Adentro, los sospechosos de siempre. La Libertad Avanza es minoría en el Congreso Nacional pero, una vez más, obtuvo un triunfo legislativo, como había sucedido antes con la Ley Bases o con el veto al aumento a los jubilados. Al oficialismo no le sobra nada, pero tampoco le faltan los amigos de la casta, aquellos con los que suele juntarse a comer asados en la Quinta de Olivos para festejar el ajuste a los adultos mayores o los que siempre tienen un voto a mano para ofrecer a cambio de un cargo, una partida presupuestaria o, simplemente, porque son todos gatitos mimosos del poder económico.
Esta vez el veto lo logró con el apoyo de los legisladores del oficialismo, del PRO y de sectores de la UCR y del peronismo (como los tucumanos y catamarqueños que responden a Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, respectivamente). El gobierno sumó 84 votos en defensa del veto, mientras que el rechazo obtuvo 164, sin llegar a los dos tercios necesarios. Algunas ausencias también fueron determinantes.




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