La salida de la provincia de Buenos Aires del régimen de Zona Fría cambia las condiciones de acceso al subsidio sobre la tarifa de gas. Lo que hasta ahora funcionaba de manera automática dejará de tener ese carácter y las familias deberán realizar una inscripción digital para acreditar que cumplen con los requisitos establecidos.
General Rodríguez había logrado incorporarse al régimen después de una disputa política que permitió extender el beneficio a municipios bonaerenses. Ahora, con la modificación aprobada por el Senado, el esquema cambia y el impacto vuelve a poner en discusión el costo de los servicios para las familias del conurbano.
El intendente Mauro García habló con Desalambrar y planteó que la nueva modalidad implica, en los hechos, un desplazamiento del derecho: “Es como han hecho absolutamente con todo, con las pensiones por discapacidad, con todo”, sostuvo.
Según explicó, quienes pretendan conservar el beneficio deberán realizar personalmente el trámite a través de las plataformas oficiales. El municipio, a través de Defensa del Consumidor y otras áreas, se propone colaborar con las familias que necesiten asistencia para completar la inscripción.
“Es un trámite particular que lo tiene que cargar la persona”, remarcó García.
Entre las condiciones mencionadas aparecen los límites de ingresos familiares, determinados requisitos vinculados con vehículos y la situación de las personas con discapacidad. En el caso de los barrios populares incluidos en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), García señaló que la información debería incorporarse automáticamente, aunque recomendó igualmente verificar los datos.
La advertencia del intendente tiene una razón concreta: el subsidio puede representar entre un 30% y un 50% menos en la factura de gas.
El costo de vivir en el conurbano
García ubicó la modificación dentro de un escenario más amplio de aumento sostenido de los servicios.
“Es mucho dinero”, señaló. Y enumeró alquileres, medicamentos, cuotas escolares y alimentos como parte de una estructura de gastos que ya presiona fuertemente sobre los ingresos familiares.
El intendente puso como ejemplo la evolución de las facturas de electricidad. Según describió, los consumos más bajos pueden representar actualmente entre 150.000 y 260.000 pesos, mientras que otras familias afrontan facturas de alrededor de 600.000 pesos o más.
En ese contexto, la pérdida o reducción de un subsidio no aparece para García como una cuestión administrativa, sino como otro componente de la caída del poder adquisitivo.
“Cualquier familia va a estar muy complicada con este incremento”, afirmó.
Por eso insistió en que los vecinos revisen su situación en las plataformas oficiales y, ante cualquier dificultad, recurran también al municipio.
La motosierra como método
García no presentó el retiro de la Zona Fría como un hecho aislado. Lo incorporó a una secuencia que, según su lectura, incluye la caída de la actividad industrial, la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro del poder adquisitivo.
Para el jefe comunal, ese proceso también afecta la capacidad de negociación de los trabajadores y debilita la sindicalización.
“Todos estos elementos son parte de un método, te diría, de un modelo liberal, que construyen con el tiempo y que saben esperar”, afirmó.
En su interpretación, la estrategia política también incluye la construcción previa de un relato sobre los beneficiarios de las políticas públicas. García recordó los cuestionamientos oficiales sobre supuestos abusos en pensiones y subsidios y sostuvo que esa construcción permite después justificar los recortes.
Primero, se instala la idea de que existe un abuso. Después aparece la decisión de recortar.
Así, la discusión por el gas deja de ser solamente una cuestión tarifaria. Para García, forma parte de un modelo que desplaza progresivamente el costo de servicios y derechos hacia los hogares.
“Una de las peores consecuencias”
El intendente cerró su análisis con una definición política sobre el rumbo económico.
“Yo creo que esta es una de las peores consecuencias de la aplicación de un modelo liberal en Argentina”, sostuvo.
La salida de General Rodríguez de la Zona Fría, entonces, no queda reducida a una modificación administrativa. Para el gobierno municipal, detrás del cambio hay una discusión más profunda: quién paga el costo de los servicios, qué lugar conserva el Estado y hasta dónde llegará la política de ajuste sobre las familias del conurbano.




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