como hija de un veterano de Malvinas, la vicepresidenta calificó el momento como profundamente emotivo:


“Fue ver plasmados estos 40 años en los cuales muchos de nuestros veteranos fueron invisibilizados y finalmente ser reconocidos en el ámbito internacional, y más en un partido contra Inglaterra”.


“Sin pensar en candidaturas”


Sobre el cierre, Villarruel buscó correrse de la discusión electoral y puso el foco en la generación de empleo genuino, la producción y la unidad nacional.


“Creo que lo más importante es primero ahondar en la unión nacional, sin estar pensando en candidaturas ni en partidos políticos, sino pensando en el futuro que Argentina, con nuestro potencial, debiera tener”.


La visita a Venado Tuerto volvió a mostrar a Villarruel desplegando una agenda propia, con un discurso centrado en la producción, el campo, la industria, la defensa de las tradiciones nacionales y la unidad, mientras evita, al menos públicamente, ingresar de lleno en la disputa por candidaturas y estructuras partidarias.